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Toda la var-dad y nada más que la var-dad

Toda la var-dad y nada más que la var-dad
Lunes, 16 de julio 2018

Los optimistas dicen que la tecnología está para hacer más felices a las personas. El problema, como siempre, es definir la felicidad, concepto sobre el que –al menos por el momento- poco pueden decir las máquinas por muy inteligentes que sean.

Este ha sido el mes de la tecnología VAR, siglas de Video Assistant Referee; es decir, el sistema de video-arbitraje que se está utilizando en el Mundial para que se aplique con más justicia el reglamento del fútbol. Con esa pulcritud y rigor que solo puede tener una máquina ajena a las emociones, el VAR se ha empeñado en mostrar al espectador de los partidos, y por supuesto al árbitro, lo que ha pasado en cada jugada discutible. Es decir, ha mostrado los hechos como son. Sin adornos, sin aderezos, sin distorsiones sentimentales, con toda su crudeza. ¿Es eso la felicidad? Pues todo es relativo, porque demostrado está que los humanos preferimos muchas veces una mentira confortable o emocionante a una triste e incómoda verdad. Se han acabado las polémicas en el fútbol. Donde había penalti, el VAR ha dicho que hay penalti y donde no lo había ha dicho lo contario. Ya no podemos maldecir a la madre del árbitro, ni disfrutar del placer de hacernos la víctima inventando perversas conspiraciones de nuestros acérrimos enemigos, ni pasar horas y horas discutiendo si son galgos o podencos a partir de un lance deportivo. ¡Qué felicidad!

Antes de adoptar esta tecnología en los partidos, se discutió mucho si era lo más conveniente. En su contra se alegaba que era perder el tiempo y cortar el ritmo del juego, o que se iban a sustituir unas polémicas por otras, pero lo cierto es que el sistema está funcionando bastante mejor de lo que habían pronosticado sus defensores y cada vez es más difícil cuestionarlo sin decir la verdadera razón por la que no gusta el VAR: tanta verdad perjudica el espectáculo. O como dijo el papá Inocencio X cuando vio por primera vez el impresionante retrato que le hizo Velázquez: Troppo vero.

El fútbol ya tiene su tecnología de la verdad. Ahora sería conveniente que se aplicara el VAR a otros ámbitos en los que las polémicas son más peligrosas por dañinas. Ahí está el caso acontecido este mes con la diputada del PP Celia Villalobos, que ha sido trending topic por unas declaraciones en televisión en las que “aparentemente” defendía a los miembros de "La manada" y por las que, obviamente, ha recibido acerbas críticas en las redes sociales. Lo malo es que el vídeo que ha circulado por esas redes sociales estaba editado para que pareciera que la diputada había dicho lo contrario a lo que dijo. Menos mal que se aplicó el VAR y se pudo corregir; eso sí, muchos tuits ominosos después. Al menos el árbitro que consulta el VAR está obligado a rectificar sus decisiones si comprueba que estaba equivocado. Los `haters´ de las redes deberían hacer lo mismo con sus tuits. Estamos redefiniendo la felicidad. Tal vez algún día consista, entre otras cosas, en respetar los hechos como son. Tenemos poca práctica, pero seguro que se puede.


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