Lladró: reinventando un clásico

Lladró: reinventando un clásico
Jueves, 23 de septiembre 2021

Quien mas quien menos tiene en su casa una figura de Lladró, la marca de figuras de porcelana más famosa del mundo y a la que muchos de nosotros asociamos con bailarinas, ángeles o animales. Sin embargo, desde hace unos años Lladró ha decidido apostar por temáticas que también resulten atractivas para las nuevas generaciones sin perder la personalidad que las ha hecho únicas.

La marca Lladró nace en 1953 de la mano de los hermanos Juan, José y Vicente Lladró. Los tres trabajaban en una fábrica de azulejos y vajillas pero en sus ratos libres empezaron a elaborar piezas de cerámica y vidrio en un horno moruno que habían construido en su casa de Almácera (Valencia). Cinco años más tarde deciden dedicarse en exclusiva a sus propias obras y trasladan su pequeña empresa a una nave en la población vecina de Tavernes Blanques. A partir de ese momento, la demanda de sus creaciones los coloca en una dimensión totalmente inesperada. Sus innovaciones, no sólo en el diseño y el estilo de las figuras, sino también en las técnicas de cocción les convierte en tiempo record en referentes. La monococción (hasta ese momento el proceso de cocción requería de tres etapas) permite obtener el acabado cristalino y las tonalidades pastel que hacen de las obras Lladró piezas únicas.

Evolucionar o morir

Las aguadoras, pastorcillos, bailarinas o animales varios que llenan el catálogo de Lladró han sido durante años best sellers en todo el mundo pero los clientes de toda la vida se hacen mayores y la nuevas generaciones piden otro tipo de temáticas. Con eso en mente, en los años 90 la firma valenciana comenzó a elaborar personajes de Disney (Peter Pan, Campanilla o Blancanieves y los siete enanitos) que se vendían en exclusiva en el Walt Disney World de Orlando (USA). Ahora, algunas de ellas (Mickey y Minnie o Elsa y Mulán) ya pueden comprarse en su web.

Sin embargo, en este siglo XXI Lladró ha decidido dar un paso más y unirse a la “Fuerza”,o lo que es lo mismo, entrar en el universo “Star Wars” con tres figuras que prometen ser el principio de una nueva dimensión. En primer lugar, la figura de la Reina Amidala en la Sala del Trono. Se trata de una serie limitada de 1.000 piezas cuyo precio es de 3.350 euros.

Las otras dos, algo más asequibles (entendiendo por asequible que en Lladró prácticamente todo supera los 500 euros), tenemos a la Princesa Leia (560 euros) y Rey (890 euros). Las tres han sido creadas por la escultora Eva María Cueva, reconocida artista fallera.

¿El principio de muchas?

Que nadie espere que Lladró se convierta en el nuevo Funko Pop (auténtico devorador de licencias, sean del género que sean). Desde la compañía advierten que los personajes reales tienen una dificultad añadida por la transformación que sufre la porcelana en el horno, pero no es menos cierto que si bien actualmente estas figuras, que se alejan de la estética habitual de la marca, solo representan un 2,3% del volumen de ventas de la categoría Heritage que a su vez supone un 77% del negocio total de la firma, esta apertura a temáticas más modernas y más comerciales les abre las puertas a un nuevo comprador. Además, si bien el prestigio no lo han perdido, las cifras de 2020 no fueron nada buenas. A principios de 2000 la compañía, propiedad actualmente del fondo PHI, llegó a facturar 180 millones de euros, mientras que el año pasado se quedó en unos 40 millones. En este 2021 se han visto abocados a un ERTE del que esperan salir una vez la situación se estabilice y es posible que líneas como las de “Star Wars” o Hello Kitty y Peanuts (Snoopy y Charlie Brown) ayuden a lograrlo.


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