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Crece la confianza del consumidor

Crece la confianza del consumidor
Miércoles, 29 de enero 2014

Según un estudio de Nielsen, empiezan a apreciarse tímidas mejorías en la percepción de los españoles sobre cuestiones como el empleo o la economía, pero no en sus bolsillos.

A lo largo del último año, el índice de confianza del consumidor elaborado por la consultora Nielsen arroja una evolución positiva de 12 puntos. Eso sí, estos niveles de confianza en España se sitúan hoy en 58 puntos, cifra todavía muy inferior a la media europea que registra 73, muy alejada de países como Alemania (95 puntos) o Reino Unido (84 puntos).

Estos datos se desprenden del Índice Global de Confianza del Consumidor relativo al cuarto trimestre de 2013, elaborado por Nielsen en 60 países de todo el mundo, incluido España. En este informe empiezan a apreciarse tímidas mejorías en la percepción de los españoles sobre cuestiones como el empleo o la economía, aunque siguen siendo bajas en términos generales.

Así, las expectativas de los españoles consultados sobre el empleo mejoraron en 15 puntos a lo largo de 2013. A principios de año un 61% tenía una mala percepción de su situación laboral para los próximos doce meses, mientras que en el cuarto trimestre de 2013, esa cifra bajó al 46%. Este dato tiene una relativa consonancia con los primeros apuntes ofrecidos por el Gobierno, que parecen adivinar que la destrucción de empleo ha terminado y la creación de puestos de trabajo netos puede empezar a producirse en este 2014, al calor de los tímidos valores de crecimiento en el PIB.

En cambio, la percepción sobre otros ámbitos como el estado de las finanzas personales continúa empeorando, hasta el punto de que un 71% considera que la situación de sus bolsillos es mala o no muy buena. Según el director general de Nielsen España, Gustavo Núñez, “la percepción de los consumidores sobre sus finanzas está directamente relacionada con los años de crisis que llevamos a las espaldas y con la moderación salarial. El bolsillo se resiente tras años de sacrificios y contenciones. Tanto es así que un 77% de los españoles cree que los próximos doce meses todavía serán malos para comprar, señal inequívoca de las expectativas de consumo de la ciudadanía”.

Qué hacemos con el “dinero de más”

En este sentido, el informe elaborado por Nielsen asegura que una vez cubiertos los gastos básicos como la alimentación o la vivienda, un 34% de los españoles prefiere destinar lo sobrante del presupuesto a su tiempo de ocio, mientras que el 41% lo dedica directamente a ahorrar.

Así, el 29% de los españoles reconoce destinar el remanente de su presupuesto a comprar ropa nueva o a las próximas vacaciones (27%). En cambio, un 22% afirma que tras pagar los gastos básicos no le queda dinero alguno que dedicar a otras partidas. Esta cifra también se ha reducido en comparación con el anterior informe que situaba en el 26% el grupo de españoles en esa situación.

Trabajo y economía nos quitan el sueño

En el informe de Nielsen también se pone de manifiesto que las principales preocupaciones de los españoles se centran en la estabilidad laboral y la marcha de la economía, seguidas a relativa distancia por la subida en las facturas, la salud y las deudas. Un 69% de la población considera que España no saldrá de la actual recesión, mientras que el 13% más optimista cree que la economía nacional abandonará este estado en 2014.

El impacto de la crisis hace que los ciudadanos cambien continuamente sus prácticas para adaptarse a la realidad de su economía. Así, el 77% de los consultados reconoce que en el último año ha modificado sus hábitos de consumo para ahorrar en los gastos del hogar. Esta cifra es muy similar a otros países del entorno mediterráneo que han sufrido situaciones económicas extremas como Italia (77%), Portugal (82%) o Grecia (85%), donde la media europea se sitúa en el 61%.

En concreto, un 68% de los españoles asegura que ha renunciado al ocio fuera de casa y un 66% ahorra en gas o electricidad. Otras fórmulas para salvar algo de dinero son la renuncia a comprar ropa nueva, reducir la factura del teléfono, usar menos el coche o adquirir productos de marcas de alimentación más baratas. Estos hábitos aprendidos con la crisis podrían tener continuidad una vez que las condiciones económicas mejoren. De hecho, un 53% asegura que seguirá reduciendo su consumo en gas y electricidad aunque la situación económica remonte.


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