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La editorial Langre publica “La opinión pública en Santayana”, un análisis del concepto de opinión pública en la obra del filósofo español

Lunes, 15 de enero 2007

Con la obra “La opinión pública en Santayana”, su autor, César García Muñoz, contribuye a un mejor conocimiento de una de las grandes figuras de la filosofía española y, muy específicamente, de un territorio poco explorado como es la hi

La opinion publica en Santayanade Cesar Garcia Munoz

 

Con la obra “La opinión pública en Santayana”, su autor, César García Muñoz, contribuye a un mejor conocimiento de una de las grandes figuras de la filosofía española y, muy específicamente, de un territorio poco explorado como es la historia de la opinión pública. Santayana constituye un ejemplo excepcional dentro del pensamiento español.

Ajeno al ambiente intelectual que reina en España, es uno de los pocos autores españoles inmerso en el debate y los cambios producidos acerca del concepto de opinión pública a comienzos del siglo XX. El filósofo español evolucionará de posiciones muy similares a las de los teóricos de “la tiranía de la mayoría” a coincidir con los psicólogos sociales en la necesidad de hablar de la opinión pública como una suma de opiniones individuales y de las opiniones colectivas como meras ficciones.La idea central del libro, el cuestionamiento de la existencia de un ente que puede denominarse opinión pública con carácter colectivo y continuidad temporal, resulta de gran actualidad teniendo en cuenta el uso común del mismo por parte de los medios de comunicación y el mundo de la política en general.

Santayana es uno de los primeros pensadores españoles que niega a los medios de comunicación su condición de “intermediarios de calidad”. También critica el papel de las manifestaciones como expresión de la opinión pública al incidir en que son expresiones producto del contagio y la irracionalidad motivada por la reunión de individuos que comparten intereses distintos de forma efímera.Para el autor español la extensión de la democracia de masas representaría la muerte de una concepción ilustrada de la opinión pública según la cual solo un pequeño número de ciudadanos bien informados participaría de las deliberaciones públicas.

En su lugar, ésta habría sido sustituida por un concepto de opinión pública entendido como control social que no tendría en cuenta la calidad de los argumentos. De acuerdo a esta premisa, la cohesión y el consenso necesario para hacer avanzar una sociedad se lograrían prescindiendo de lo que se consideraría correcto en un momento determinado. Identificado con los males atribuidos por Alexis de Tocqueville a “la tiranía de la mayoría”, una de las principales preocupaciones de Santayana será como el hombre moderno puede conciliar una vida intelectual rica con la democracia de masas.

El filósofo español nos legó dos escritos acerca del tema de la opinión pública propiamente dicha (cuyas traducciones se incluyen en esta edición) así como numerosas reflexiones y apuntes contenidos en sus ensayos, memorias y en su única novela, El último puritano. El propósito de todos ellos es cuestionar la existencia y legitimidad de la opinión pública para participar en los asuntos públicos así como criticar las coerciones que impone a la libertad del individuo.

A pesar de la sensación que suele acompañar a Santayana de “estar fuera de su tiempo”, su pensamiento es de plena actualidad, al analizar cuestiones como los mecanismos psicológicos que actúan en la creación de la opinión pública. Además, recoge directa o indirectamente, la influencia de figuras del pensamiento político que teorizaron sobre el concepto de opinión pública como Alexis de Tocqueville, James Bryce y Abbott Lawrence Lowell; deja su impronta en otros como Walter Lippmann y comparte algunos de los argumentos que Floyd H. Allport utiliza para crear el concepto moderno de opinión pública.


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