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La personalidad libre, creativa y sostenible de Camper

La personalidad libre, creativa y sostenible de Camper
Miércoles, 15 de septiembre 2021

En tiempos de producciones aceleradas, diseños que se repiten y calidades más que sospechosas, la marca Camper celebra este año su 45º aniversario demostrándole al mundo que es posible otra forma de fabricar calzado.

En 1877 Antonio Fluxà, experto zapatero, decidió poner rumbo a Inglaterra con el objetivo de conocer nuevos métodos de fabricación industrial. A su regreso, reunió a los mejores artesanos del cuero de Inca (Mallorca) y les mostró el camino que debían seguir para fabricar productos de calidad que además fueran funcionales. Su hijo, Lorenzo Fluxà, nacido en la misma fábrica de zapatos, heredó de su padre tanto el gusto como el entusiasmo por el calzado creando en 1975 la que actualmente se conoce como la marca Camper (que significa “campesino” en catalán). La idea era crear una marca que reflejara un nuevo estilo de vida y una nueva forma de diseño basado en la libertad, la comodidad y la creatividad.

400 tiendas en más de 50 países

Hoy en día Camper es una marca consagrada internacionalmente. No en vano, cuenta con 400 tiendas repartidas en más de 50 países y el 80% de su facturación hay que buscarla fuera de España. La primera de todas ellas se abrió en Barcelona en 1981 y once años más tarde vieron la luz las de París y Milán. En 1999 Camper inauguró su primera tienda en Nueva York. Desde entonces la expansión ha sido imparable pero siempre siguiendo una filosofía de sostenibilidad que recorre todos los procesos tanto de creación como de diseño. De hecho, esas tiendas son, en muchas ocasiones, su mejor incentivo visual. Repletas de personalidad y siempre buscando la innovación a todos los niveles, las Camper “flagship” son desde hace años uno de los grandes reclamos comerciales de la marca.

Creatividad sostenible

Uno de sus modelos, conocido como “Pelotas” por su suela cubierta de medias esferas, y al que muchos describen como híbrido entre zapato y deportiva, celebra su 25 aniversario con la idea de tener una nueva vida a través del proyecto “Recrafted”, iniciativa que consiste en actualizar zapatos usados, devueltos o con taras mediante otros componentes sobrantes. Esta iniciativa ejemplifica el compromiso con la sostenibilidad que define el presente y futuro de la firma mallorquina, y deja patente el espíritu inconformista que siempre les ha caracterizado.

En palabras de Miquel Fluxà, hijo del fundador Lorenzo Fluxà y director general desde 2012, “la industria del calzado representa el 4% de todas las emisiones de CO2 en el mundo. En los últimos años ha habido una auténtica revolución en cuanto a materiales sostenibles, certificados o reciclados; pero una segunda pata del problema es el desperdicio (qué haces cuando el uso del zapato se acaba). La mayor parte termina en el vertedero y nuestro objetivo es darles un final más limpio”.

Camper sabe que nada a contracorriente porque la mayoría de marcas de calzado hoy en día prefieren fabricar barato para que sus modelos tengan una vida corta y que a los pocos meses sean sustituidos por nuevas tendencias de diseño. Además, el proceso del “Recrafted” es caro; de hecho, más caro que fabricar un zapato nuevo. Fluxà contaba recientemente en una entrevista publicada en El País que “el zapato va pegado o cosido con lo cual es muy complicado separar sus distintos componentes para reciclarlos. Así que estamos investigando fórmulas para que sea más sencillo o incluso creando modelos monomaterial pero siempre que eso no afecte a la durabilidad del zapato”.

Entre sus iniciativas sostenibles, Camper propone fórmulas que parecen tener todo el sentido del mundo pero que actualmente se ven como algo absolutamente novedoso. Sería el caso de un programa de reparación para que una suela rajada o un corte en la piel no signifique el fin de un par de zapatos. En definitiva, y de nuevo citando al director general de Camper, “No compres más de lo que necesites. Intenta que las cosas duren en el tiempo. Cuídalas”. Porque como él mismo índica “la cultura del usar y tirar tiene que desaparecer”.


 
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