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Playmobil: hasta el infinito... ¡y más allá!

Playmobil: hasta el infinito... ¡y más allá!
Viernes, 13 de marzo 2015

Si rondas los cuarenta o estás por debajo, es imposible que no hayas jugado alguna vez con un Playmobil o Click de Famobil. Te contamos la historia de la marca, su rivalidad con Lego y la opinión de destacados publicistas sobre el tema.

Antes de entrar en materia, es importante corregir equívocos. Playmobil no es una marca española, sino alemana. La confusión surge porque antaño, durante la década de los 70 y 80, Playmobil cedió su licencia para la fabricación y comercialización en otros países a empresas nacionales. En USA, por ejemplo, los comercializó Schaper y Mattel; en el Reino Unido, Marx Toys; y en España, Famosa, el mítico fabricante de muñecas, que muy astutamente optó por eliminar el Play y añadir un Fa, creando así la marca Famobil. Aunque esta denominación desapareció hace tiempo, es común entre los más nostálgicos referirse a estos muñecos como los Clicks de Famobil.

La historia antes de la historia

Playmobil pertenece a la compañía germana Geobra Brandstätter, fundada en Baviera en 1876 por Andreas Brandstätter, productor de accesorios para cofres y cerraduras. A este le sucede en 1908 su hijo Georg, quien en 1921 decidió mover la compañía de Fürth a Zirndorf, donde fabricaban y exportaban huchas, teléfonos y cajas registradoras, todo hecho de metal. En 1952 entra Horst Brandstätter, quien da un giro de timón a la compañía, abriendo nuevos mercados e introduciendo en la fabricación su material favorito: el plástico.

1958 es el año de la consolidación, el año en el que inventan uno de los juguetes más vendidos, laureados y, digámoslo ya, absurdos de la historia; sí, amigos, hablamos de ese círculo de plástico con el que todos hemos coqueteado pero que solo unos pocos elegidos han logrado dominar: el hula hoop.

En 1971 estalla la crisis del petróleo, los costes del plástico alcanzan cifras astronómicas y a Brandstätter no le queda otra que reducir el tamaño de sus inventos. Empiezan modelando vehículos de plástico más pequeños, pero a Hans Beck, por aquel entonces jefe de desarrollo, lo que realmente le interesa es diseñar figuritas y toda suerte de complementos. Es entonces cuando él y su equipo, comandados por un entusiasta Horst, empiezan a trabajar en la creación de los Clicks, que ven finalmente la luz en 1974, en el salón de Nuremberg. Cuenta Horst Brandstätter que aquel día no impresionaron a ninguno de los presentes. Decidieron entonces realizar algunos leves cambios y, voilà, el éxito llamó a su puerta.

Click

El Click de Playmobil es la sencillez hecha plástico. Se trata, simple y llanamente, de un muñeco de 7,5 cm de altura con tres partes móviles: cabeza, brazos y piernas. Su diseño se inspira en los dibujos que hacen los niños de las figuras humanas, eso es, cabeza grande, ojos grandes, sonrisa ancha y líneas rectas; ni nariz, ni orejas. Es, en definitiva, la figura perfecta, y lo es por varios motivos:

Motivo 1: sus manos, en forma de U, ideadas para aguantar todo tipo de accesorios: armas, herramientas...

Motivo 2: su cabeza, cuya línea horizontal permite al niño cambiarle el pelo, el sombrero, el casco o lo que se le antoje con suma facilidad.

Motivo 3: su tamaño, suficientemente grande como para que los más pequeños puedan manipularlo sin problemas pero suficientemente pequeño para que les quepa en el bolsillo, lo que lo convierte en el compañero de viaje ideal.

Motivo 4: sus pies. Si quieren saber lo que es un niño frustrado, regálenle el Fuerte Comansi. No, no, no me malinterpreten, el fuerte en sí es el no va más, pero los muñecos son, antes y ahora, una, y perdonen mi vocabulario, mierda pinchada de un palo. De hecho, peor, porque la mierda, al estar pinchada, se aguanta. Con las figuras de Comansi simplemente no hay manera; a veces surge el milagro y no sabes muy bien cómo logras mantener un indio o un vaquero en pie, pero es solo un espejismo, la más leve corriente de aire o el más mínimo roce de la manga de la camisa con la endiablada figura la tumbarán de inmediato.

