beon sept 2018
 

La Academia de la Publicidad realza nuestra profesión

La Academia de la Publicidad realza nuestra profesión
Lunes, 19 de marzo 2018

La nueva junta directiva de la Academia de la Publicidad se pone en marcha con un programa de trabajo que casi puede resumirse con una paráfrasis de la frase más famosa de Kennedy: "No preguntes qué puede hacer la profesión por ti, pregúntate qué puedes hacer tú por la profesión". Hemos hablado con Pablo Alzugaray y Kika Samblás para conocer un poco mejor en qué consistirá esta nueva etapa que ahora se inicia.

¿Por qué anunciáis un cambio en la Academia de la Publicidad?

Pablo Alzugaray (presidente de la Academia de la Publicidad).- Tenemos una nueva junta directiva que recoge el testigo de las anteriores y es continuista en cuanto a objetivos, pero tiene su propio programa para conseguirlos, como es normal. Esto ya se sabía desde que éramos candidatos.

¿Cuáles son esos objetivos?

Afianzar el posicionamiento de la Academia, que se vertebra sobre cuatro principios representados en las cuatro alas de nuestro isotipo: mérito, integridad, generosidad y ejemplaridad. Vamos a poner en marcha un plan de acción inspirado por estos valores.

¿Forma parte de los objetivos de la Academia intervenir en asuntos de la vida pública que ahora están de actualidad, como la defensa de la libertad de expresión o la igualdad de derechos entre hombres y mujeres?

Pablo Alzugaray.- Es imposible ser relevante sin intervenir de alguna manera en la vida pública, pero no es ese el objetivo principal de la Academia. NO creo que sea nuestra misión convertirnos en un agente social, pero algunas de nuestras acciones tienen sus efectos, como por ejemplo cuando hemos defendido el uso correcto del idioma español.

¿Todavía nos persigue el estigma de los tópicos sobre la publicidad?

Kika Samblás (vocal de la Academia de la Publicidad).- En cierta medida sí. Esto hay que combatirlo poniendo en valor nuestras virtudes. La profesión es relevante en la vida pública, aporta muchas cosas positivas y eso tiene que percibirse en la sociedad. En lugar de un estigma, hay que generar un prestigio de pertenencia. Cuando hablamos de mérito o ejemplaridad también nos referimos a esto.

¿Haréis que la publicidad vuelva a ser una profesión atractiva para los jóvenes talentos?

Pablo Alzugaray.- Nunca dejó de serlo, por eso hay tantas escuelas de publicidad y tanta demanda de los estudiantes. Se ha creado una percepción un poco falsa sobre la fuga de talentos y todos somos un poco responsables. Yo no me imagino una profesión más estimulante y atractiva que esta, donde cada día empiezas un viaje diferente y diverso. A cualquier persona con inquietudes intelectuales le tiene que fascinar necesariamente.

¿Por qué insistís tanto en la ejemplaridad?

Pablo Alzugaray.- Precisamente ese es uno de los factores que despiertan vocación. Como cualquier otra actividad humana, la publicidad necesita referentes. Eso es lo que propone la Academia, identificarlos y reconocerlos en profesionales que acumulen méritos y sean honestos y generosos.

¿Y no se puede convertir eso en un hall of fame de la publicidad para jubilados?

Pablo Alzugaray.- No lo creo así. Y en cualquier caso hemos tomado medidas para evitar esa percepción. Antes para ser académico de honor pedíamos 30 años de actividad profesional, y ahora lo hemos reducido a 20 años; es decir, que podrán ser gente que siga en activo y muy probablemente en el mejor momento de su carrera. Además, está la figura del publicitario del año, un título que se otorga a quien mejor encarne los cuatro principios de la academia y no está vinculado a la trayectoria histórica.

¿Habrá una campaña de captación? ¿Por qué hay que formar parte de la Academia?

Pablo Alzugaray.- No queremos convencer a nadie con campañas de captación. El asociacionismo prospera cuando reemos en nuestra capacidad individual para trabajar en el bien común. Cuando alguien me pregunta qué gana con entrar en la Academia pienso “ya vamos mal”. Uno no se hace de la Academia para recibir sino para dar. Es esencial entender esto. Llega un momento en la vida profesional en el que tomas conciencia de todo lo que te ha dado la profesión y te preguntas qué puedes devolverle para que siga aportando lo mismo a los que vienen detrás.

Kika Samblas.- Creemos que eso ya debería ser suficiente para que se sumen a la acción. Hay objetivos y ambiciones que se pueden conseguir mejor entre todos.

¿Qué sorpresas nos tiene reservada la próxima ceremonia de reconocimiento de Académicos de Honor?

Pablo Alzugaray.- No puedo adelantar mucho, pero sí que se celebrará el 23 de mayo en el salón de actos de la RAE. Estamos muy ilusionados con nuestra idea de que algún día un publicitario sea miembro de la Real Academia de la Lengua Española, un proyecto heredado de las juntas anteriores que nos parece muy importante y bonito.

Kika Samblás.-  La publicidad hace lenguaje, crea palabras. Es algo que nos ha reconocido la propia RAE, un ejemplo de que nuestra profesión enriquece la vida de la gente.

Pablo Alzugaray.- Como dice en el prólogo de nuestro libro el director de la RAE, Darío Villanueva, sobre la relación entre las dos academias: “Dios los cría y ellos se juntan”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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