Volver a comunicar para vender

Volver a comunicar para vender
Domingo, 20 de enero 2019

"Cada vez tenemos que adentrarnos en más campos ajenos al nuestro pero, en esencia, nuestro oficio es así: arriesgado, disruptivo, curioso y creativo". Así describe Luis Piquer, CEO de Publips-Serviceplan el oficio de la publicidad.

Que la publicidad se transforma día a día lo sabemos todos, pero que lo apliquemos a nuestro negocio no lo asumimos siempre. Sabemos también que el Branded Content, tan de moda hace unos años y entendido como que las marcas creaban historias por las que luego tenían que pagar mucho para hacerlas visibles, forma parte de otro tiempo. Hay que hacérselo ver a nuestros clientes.

Que ahora a los consumidores los encontramos siguiendo historias de entretenimiento, series de Netflix, videojuegos, aplicaciones o en marcas que les hacen la vida fácil, también lo sabemos. Y debemos decirlo. Como muchas otras realidades incuestionables, por ejemplo: que los más jóvenes se interesan por el Fortnite, Instagram o Musical.ly antes que por la tele o que, tal vez, un mensaje simple bien microsegmentado y con menos farándula puede funcionar mejor y que ese uso del data nos lo debemos aplicar.

Es posible que haya que crear utilidades, entretenimiento y productos que mejoren la vida de las personas. Y que esa participación o conocimiento en el marketing de producto de la empresa debe estar implícito en nuestro trabajo, lo sabemos también. Que sin una buena distribución, por mucho que haya una comunicación masiva, no se arreglan las ventas y que la innovación tecnológica se incorpora más rápidamente que nunca. Por supuesto que lo sabemos y que lo debemos considerar.

Que un anuncio compite con miles de mensajes al día, que la atención en la publicidad es escasa y que la visibilidad necesita una gran inversión y que el camino al éxito sucede más a medio plazo también lo sabemos. También que poner al consumidor en el centro y contar historias o vender productos que partan de su interés y no del de la marca es una necesidad hoy en día. Lo debemos aplicar y hay que decírselo a nuestros clientes.

Nuestros clientes, no obstante, deben darnos toda la información posible para hacerles crecer y hacernos partícipes de sus objetivos, sobre todo los comerciales. Porque, de repente, aparecen otros agentes en el hueco de las agencias: consultorías vendiendo posicionamientos, empresas de tecnología produciendo campañas en medios totalmente ajenos a los que controla la agencia, ‘youtubers’ funcionando como medios de comunicación masivos o televisiones haciendo contenidos específicos después de crear sus programas que venden a anunciantes.

Estar ajenos a esta realidad es propio de cierta endogamia intrínseca del sector que mira a otro lado y habla y habla y habla…. No se trata de darnos premios a nosotros para decirles a los anunciantes que la publicidad funciona sino de demostrarlo con hechos. Cada vez tenemos que adentrarnos en más campos ajenos al nuestro pero, en esencia, nuestro oficio es así: arriesgado, disruptivo, curioso y creativo.

Aunque a la realidad virtual, la programática, los infuencers y a la tecnología hay que tenerlos muy en cuenta, la palabra y la idea, venga de donde venga, sigue siendo la base de la persuasión y ese es nuestro trabajo. En un momento en el que es difícil asumir tantos cambios de manera tan rápida, debemos paradójicamente hacer una ‘back to the basics’ de la publicidad y volver a comunicar para vender porque, queramos o no, al final somos vendedores


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