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And The Oscar Goes To...

And The Oscar Goes To...
Viernes, 20 de febrero 2015

No te pierdas nuestra hoja de ruta de los Premios Oscar: la historia del evento, los presentadores, el mercado publicitario y, por supuesto, nuestra valoración de las películas nominadas...

El próximo 22 de febrero tendrá lugar la 87ª edición de los Premios Oscar, una gala que, como todos ustedes saben, organiza la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas y que distingue a las mejores películas, documentales y cortometrajes del año, así como a todos aquellos profesionales que, ya sea delante o detrás de las cámaras, han trabajado en su producción.

Aunque la primera ceremonia oficial tuvo lugar en 1929, no fue hasta 1953 que una cadena televisiva, la NBC, decidió retransmitirla por televisión, transformando lo que inicialmente era poco más que un almuerzo entre colegas de profesión en uno de los espectáculos más seguidos del mundo entero, competiciones deportivas aparte. La NBC mantuvo los derechos de transmisión hasta 1960, año en que pasaron a manos de su rival más directa, la ABC, que a su vez volvió a perderlos en 1970 a favor de la NBC para, en 1976, recuperarlos de nuevo, blindándolos contractualmente hasta 2020, una jugada acertada si tenemos en cuenta que solo en Estados Unidos la gala tiene un seguimiento de unos 40 millones de espectadores, lo que, claro, repercute directamente en el precio de los anuncios emitidos durante sus incontables cortes publicitarios.

El año pasado, por citar un ejemplo, cuando la anodina gala presentada por Ellen DeGeneres registró un seguimiento de 43 millones de espectadores en USA, la mejor cifra desde 2004, los anunciantes tuvieron que pagar entre 1,8 y 1,9 millones de dólares a cambio de 30 segundos de espacio, un precio desorbitado que, sin embargo, suena a ganga comparado con los más de 3 millones que se pagan por idéntico tiempo durante la retransmisión de la Super Bowl.

Pero no solo de anuncios vive la cadena...

AND THE SABLAZO GOES TO...

De 2009 a 2013, la compañía coreana Samsung había gastado en la gala 8 millones de dólares en emplazamientos publicitarios. El año pasado, sin embargo, se gastó la friolera de 18 millones, de los cuales un elevado porcentaje se destinó a Product Placement. Por ello, responsables de la marca se reunieron con productores y presentadores durante los ensayos previos para ver cómo y cuándo podían aparecer algunos de sus productos. Lo curioso del caso es que fue la propia DeGeneres quien días antes de la ceremonia decidió que sería buena idea hacerse unos cuantos selfies durante la misma, algo que, lógicamente, a la compañía le pareció perfecto para promocionar su nuevo Note 3. Finalmente, DeGeneres se tomó tres selfies: uno de ella misma al inicio de la gala, otro con Liza Minelli y el que terminaría siendo el selfie más visto, retuiteado y famoso de la historia, con los jetos, entre otros, de Brad Pitt, Angelina Jolie, Meryl Streep, Julia Roberts, Jennifer Lawrence, Kevin Spacey, Lupina Nyong’o, Jared “Jesucristo” Leto y, quien acabó tomando la instantánea, Bradley Cooper. Sumando todos estos nombres y teniendo en cuenta la repercusión mundial que tuvo la susodicha fotografía, el sablazo no parece tan sablazo.

Por contra, y aunque es cierto que la repercusión fue mucho menor, el emplazamiento a Coca-Cola le salió gratis. Ocurrió cuando DeGeneres llamó a la pizzería Big Mama’s & Papa’s para encargar unas pizzas a “domicilio” y calmar así el hambre de aquellos asistentes interesados en una porción. Cuando apareció el despistado repartidor, lo hizo portando unas cajas en cuyo lateral aparecía impreso el logo de la marca de Atlanta. Más tarde, Wendy Clark, vicepresidenta de marketing de Coca-Cola, comentaría vía Twitter que en su agenda del día figuraba mandar un nota de agradecimiento a Big Mama’s & Papa’s por tan desinteresado regalo.

AND NOW...