Tanto el cuerpo de los Clicks como su base están diseñados para que la figura se mantenga en pie durante minutos, días o, si lo estimamos necesario, incluso años. La única forma en la que un Click terminará rindiéndose a la ley de la gravedad es si a) lo tiramos, b) lo ataviamos con accesorios demasiado pesados o c) le ponemos una figura Comansi al lado.

Motivo 5: las figuras de Playmobil no son irrompibles, pero casi. Hay que ser un niño muy animal para romper alguna de las partes que conforman un Click. E incluso cuando eso ocurre, porque a veces ocurre, la figura no tiene por qué ser desechada. Si por ejemplo se le rompe una pierna, lo vestimos de pirata y a correr; ¿se le parte un brazo?, ya tenemos batería para nuestra banda de rock al más puro estilo Def Leppard.

Motivo 6: ropas y accesorios. Es solo cuestión de tiempo, a veces ocurre en segundos, que algunos accesorios, los más diminutos, terminen perdiéndose... Pero no importa, todo en el mundo Playmobil es intercambiable. Que el bombero pierde el casco, lo vestimos de poli. Que el poli pierde la pistola, le facilitamos una porra. Que el rey pierde la corona, pues le hacemos abdicar y santas pascuas.

Motivo 7: los Playmobil no hacen nada. Nada de nada. Su entero poder reside en la imaginación del niño, lo que significa que un Playmobil puede hacerlo todo. Y cuando digo todo me refiero a todo.

Playmobil, en datos:

1972: Geobra Brandstätter registra la patente de la figura Playmobil.

1974: aparecen las primeras figuras: caballeros, indios y trabajadores de la construcción.

1976: nacen las primeras figuras femeninas.

1981: se lanza al mercado la segunda generación de figuras, ideadas para los más pequeños: muñecos de niños y niñas de 5,5 cm de altura y bebés de 3.5.

1982: gracias al módulo multicolor, todas las figuras poseen color de piel y manos que giran.

1986: aparece el capitán pirata, la primera figura de Playmobil con barriga.

1995: Papá Noel se convierte en Playmobil.

2010: primeras figuras con bikini y bañador.

2011: aunque Geobra Brandstätter es una empresa eminentemente innovadora, a veces llega tarde. Ocurre con las figuras coleccionables presentadas en sobres sorpresa, una idea no precisamente nueva que, sin embargo, causa furor entre pequeños y no tan pequeños, pues ahora son ellos quienes, por un precio módico y unas simples instrucciones, pueden armar su propia figura.

2012: sale a la venta la primera Playmobil embarazada.

2014: las figuras Playmobil cumplen cuarenta años. Desde su nacimiento se han desarrollado alrededor de 4.000 versiones distintas y producido unas 2,7 millones de unidades. Se cree que si todos los Playmobil producidos se dieran la mano, darían la vuelta al mundo 3,4 veces. Más interesante resulta el hecho de que mientras la población mundial se incrementa a un ritmo de 2,6 bebés por segundo, la población de Clicks lo hace a un ritmo de 3,2, lo que implica que, a corto o medio plazo, habrá en el mundo más Clicks que niños.

¿Publicidad?

A diferencia de otras marcas de la competencia, caso de Lego por ejemplo, Playmobil no se ha caracterizado nunca por su calidad publicitaria. De hecho, no recuerdo un solo buen spot de la firma, lo que indica que o bien a los mandamases de Geobra esto de la publicidad y el marketing les trae al pairo o que su producto es tan bueno que simplemente no necesita de adornos o mensajes para llegar al consumidor. Su publicidad ahora y siempre se ha limitado a esos anuncios demostrativos en los que aparecen distintos Clicks luchando, trabajando, pilotando alguna nave o navegando por embravecidas aguas. Estos anuncios, cuya creatividad brilla por su ausencia, se programan en canales infantiles y, sobre todo, en fechas navideñas. Visto así, parece claro que el objetivo de Playmobil no son los padres, sino los niños; mostrarles qué pueden hacer con un Playmobil en las manos y que sean ellos quienes imploren a sus mayores la compra inmediata del producto. Irónicamente, han sido todas las otras marcas, compañías telefónicas, como Euskaltel; entidades bancarias, como El Santander; aerolíneas, como Iberia o fabricantes de vehículos, como Audi, quienes han utilizado Clicks para promocionar sus productos. Un negocio redondo para Playmobil, que no solo ha aparecido en los medios de forma gratuita sino que, además, ha cobrado derechos por ello.

