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Amor programado en el episodio más optimista de "Black Mirror"

Amor programado en el episodio más optimista de 'Black Mirror'
Miércoles, 17 de enero 2018

De nuevo "Black Mirror" lleva al límite el desarrollo de una tecnología para reflexionar sobre su impacto en nuestras vidas. En este caso las apps de ligue deciden la persona de la que debemos enamorarnos. Nosotros nos mentimos mucho, así que quizá no sea tan descabellado.

En el cuarto episodio de "Black Mirror" todo está dicho ya en el título, sacado de una canción de The Smiths. El DJ merece morir, que lo cuelguen. Morrisey tiene razón. El DJ es un tipo antipático. Su trabajo consiste en decidir la música que tenemos que oír y eso va contra nuestra idea del libre albedrío. La libertad es otro de nuestros deseos primarios y ser libre significa poder elegir, incluso si es para equivocarnos. Y si no queremos que nadie decida por nosotros las canciones que vamos a oír mucho menos deberíamos desear que una aplicación decida quién será el ser humano del que nos vamos a enamorar y con el que pretendemos compartir la vida. Los guionistas lo llaman el “perfect match”, una idea romántica bastante anticuada para el universo transhumanista de la serie, pero hay que concederle esa licencia a Charlie Brooker y equipo para poder disfrutar de este episodio. Al fin y al cabo, el éxito de las aplicaciones de ligue no se debe únicamente al deseo de tener relaciones sexuales esporádicas sino también al de encontrar pareja. Seguimos creyendo en el amor, pero tal vez a lo que hayamos renunciado es a encontrarlo nosotros solos, a la vista de tantas experiencias desastrosas. Ahora confiamos en que la tecnología nos ayude a elegir basándose en el Big Data, que es nuestra huella digital convertida en inteligencia decisoria.

Esta es la gran paradoja: queremos ser libres, pero cada día nos entregamos con más entusiasmo a este universo predictivo del Big Data. Nos encanta que Netflix nos sugiera las series que queremos ver o que los anuncios de publicidad nos hagan “ofertas personalizadas”. Tal vez ellos nos conozcan mejor que nosotros, porque nosotros nos mentimos mucho, sobre todo para consumir. Como los protagonistas de esta historia, acabaremos comiendo en restaurantes donde no haya que mirar la carta para decidir qué nos apetece. Ellos ya lo saben.

Este episodio de "Black Mirror" es un viaje al interior del programa predictivo que los usuarios utilizan para no perder el tiempo con ligues estériles. Asistimos a una historia de casi una hora de duración que apenas ocupa una fracción de segundo en la vida de los protagonistas. La aplicación no necesita más tiempo para someter a los avatares de sus usuarios a una serie de pruebas que si se superan garantizan un 98% de probabilidades para que “la cosa funcione”. Los cuentos de amor terminan con la frase “y fueron felices y comieron perdices”, pero nunca se cuenta cómo fue la digestión. Aquí tampoco nos explican en qué consiste eso de que la cosa funcione –el perfecto match- porque el amor es así de inefable y, como diría Lope de Vega, el que lo probó lo sabe. Para saber si la aplicación hizo más felices a sus usuarios tendríamos que ver la segunda parte de esta historia. Así sabríamos si la máquina acertó o todavía somos un poco imprevisibles. O, mejor dicho, un poco humanos. Un 2% humanos.


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