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Post-Millennials: juventud, ¿divino tesoro?

Post-Millennials: juventud, ¿divino tesoro?
Viernes, 20 de julio 2018

Internet siempre ha estado presente en las vidas de los Post-Millennials y eso marca. Además, han sufrido las secuelas del terrorismo a nivel mundial y han vivido la mayor crisis económica de la historia tras la gran depresión de los años 30.

No lo podemos negar. Todos, en cierta manera, echamos de menos nuestra juventud. Pero pensamos en la juventud según nosotros la recordamos, no en cómo sería la vida si fuésemos jóvenes ahora. Y es obligación de cualquier profesional que se dedique al marketing o la comunicación planteárselo. ¿Cómo vivirías? ¿Qué querrías? ¿Qué te daría miedo? Y, teniendo todo eso en cuenta, ¿cómo querrías que se dirigiesen a ti las marcas? ¿Qué esperarías de las empresas y su publicidad?

Teniendo todo esto en cuenta, M&CSaatchi ha desarrollado un estudio sobre los post-millennials, la generación que viene detrás de la generación más estudiada en la historia, los millennials. Y es que, desde hace muchos años nos preocupamos por cómo comunicarnos con aquellos consumidores nacidos en los 80 y los 90, pero los que ya han nacido con el cambio de milenio (o casi) son todavía desconocidos para los anunciantes y están a punto de convertirse en consumidores, en el público objetivo al que en breve nos tendremos que dirigir, ya que en un par de años representarán un tercio de la población mundial.

Lo primero que es importante tener en cuenta, aunque pueda resultar una obviedad, es que Internet siempre ha estado presente en sus vidas, y eso marca. Es la primera generación de consumidores que no ha conocido el mundo analógico, suponiendo esto una brecha enorme con generaciones anteriores, que sí recuerdan qué era no tener móvil, o no poder encontrar información al momento.

Otras dos brechas entre ellos y las generaciones X e Y es que los post-millennials han sufrido las secuelas del terrorismo a nivel mundial y han vivido en la mayor crisis económica tras la gran depresión de los años 30. Estos tres factores son los que hacen que esta generación sea tan diferente de sus predecesoras y, sobre todo, lo que nos obliga a observarla y estudiarla bajo un nuevo prisma.

Mi espejo, mi móvil

Aunque nosotros, generación X, también estemos enganchados al móvil, y no dejemos de mirarlo ni en comidas ni en reuniones, y en muy buena parte dependamos de él, sabemos que la vida es posible sin estar conectados. Para los post-millennials no. El móvil es parte de su cuerpo, una extensión de su mano. Ahora, tres de cada cuatro tienen un Smartphone, a pesar de su corta edad y del precio que tienen en el mercado, y todos ellos lo tienen solo con una finalidad, ser visible en las redes sociales. No en vano estamos ante de la generación más vanidosa, que más depende de la imagen que proyecta en Instagram, Facebook o incluso Twitter. Tienen que ser percibidos como personas activas ya que para ellos, si algo no está en sus redes, es como si no hubiese pasado. Es decir, no sirve de nada ir a un concierto si tus amigos no pueden ver que has ido.

Esta obsesión por la imagen proyectada les lleva a apuntarse al gimnasio con menos de 13 años, como es el caso en EEUU, en el que además un 34% de los chicos y un 15% de las chicas consumen complementos proteínicos.

Desinformados y sin implicación política

A pesar de ser la generación que, históricamente, más información tiene sobre el mundo que la rodea, a pesar de tener todos los datos al alcance de la mano y, como decíamos, en una extensión de su cuerpo que es el móvil, es una generación desinformada. No profundizan en las noticias ni las contrastan, lo que les convierte tremendamente permeables a las `Fake News´.

Por la misma razón, se muestran apáticos frente a la política. No profundizan en ella y no ocupa lugar entre sus prioridades. De hecho, el 66% confiesa que sería más probable que votase si pudiese hacerlo por Internet, dato que demuestra la falta de interés por desplazarse mínimamente para formar parte del proceso democrático, y por tanto, de las decisiones que afectan a la sociedad en la que viven. Dato aún más grave es el de que un 44% acudiría a las urnas si ese mismo día se lo recordaran con un SMS, poniendo aún más en relieve la indiferencia ante una cita que cualquier otra generación no olvida.

Y es que se ha evidenciado que a los nativos digitales les cuesta más pasar a la acción, ya que no tienen causas comunes por las que luchar. No hay creencias o ideologías lo suficientemente fuertes como para rebelarse contra ellas o para permanecer como una generación unida.

Sin sueños a la vista

La crisis económica en la que han crecido les nubla la visión de un futuro optimista. No tienen grandes sueños porque creen que no pueden conseguirlos, y es que desde temprana edad sienten que deben preocuparse por su futuro, por lo que priman la seguridad, gestionan los riesgos y evitan cometer errores en sus decisiones. La ilusión y ambiciones que tenían los adolescentes de cualquier otra época se ha quedado atrás con los post-millennials y su mayor afán no es ser músico, actor, el mejor arquitecto, ni tener una galería de arte.

Ahora el gran sueño de todos ellos es encontrar un trabajo estable lo antes posible que les permita vivir de una forma digna y comprarse una vivienda, poco más, lo que les convierte automáticamente en adolescentes de mediana edad. Los post-millennials no son espontáneos, ni frívolos. Integran una generación de jóvenes luchadores serios, competitivos y ansiosos sobre el futuro.

Por Nuria Santacruz, directora general de M&CSaatchi


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