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Hacia un packaging responsable

Hacia un packaging responsable
Miércoles, 11 de septiembre 2013

El packaging se reinventa para apuntarse al carro de la sostenibilidad: menos peso, diseño ecológico y materiales reciclables.

La reducción en origen, que consiste en minimizar el peso y el volumen del packaging conservando al mismo tiempo un nivel de funcionalidad similar, se ha puesto de relieve una vez más para subrayar los esfuerzos de las empresas en materia de creación ecológica. Es preciso reconocer que se han obtenido resultados. En dos décadas se ha reducido drásticamente el volumen de los packagings elaborados con todo tipo de materiales. Incluso nuestra “sacrosanta” botella de champán ha cambiado: el nuevo modelo ha perdido 65 gramos.

Sin embargo, más allá de la loable voluntad de las empresas de reducir la huella ecológica de sus packagings, también conviene reconocer que el planteamiento de aligeramiento es rentable. Si ponemos menos, nos cuesta menos. Un aspecto nada desdeñable, ya que los precios de los materiales de los packagings no han dejado de aumentar.

A la hora de las comprobaciones y del establecimiento de nuevos objetivos, hemos visto que en determinados mercados el packaging ha alcanzado un nivel más allá del cual resulta muy delicado reducir todavía más el peso sin modificar su funcionalidad. En consecuencia, para seguir reduciendo el impacto de su packaging, las empresas deben explorar y desarrollar nuevas vías a partir de ahora. En efecto, el camino virtuoso hacia el packaging responsable es largo. De hecho, apenas estamos dando los primeros pasos.

Actualmente, el planteamiento de diseño ecológico de un packaging no sólo debe permitir una reducción de la cantidad de los materiales utilizados, sino también contribuir a mejorar los resultados de su reciclaje. Por este motivo, creo poder decir que nos adentramos en una nueva era: la de la "reciclo-concepción". Efectivamente, en la medida en que el objetivo marcado es reciclar el 75% de nuestro packaging, habrá que hacerlo de tal manera que resulte lo más sencillo y rentable posible.

El aspecto común de todo packaging es que generalmente está impreso. Sin embargo, parece que nos hemos olvidado de las tintas de impresión en los planteamientos de reducción en origen, considerándolas sin duda una cantidad despreciable. Ahora bien, el impacto de la tinta tanto en términos económicos como ecológicos está lejos de ser desdeñable.

Los compradores de packaging en primer lugar han señalado que desde 2010 los precios de la tinta han aumentado sin cesar: un crecimiento de entre un 10% y un 30% por año, y parece que la tendencia no se invertirá a corto plazo. Sun Chemical ya ha anunciado subidas de hasta un 10% para comienzos de 2013…

Este impacto tampoco ha escapado a la Asociación de Defensa de los Consumidores UFC Que Choisir que, con motivo de un análisis realizado en septiembre de 2011 con veinte productos alimentarios, descubrió que determinados compuestos como los aceites minerales saturados de las tintas aparecían después en los productos. Y también se tiene constancia del impacto en el sector del reciclaje de papel y de cartón, donde cuanto mayor es la presencia de tinta en los residuos entregados, menor es la recuperación de fibras, y se generan más fangos de desentintado, lo que obliga a utilizar agentes de blanqueamiento. Finalmente, es bien sabido que las tintas no caen demasiado bien. Algunas de ellas incluyen en su composición productos químicos y materiales no renovables.

En definitiva, considerando todas estas razones, implicarse en un proyecto de reducción del entintado del packaging puede tener sentido para un empresario que desee reducir sus costes, sus riesgos y la contaminación que genera, además de mejorar la huella ecológica y el reciclaje de sus envases.

Precisamente, este es el sentido del planteamiento de entintado ecológico que he creado e implantado con la agencia Diadeis ante sus grandes anunciantes. La técnica consiste en una metodología de optimización del índice de cobertura con tinta de la superficie impresa de un envase, sin que ello suponga una modificación en esencia de la creación básica. Esto requiere una serie de competencias tanto de diseño como de preimpresión y se adapta a las tres técnicas más utilizadas en el sector, que son el offset, la flexografía y el heliograbado, para todo tipo de soportes.
Hemos realizado un estudio con más de 200 packagings, procedentes de grandes marcas pero también de marcas blancas, que nos ha permitido comprobar las ventajas de este planteamiento. Se han registrado descensos del consumo de tinta de entre un 15% y un 25%, y en ocasiones aún superior, a los que se añaden ahorros en cuanto a las formas de impresión permitidas por la disminución del número de colores. También son destacables las consecuencias sobre la reducción de costes para el empresario, la disminución de la contaminación ambiental y la mejora de los procesos de reciclaje para papel y cartón. Además, estas ventajas pueden obtenerse de un día para otro, entre dos “tandas” de impresión. ¿Por qué renunciar a ellas?

Fabrice Peltier
Experto en diseño de packaging| DIADEIS Iberia


Grupo Control Publicidad,
desde 1962 especializado en publicidad y marketing