Las últimas galas han sido, para qué engañarnos, un autentico coñazo. Veremos si esta vez, el talentoso y multidisciplinar Neil Patrick Harris es capaz de elevar el listón. Tampoco le pedimos igualar al inigualable Billy Cristal; con mejorar la dupla formada por James Franco y Anne Hathaway en 2011 o a la propia Ellen DeGeneres en el 14, nos damos por satisfechos. Tocará, eso sí, trasnochar; ¿disfrutar? de una alfombra roja que, de un tiempo a esta parte, ha perdido toda su frescura para transformarse en una pasarela en la que a las actrices sólo les falta llevar un cartel luminoso indicando precio y nombre del diseñador; descubrir qué nuevos trucos se sacan de la manga los distintos anunciantes para lograr el mayor impacto posible; y lo peor de todo, a menos que optemos por ver la ceremonia online -algo que aconsejo encarecidamente si el idioma no es problema-, sufrir una vez más a los presentadores de Canal Plus, con sus absurdas opiniones -gracias a Dios no hay nominada española este año, aunque ya buscarán la forma de darnos la vara, probablemente con la nominada argentina a mejor película de habla no inglesa, por aquello de que hablamos la misma lengua y somos casi hermanos-; sus conexiones con la fiesta que organizan en Madrid para la gente súper guay o, en lo que debería estar penado con perpetua, conectando con varios bloggeros cuyas tontadas harán probablemente saltar las alarmas del cuartel general de la NSA.

En fin, hablemos de cosas serias. Hablemos de las principales nominadas. 

MEJOR PELÍCULA

"El Francotirador", de Clint Eastwood

Ideológicamente, como quien la firma, resulta objetable. Como obra de arte, correcta sin más. Y no quiero decir con ello que esta crónica de un experto Navy Seal aquejado por los ya clásicos problemas psicológicos de quien regresa a casa tras la dura contienda carezca de interés, lo que digo es que, y ya van unas cuantas, esperábamos más del señor que nos trajo piezas del calibre de Sin perdón, Mystic River, Million dollar baby o El intercambio, que aun corriendo el riesgo de quedarme solo considero un verdadero peliculón.

"Birdman", de Alejandro González Iñárritu

Es pronto para tildarla de obra maestra, pero tiene tantas capas, se mueve a tantos niveles, que sería injusto negarle la estatuilla a la mejor película, porque Birdman es cine que habla de cine, de teatro, del star system, de la fama, del fracaso, del amor, de la envidia, de los egos, de la vida. Un filme para ver y disfrutar -obligada la VO-, con un acabado visual que no admite discusión.

"Boyhood", de Richard Linklater

Es habitual que los realizadores se refieran a sus películas como hijos. La gestación de Boyhood ha durado la friolera de doce años; solo por ello merece todos los honores. Es, sin duda, una gran película, pero su carácter episódico, con las obligadas elipsis –de otro modo la duración del filme se hubiera ido a las veinticuatro horas como mínimo- la hace más propia de la pequeña pantalla, lo que hoy en día, como todos sabemos, no supone menoscabo alguno. Podría llevarse el Oscar, y seguramente lo haga, pero un Emmy le sentaría mucho mejor.

"El Gran Hotel Budapest", de Wes Anderson

La historia gustará más o menos, al fin y al cabo, los relatos made in Wes Anderson no son, ni han sido nunca, plato de todos los gustos. Pero, Dios todopoderoso, menuda maravilla visual; cualquier plano, repito, cualquier plano podría ser congelado, impreso, enmarcado y colgado en la más selecta galería de arte, y no desentonaría en absoluto. No sé si terminará ganando, pero en el apartado técnico barre seguro.

"The Imitation Game" (Descifrando Enigma), de Morten Tyldum

Si eliminamos a Benedict Cumberbatch de la ecuación, tenemos un interesante relato cuyo fondo y forma superan en muy poco a cualquier filme de sobremesa. El verdadero enigma a descifrar es cómo diantre una película tan normalita y predecible se ha hecho con un dorsal en la carrera hacia los Oscar.

"Selma", de Ava DuVernay

No es la primera vez que el cine retrata la figura de Martin Luther King. Sí es, probablemente, la vez que lo hace con tanto acierto. Con esa fotografía, ese montaje y esas interpretaciones, a destacar a David Oyelowo en la piel del reverendo, lo que sorprende no es que Selma esté nominada a la mejor película del año, sino que solo cuente con dos nominaciones: esta y la de mejor canción.

"La teoría del todo", de James Marsh

Solo hay una cosa que guste más a los académicos que un biopic, y es un protagonista aquejado de una grave dolencia. La teoría del todo tiene ambas cosas, por lo que su nominación estaba cantada desde el mismo día en que el guionista Anthony McCarten, adaptando el libro de Jane Hawking, la primera esposa del celebre astrofísico Stephen Hawking, puso el punto y final a su libreto. Es un filme hasta cierto punto sorprendente, en el que predomina el amor y el sacrificio por encima de la ciencia, y en el que el verdadero protagonista no es el genio que termina triunfando pese a todos los obstáculos, sino ella, la esposa que lo amó, cuidó, sufrió y le dio tres hijos. Una película muy recomendable que elude los derroteros más predecibles y conmueve sin llegar a cargar las tintas.

