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"La compañía aburrida", la última locura de Elon Musk

'La compañía aburrida', la última locura de Elon Musk
Martes, 20 de marzo 2018

Leí una vez que Elon Musk dormía seis horas al día, y sinceramente, teniendo en cuenta en todos los "fregaos" en los que está metido, me parece mucho. Su última locura se llama "The Boring Company" ("La compañía aburrida") y sus dos productos estrella son gorras y lanzallamas.

Durante años a Elon Musk lo trataron de loco visionario y fueron muchos los que seguramente pensaron que sus locuras acabarían por devorarlo. Sin embargo, con el paso del tiempo estamos empezando a comprender que más que un loco visionario, Musk es un absoluto Rey Midas, uno de esos tipos que todo lo que toca se convierte en oro. Y es que al tiempo que ponía uno de sus Teslas en órbita aparecía con un lanzallamas en mano anunciando que a sus ya conocidas empresas automovilísticas, espaciales y tantas otras, añadía una más, “The Boring Company”.

¿Qué es The Boring Company?

A día de hoy nadie lo sabe a ciencia cierta, si bien indagando en Internet hemos podido averiguar que sus orígenes se encuentran en el sector de la excavación. Se fundó a finales de 2016 pero ha sido a principios de este 2018 cuando su presencia se ha hecho más visible. La visión de Musk, como tantas otras, es construir el mundo del futuro y cómo una de sus mayores preocupaciones es el tráfico ha decidido apostar por túneles a prueba de todo que permitan a los coches circular a distintos niveles y de este modo solucionar los embotellamientos masivos que sufren las grandes urbes.

Sin embargo, este proyecto faraónico del que poco se había hablado desde su nacimiento, ha copado portadas de todo el mundo cuando de repente ha facturado un millón de dólares vendiendo gorras y tres millones de dólares vendiendo lanzallamas, y mucho nos tememos que para cuando leáis estás líneas esas cifras se habrán doblado, como mínimo.

Lo de los lanzallamas suena a broma, lo sé, y más si tenemos en cuenta todo lo ocurrido en Estados Unidos con desequilibrados disparando a todo el que se le pone por delante con rifles semi automáticos. Pero fue el propio Musk el que a finales de enero aparecía con el artilugio en cuestión a través de un tuit y fue ese el detonante para que la demanda del lanzallamas se hiciera realidad sumando pedidos uno tras otro.

Y más de uno se preguntará: ¿Qué tienen que ver los lanzallamas con el mundo de la excavación? Pues a bote pronto poco, pero seguro que preguntado Musk al respecto te daría una respuesta perfectamente plausible. Y si no, ¿qué más da? Llegados a este punto parece quedar claro que Musk puede hacer lo que quiera y seguro que lo que sea tendrá éxito. No son pocos los que le consideran un auténtico genio del marketing y la autopromoción. Sus viajes a Marte, sus coches autónomos, sus ciudades donde todo funciona con energía solar, etc… acaban siendo las excusas perfectas para que en el fondo no dejé de hablarse de él. El producto es bueno y revolucionario, nadie lo pone en duda, pero lo que realmente no es solo bueno sino brillante, y no solo revolucionario sino visionario, es el tipo detrás de esas ideas. Musk es la auténtica empresa, sus ideas y proyectos son las constataciones de su genialidad, constataciones con las que anticipa un mundo mejor y más sostenible.

Por Sergi Nebot.


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