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Hablamos con Aldeas Infantiles

Jueves, 26 de julio 2012

"Nuestro trato con las empresas es más afectivo que técnico", Manuel J. Sánchez, responsable de relaciones con empresas de Aldeas Infantiles SOS

Un hogar puede existir sin niños, pero los niños no pueden vivir sin un hogar. Estas palabras de Hermann Gmeiner, fundador de Aldeas Infantiles SOS,  resumen con contundente sencillez el fin último de esta organización independiente de ayuda a la infancia que opera en 132 países de todo el mundo. “Nuestra misión es garantizar que todos los niños y jóvenes tengan un hogar. Pero no sólo un espacio físico, sino también un entorno protector, seguro y amoroso donde puedan desarrollar sus potencialidades para convertirse en buenos profesionales, buenos ciudadanos y buenas personas”, nos explica Manuel J. Sánchez Hidalgo, responsable de relaciones con empresas de Aldeas Infantiles SOS España. Para ello crean hogares entorno a una madre y/o un padre SOS que acogen a niños y jóvenes procedentes de entornos familiares conflictivos. Hogares que se agrupan, a su vez, en aldeas donde estas familias viven en comunidad y reciben el apoyo de un equipo de psicólogos, pedagogos y trabajadores sociales.

 

 

Manuel J. Sánchez Hidalgo

 

 

 “Son los Servicios Sociales del Estado los que tienen la potestad sobre estos chicos, mientras que nosotros nos hacemos depositarios de su guarda y seguridad”, continúa Manuel. “Uno de los principales motivos por los que los servicios sociales se decantan por nuestra organización es nuestra política sobre la no separación de los hermanos, salvo el bien último de los mismos”. Y es que, como ya es bastante duro arrancar a los menores de la tutela de sus verdaderos padres, Aldeas Infantiles se esfuerza mucho en mantener los lazos fraternales de los chavales bajo su cuidado.  

 

 

Pero también hay que atacar el problema de raíz. “Procuramos la protección de los chicos y, al mismo tiempo, estamos volcando muchos esfuerzos en la prevención. Para ello trabajamos con las familias y su inserción social, de tal manera que los niños que viven en una aldea puedan regresar a su núcleo familiar en los casos en los que las circunstancias lo hagan posible”, nos cuenta Manuel haciendo referencia al Programa de Fortalecimiento Familiar orientado a prevenir la desatención y el abandono de los menores. Además, los Centros de Atención de Día atienden a los niños que necesitan un apoyo diario y puntual, al tiempo que ofrecen asesoramiento a las familias. Y ¿qué pasa con el futuro de los jóvenes? Aldeas Infantiles también implementa programas para facilitar su integración social y laboral  mediante proyectos educativos y talleres de iniciación profesional.  

 

 

Kilómetros solidarios

Si bien apenas esbozada en este espacio, lo cierto es que la labor de Aldeas Infantiles tiene una visión muy a largo plazo que requiere de la colaboración del sector empresarial. “Contamos con mucha financiación privada, sobre todo para acciones de prevención que no puede costear el Estado y nuestra labor en otros países de América Latina y el norte de África”,  explica Manuel señalando que aproximadamente un 22-25% de las fuentes de financiación de Aldeas Infantiles SOS corresponde a subvenciones públicas, mientras que el resto procede de capital privado. De hecho, la organización cuenta con la colaboración de unos 200.000 socios y padrinos, y 350 empresas. Samsung es una de ellas: “El año pasado firmamos un acuerdo con Samsung para sumarnos a “Hope for Youth”, una iniciativa a nivel internacional a través del cual se pretende hacer uso de las nuevas tecnologías para favorecer el desarrollo de las personas”, nos explica Manuel con singular entusiasmo. “Y a raíz de este acuerdo, suscrito a cinco años,  Samsung nos invitó a participar en `Hope Relay´, una campaña solidaria dirigida a los más pequeños que en España se ha materializado en una aplicación gratuita para smartphones a través de la cual la marca donará un euro a Aldeas Infantiles por cada kilómetro que el usuario camine o corra”.

 

Lanzada el pasado mes de mayo en el Reino Unido, “Hope Relay” se ha extendido a otros dieciocho países para ofrecer al público la posibilidad de participar virtualmente en los relevos de la Llama Olímpica. De esta manera Samsung, patrocinadora oficial de los Juegos Olímpicos de Londres, colabora con un gran número de ONGs para ayudar a los niños más desfavorecidos del mundo mediante programas educativos y sanitarios. Cabe señalar que la presentación de la campaña en España -desarrollada en el marco del Triatlón de Madrid- contó con el apoyo de Fernando Romay, Paco Roncero y Pablo Villalobos, actual campeón de España de Maratón y embajador de Aldeas Infantiles.

 

 

Plataforma empresarial

“Desde hace diez años venimos desarrollando una plataforma empresarial entendida como una manera de transmitir a la iniciativa privada que somos un interlocutor válido y tenemos un trabajo legitimado y querido por la sociedad española”,  señala Manuel haciendo especial hincapié en el valor añadido que aporta Aldeas Infantiles a la hora de canalizar la acción social de una compañía y vincular a sus grupos de interés con la causa solidaria elegida. Y nada como trasladar el espíritu de cercanía y confianza que rige la labor de la organización para facilitar, consolidar y personalizar su relación con el sector empresarial: “Garantizar las necesidades básicas de los menores es un buen punto de partida pero, si realmente queremos cambiar sus vidas para bien, debemos hacer todo lo posible para que se sientan queridos y respetados. Esta es una perspectiva que siempre replicamos con nuestros interlocutores: nuestro trato con las empresas es más afectivo que técnico”. Los resultados hablan por sí mismos: entre el 82 y el 85% de las empresas que colaboran con Aldeas Infantiles deciden dar continuidad a su colaboración más allá de lo pactado en un principio.

 

Únicamente dos son las personas en Aldeas Infantiles SOS España que se encargan de incentivar, gestionar y fidelizar las relaciones con el sector empresarial. Para ello existen distintas categorías de colaboración –empresa comprometida, constructor de presente y constructor de futuro- que sirven de punto de partida para canalizar la acción social de las compañías. A cambio éstas reciben una serie de contraprestaciones que se traducen fundamentalmente en el uso de los canales de Aldeas Infantiles SOS para comunicar su labor solidaria. A este respecto Manuel se muestra firme: “Una empresa puede comunicar que colabora con Aldeas, pero cómo hacerlo es algo que nosotros debemos controlar. Digo esto porque muchas veces, por la propia tendencia de la responsabilidad social corporativa, se interpreta que cuanto más se comunique, más implementada está. Y eso no es bueno ni para la empresa, ni para nosotros”.  Y es que la transparencia y la coherencia son dos de los valores que más se repiten en el discurso de Manuel: “Siempre buscamos establecer relaciones virtuosas y coherentes de las que resulten casos de excelencia que sirvan de referente tanto a las empresas como al tercer sector”.


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