"Whiplash", de Damien Chazelle

Contada parece poca cosa: alumno de batería con enorme potencial sufre la ira de profesor tirano. Vista es otra. La manida expresión tour de force se queda corta ante esta monumental obra que durante 103 minutos te deja clavado a la butaca. Y ese final. ¡Qué final! No ganará el Oscar, quizás tampoco lo merezca, pero de todas las nominadas es la película que más visionados soporta del lote, lo que en mi humilde opinión es el mayor premio que se le puede otorgar.

MEJOR DIRECTOR

Alejandro González Iñárritu, ("Birdman")

Ególatra y narcisista, Iñárritu radiografía no solo la industria, con la que a tenor de lo visto mantiene una profunda relación amor-odio, sino también a sí mismo. A sus fans más acérrimos puede que les disguste este sorprendente giro en su carrera, pero para los que ya estábamos hasta los mismísimos de su autocomplacencia, pretenciosidad y cansino pesimismo, bienvenido y larga vida a este Iñárritu 2.0.

Richard Linklater, ("Boyhood")

Dilatar un rodaje durante más de una década no es nuevo, existen varios ejemplos en el terreno documental. Pero hacerlo en la ficción, no lo sé, quizás sea la primera vez. Von Trier anunció algo parecido años atrás, y nunca más se supo. Linklater se llevara el Oscar sí o sí, aunque solo sea por su autoimpuesta disciplina y el riesgo que conlleva prolongar un rodaje durante tanto tiempo; le pasa a algo a cualquiera de los protas y, colorín, colorado...

Bennett Miller, ("Foxcatcher")

Uno de esos sinsentidos que se dan cada año. Puedo llegar a entender que se nomine mejor película pero no a su director; el cine es una arte colectivo, quizás el director no brille pero todo lo demás roce la gloria. Raro pero posible. Lo que nunca entenderé es cómo se nomina a un director sin que su película sea igualmente nominada; ¿entonces, en base a qué se le otorga tan alta distinción? Lo siento, pero la única forma de medir al artista es en base a su trabajo, no hay más.

Wes Anderson, ("El Gran Hotel Budapest")

No ganará, pero si lo hace, bien por él. Anderson es un creador en el sentido más amplio de la palabra, un director único, irrepetible.... tan particular que a veces resulta fatigoso. No aquí, con esta pieza que, sin traicionar sus obsesiones, se impregna de esa vitalidad y exhuberancia que tan bien funcionó en la fascinante Fantástico Sr. Fox.

Morden Tyldum, ("The Imitation Game")

Será una broma, ¿no?

MEJOR ACTOR PRINCIPAL

Steve Carell, ("Foxcatcher")

Un clásico de las nominaciones: el comediante que cambia de registro y, prótesis mediante, también de aspecto. Su trabajo es extraordinario, como lo son el de sus dos partenaires –sí, Channing Tatum incluido-. Se lleve o no la estatuilla, la nominación ya es un premio en sí mismo.

Bradley Cooper, ("El francotirador")

De segundón en la televisiva Alias a rutilante estrella cinematográfica, que tanto te interpreta a un resacoso playboy en la trilogía Vegas como a un conmovedor enfermo en El lado bueno de las cosas. No es el tío con más matices de la profesión, pero lo que hace, lo hace extremadamente bien.

Benedict Cumberbatch, ("The imitation game")

A estas alturas, nadie puede poner en duda las habilidades actorales de Cumberbatch. Ahora, si me dicen que el verdadero título de The imitation game es Sherlock y el caso Enigma, me lo creo.

Michael Keaton, ("Birdman")

Quién mejor para interpretar a un actor venido a menos, que antaño dio vida a un superhéroe llamado Birdman, que Michael Keaton, actor venido a menos que antaño dio vida a un superhéroe llamado Batman. Se interprete o no a sí mismo, aproveche la oportunidad para exorcizar demonios o sea capaz de separar arte y vida, algo que el filme deja bien claro resulta imposible, una cosa es indiscutible: Keaton se sale.

Eddie Redmayne, ("La teoría del todo")

Los más entusiastas han comparado su interpretación con la que ofreció Daniel Day Lewis en "Mi pie izquierdo". Para mi, la diferencia es simple: Daniel no actuaba, Eddie sí. Por lo demás, nada que objetar, su parecido físico y lenta pero compleja metamorfosis son impecables. No obstante, si la cosa está entre Keaton y él, yo apuesto por Keaton.

MEJOR ACTRIZ PRINCIPAL

Marion Cotillard, ("Dos días, una noche")

Su premisa es pura ciencia ficción; de veras quieren hacernos creer que alguien en sus cabales va a despedir de su plantilla a una mujer con los rasgos de la Cotillard. A priori es la clase de filme que se hubiera beneficiado con la inclusión de un rostro desconocido. Los Dardenne apostaron finalmente por la elegante y bellísima Marion Cotillard, lo que obligó a despojarla de su belleza y elegancia; lo lograron a medias. Sea como sea, la chica está inmensa.

