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Se retrasa la fórmula Bezos

Se retrasa la fórmula Bezos
Viernes, 04 de abril 2014

Bezos compra el Washington Post y todos se entusiasman con la posibilidad de encontrar un nuevo modelo de negocio para la prensa escrita.

Cuentan las crónicas y los tuits de los testigos que Jeff Bezos llegó a la redacción de su recién adquirido periódico como un Mesías, pero sin “tablas de la ley”. Sucedió el pasado mes de Agosto, cuando después de comprar el Washington Post por187 millones de euros (así de barata puede ser una leyenda de valor incalculable) el dueño de Amazon hacía su primer viaje de Seattle a Washington para conocer su nueva empresa por dentro y hablar con los trabajadores. Paradojas de la vida: El mismo empresario que ha revolucionado la industria del libro con innovaciones comerciales que han provocado el cierre de cientos de librerías y editoriales dependientes del soporte papel compraba ahora un producto que debe toda su credibilidad y prestigio a la época en que vivía únicamente del papel. Pero no hubo duelo. Ningún periodista de la vieja escuela se indignó ni tuvo ataques de orgullo. La situación era demasiado grave como para permitirse ese lujo.

Aquello no era el “Bezos de Judas” sino un rayo de esperanza que podía iluminar el oscuro futuro de la prensa. Todos los periodistas del mundo, y sobre todo los del WaPo, celebraron la noticia. Se entendía que Bezos era un hombre de su tiempo y aportaría ideas para salvar al periódico. Ideas que luego serían adoptadas por los miles de periódicos y revistas que buscan desesperadamente un nuevo modelo de negocio para sobrevivir en un contexto tecnológico en el que cobrar por los contenidos se está haciendo casi imposible y la inversión publicitaria no crece lo suficiente como para mantener las mínimas infraestructuras necesarias para hacer un producto de calidad. Pero el Mesías no trajo las tablas de la nueva ley, al menos en aquella primera visita. En una entrevista “exclusiva” concedida a su periódico, Bezos declaraba no tener una varita mágica que solucione los problemas de golpe, aunque adelantaba algunas ideas sobre la manera en que se propone abordarlos.

“En Amazon tenemos tres grandes ideas que hemos mantenido durante 18 años y son la razón de nuestro éxito”, comentaba, “poner al consumidor en primer lugar, inventar y ser pacientes. Si sustituyes consumidor por lector, ese punto de vista es el que nos puede hacer triunfar en el Post”.

Vale, pero Amazon no habría sido lo que es si los lectores de todo el mundo en lugar de leer a García Márquez prefirieran leer novelas o ensayos de gente anónima que regala sus obras en blogs. ¿Cuantos libros vendería Amazon si, del mismo modo que existe el “periodismo ciudadano” existiera la “literatura ciudadana” y tuviera el mismo éxito entre los lectores? O a lo mejor es que Bernstein y Woodward no son al periodismo lo mismo que García Márquez es a la literatura.

En esa entrevista “exclusiva” -que la mayoría no hemos leído en el WaPo sino en otros sitios de la red, lo cual ya dice algo- Bezos diagnostica perfectamente la enfermedad de la prensa: “hoy cualquier página web puede resumir tu trabajo periodístico y hacer que esté disponible de manera gratuita. Desde su punto de vista, el lector se preguntará ¿por qué pagar por todo ese esfuerzo periodístico si puedo conseguirlo gratis en otro sitio?”. Lo dice quien acaba de comprar la cabecera que tiene en su historial el mérito de haber hecho algunos de los reportajes de investigación más famosos de la historia del periodismo; uno de los cuales hizo caer al presidente de los Estados Unidos. Todavía por ver si un bloguero o periodista ciudadano es capaz de algo parecido.

El problema, como suele ser habitual, es que es más fácil diagnosticar que remediar. Por el momento, Bezos no ha sorprendido. Dice que no quiere depender de modelos de negocio basados en el ingreso publicitario, que cree que el lector demandará y pagará “conjuntos de noticias” y no historias sueltas, y que el periódico del futuro se leerá en tabletas “aunque él prefiere el de papel”. Poco para tanto. 

 


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