Gracias por el Tip (5): Joaquín Cobos, de Peanuts & Monkeys

Gracias por el Tip (5): Joaquín Cobos, de Peanuts & Monkeys
Viernes, 28 de julio 2017

Una comida singular en la sierra alicantina, una películón de ciencia ficción sobre los instintos más primarios de una civilización al borde el colapso y una lectura para descubrir nuestro lugar en el universo son algunas de las propuestas veraniegas de Joaquín Cobos, director general de Peanuts & Monkeys.

1. Un viaje: Laguna Tres Palos, al sur de Acapulco (México)

Allí se esconde un océano Pacífico salvaje, magnífico e imponente, con un conjunto de manglares únicos. Un lugar perfecto para volver a reencontrarse con una naturaleza de unas dimensiones tan colosales y majestuosas que llega a abrumar.  

2. Una película: "Cuando los mundos chocan", de Rudolph Maté (1951)

Imprescindible título para los amantes de los clásicos de la ciencia ficción, donde se pone de manifiesto los instintos más primarios y salvajes de una “civilización” al borde de la extinción. Es bastante entretenida, si analizamos la producción y recursos empleados en la época. El film tiene algunos trazos de clase o raza, típicos de la época, pero que, de forma subliminar, se siguen aplicando en el cine actual.

3. Un restaurante: Les Terrases de la Torre,  en Gata de Gorgos (Alicante)

Degustar la auténtica cocina tradicional de la Marina, en un espacio muy singular, como su cocina. Imprescindible probar la ensalada de la casa (servida en 5 platos), el arroz al horno o las cocas de guisantes y las de anchoas con higos. Especialmente agradable en las noches de verano, al cobijo de las suaves temperaturas de la sierra de Bernia.

4. Dos libros: "Las minas del Rey Salomón", de Henry Rider Haggard (1885) y "La conexión cósmica", de Carl Sagan (1973).

El primero es una obra, magistral por su sencillez, que sigue vigente por su marcado carácter aventura/ ficción y que recomiendo leer para despertar el espíritu emprededor. Enmarcada en un África inexplorada de finales del XIX, descubriréis al icónico personaje de Allan Quatermain. Para mí es indispensable en vacaciones. Todos los años repito.

El segundo es un libro de divulgación científic que me regaló mi difunta abuela Catty cuando tenía 10 años y soñaba con ser astrónomo. Mi abuela, católica apostólica, me lo dedicó señalando que “por encima de la ciencia y los hombres, siempre estaba Dios”. Con este libro, la pobre, consiguió un efecto rebote. No sólo me reafirmó en mi afición por la astronomía, también me aportó una dimensión del universo y del hombre, como jamás había imaginado. Recomendable a todos aquellos que de vez en cuando perdemos las referencias de dónde estamos.


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