Felicity Jones, ("La teoría del todo")

La cámara es caprichosa, puedes gustarle o no gustarle, independientemente de tu belleza natural. A Felicity Jones, como a Keira Knightley, de quien podríamos considerar digna heredera si no fuera porque la supera en años, la cámara la adora. Y nosotros, claro, no somos inmunes a sus encantos. Nos enamoró en Como locos; volvió a enamorarnos en The invisible woman, donde daba vida a la joven amante del escritor Charles Dickens; y ha vuelto a hacerlo con esta modulada interpretación que por momentos, porque el guión así lo quiere, ensombrece la del propio Eddie Redmayne.

Julianne Moore, ("Siempre Alice")

Profesora descubre que padece Alzheimer. And the Oscar goes to... La única que puede arrebatárselo es Cotillard, y si somos francos, Dos días, una noche es mejor película que Siempre Alice, pero a la Moore la han nominado en cuatro ocasiones y siempre se ha ido de vacío. ¿A la quinta va la vencida?

Rosamund Pike, ("Perdida")

Los académicos tienen debilidad por las mujeres psicópatas. Nominaron a Glenn Close por Atracción fatal en el 88 y han nominado a Rosamund Pike por un papel matizadamente parecido en 2015. La Close no ganó ni tampoco lo hará ella, pero el reconocimiento ya lo tiene.

Reese Whitherspoon, ("Alma salvaje")

Uno de esos papeles tan deliberadamente oscarizables que la nominación aparece ya en el contrato. Me alegra que Reese Whitherspoon haya cambiado de registro y acometa nuevos desafíos, pero, qué quieren que les diga, no la soportaba cuando hacía de rica pija tonta, ni la soporto ahora, con sus personajes ásperos, lacónicos, introspectivos, que sacan al Homer Simpson que hay en mi y me hacen exclamar aquello de ¡¡¡me abuuuurro!!!

MEJOR ACTOR DE REPARTO

Robert Duvall, ("El juez")

Robert Duvall, como Gene Hackman, es la pura definición de vieja escuela. Las películas en las que aparece puede que no sean nada extraordinario, lejos quedan los días de Apocalypse now y El padrino, pero verle siempre es un placer. A sus 84 años podría jubilarse, abandonar, dejarlo todo y sentarse a disfrutar en el porche de cualquier apartado rancho, pero no, el hombre es incapaz de hacerlo, ama demasiado la profesión. El juez no es una gran película, para qué engañarnos, pero el riesgo que toma Duvall desnudando cuerpo y alma merece, como mínimo, nuestro respeto y admiración.  

Ethan Hawke, ("Boyhood")

Actor fetiche de Linklater, posiblemente su alter ego, Ethan Hawke personifica como nadie al hombre corriente, al tipo con el que todos, en medidas distintas, nos podemos identificar. A estas alturas es imposible que se convierta en la estrella que pudo llegar a ser, lo que analizando los papeles elegidos a lo largo de una dilatada carrera sospecho nunca fue su objetivo. Dudo que gane la estatuilla con esta o cualquiera otra película en la que vaya a intervenir en lo que le queda de vida, pero sus fans jamás le daremos la espalda, aunque a veces se rebaje con mierdas del tamaño de Tiempo en contra (Getaway).

Edward Norton, ("Birdman")

Si Michael Keaton resulta ideal para interpretar a una vieja gloria venida a menos, qué decir de Edward Norton, famoso por sus broncas y desavenencias en los rodajes, para dar vida a un endiosado, ególatra y extraordinario actor. De no ser por J.K. Simmons, hace ya meses que el grabador hubiera estampado su nombre en la dorada estatuilla.

Mark Ruffalo, ("Foxcatcher")

Siempre me sorprenden los elogios que la crítica vierte sobre Ruffalo, un actor que en mi humilde y a tenor de lo visto herrada opinión posee el mismo abanico de registros que Chuck Norris, es decir, uno. Es verdad que en Foxcatcher está perfecto, pero pese a los kilos de más e incipiente coronilla no veo nada distinto de lo ofrecido con anterioridad.

J.K. Simmons, ("Whiplash")

Señor Simmons, vaya usted haciendo sitio en la estantería, el premio es suyo.

MEJOR ACTRIZ DE REPARTO

Patricia Arquette, ("Boyhood")

Creció a la sombra de su hermana Rosanna y poco a poco, en parte gracias a esa maravilla que es "Amor a quemarropa", llegó a superarla. Sin embargo, la suerte le fue esquiva...

Puedes leer el reportaje completo en el número de febrero 2015 de Ctrl


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