Playmobil VS. Lego

Llegados aquí, es obligado hablar un poco de la rivalidad Playmobil vs. Lego, si es que tal rivalidad existe. En origen, son juegos distintos y hasta cierto punto complementarios. Lego, como la desaparecida Tente, una copia española “ideada” por la empresa EXIN, es un juego de construcción. El niño Lego no está interesado en jugar con muñequitos o inventar aventuras, lo suyo es crear maquetas, construir edificios, naves, decorados. Una vez terminada la construcción, el juego ha terminado. Playmobil, como los Airgam Boys, una copia española “ideada” por la empresa Airgam S.A., que pese al monopolio Playmobil todavía sigue comercializando sus muñecos, mayormente en quioscos y jugueterías de barrio, es un juego basado en muñecos y complementos. Para el niño Playmobil la construcción es una pérdida de tiempo, lo que quiere es armar un decorado rápidamente y ponerse a jugar con sus figuras de inmediato. 

No obstante, estas diferencias entre marcas se han ido limando con el paso de los años. Lego, sin renunciar a sus míticos “ladrillos”, ha ido introduciendo más y más muñecos, a la par que Playmobil ha ido ampliando su catálogo, sumándole edificios y paisajes más detallados, transportes, animales e incluso componentes electrónicos.

Sea como sea, a nivel internacional, es Lego quien, a día de hoy, se lleva la mayor porción del pastel, tanto a nivel productivo como económico. Su secreto, entre otros muchos, la ingente cantidad que paga año tras año por hacerse con los derechos de todas las grandes producciones, con Stars Wars y El señor de los anillos como punta de lanza, así como los derechos de todas las franquicias protagonizadas por superhéroes. Playmobil no ha querido seguir este camino, una opción que si bien le ha restado ventas, le ha permitido mantener unos precios más ajustados. Horst Brandstätter lo explica de esta manera: “No nos interesa comprar patentes del personaje de moda e inundar el mercado con él; lo efímero no va con nosotros. Los Clicks son personajes sin personaje, el personaje lo inventa el niño”.

Si hablamos de publicidad, no hay comparación posible; y no hablo solo de los spots, donde ya hemos establecido que Lego gana por goleada, sino de esa joya de la animación llamada “La Lego película”, a la postre un macro anuncio de cien minutos que no se llevó el Oscar a la mejor película animada este 2015 porque, inexplicablemente, ni siquiera fue nominada.

Los publicistas opinan

Pablo Saracho (Mi Querido Watson)

¿En qué piensas cuando piensas en Playmobil?

Lo primero que se me viene a la cabeza es un barco. Pero me pasa rollo "Ratatouille" cuando el señor "Ego" prueba el plato del mismo nombre que la película y pasa por un flashback de su vida hasta su más tierna infancia. Es casi como un sortilegio y que después de aventuras de piratas, que tanto tiempo anhelé, me ha llevado al viejo oeste y por unas cuantas aventuras más.

¿Qué opinas de la publicidad que hace Playmobil y las marcas de juguetes en general?

Me resulta complicado. A priori diría que es extremadamente plana y con poca evolución. Sin embargo, si me quito el traje de publicista (ya casi me lo he quitado) cuando realmente era publico objetivo de aquellas campañas, daban en el clavo y probablemente siguen haciéndolo.

¿Playmobil o Lego?

Esto es como elegir entre mar y montaña. Paso, no elijo. A veces una y a veces otra, son experiencias muy diferentes. Amo a las dos.

José Carnero (Kitchen)

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