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Lo que se lleva es ser “normcore”

Lo que se lleva es ser “normcore”
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martes, 26 de diciembre 2023

Que vivimos en una sociedad de consumo donde el que aparentemente más triunfa es el que va a la última y se gasta un pastizal en una "t-shirt", unas "sneakers" o unos "cargo pants" no es nuevo. Llevamos años viviendo esa tendencia, pero como acostumbra a pasar, cuando una tendencia se perpetúa en el tiempo, aparece la contra-tendencia o "normcore".

Podríamos definirlo como vestir de manera convencional, de manera anodina, sin querer llamar la atención y, sobre todo, dándole la espalda a todo aquello que está de moda o que marca tendencia. Al parecer se puso de moda hace ya unos años, pero está siendo durante este 2023 cuando sus seguidores han decidido popularizarlo y vanagloriarse de ello.

La idea es que, si todo el mundo lleva las mismas “zapas” Dunk low, el mismo polar TNF y los mismos cargos Carhartt, dejas de ser diferente, especial; simplemente sigues la moda que marca alguna celebrity, algún deportista o, cada vez más, algún influencer. ¿Qué haces entonces, además de ahorrarte una pasta porque muchos de estos “productos” tan 'trendies' no son en absoluto baratos? Buscar aquella ropa que te resulta cómoda, que puedes permitirte, y, sobre todo, que no te destaca por encima del resto de mortales.

Ser "normcore" no significa no ir a la última

A bote pronto puede parecer una incoherencia y cuando lo explicas puede sonar hasta contradictorio pero el punto de partida de los “normcore” tiene que ver con la actitud. Vendría a ser aquella persona que es cool sin pretender serlo. Me pongo la camisa de leñador, las New Balance y los Levi’s de toda la vida, pero porque quiero, porque es lo que me apetece ponerme, no porque alguien lo haya puesto de moda de repente. Y sobre todo lo hago porque me resulta cómodo. Porque no quiero unos tejanos apretados, ni un jersey de cuello alto súper "fashion" que no me deja respirar, ni unos tacones que me destrozan los pies y me provocan juanetes.

“Normcore” refleja el deseo por lo cómodo, por lo funcional y accesible. Sin duda, ahí radica una de las claves de su éxito. Todo el que lo desee puede ser “Normcore” porque en su armario seguro que cuenta con piezas de ropa que entran en esa categoría. Y, además, y no menos importante, te quita estrés y dolores de cabeza en cuanto a posibles combinaciones de “qué queda mejor con qué”. Como todo vale, tu elección es igual de valida que la del vecino/a súper "fashion” que vive en tu mismo rellano.

Las marcas y el "normcore"

Aquí es donde la cosa se pone interesante. Hemos dicho que “normcore” es aquello que podríamos encontrar en cualquier armario y por lo tanto cualquier marca es subjetiva de entrar en esa categoría. Desde la camisa de leñador del Lidl hasta que la vende Burberry por más de 200 pavos. Pero, además, tenemos a las marcas de lujo más exclusivas que también apuestan por este estilo. Y así, encontramos a Bottega Veneta, a Miu Miu, Valentino, Dior o Gucci. Esta última, por ejemplo, con su colaboración con The North Face, ha convertido lo cotidiano en exclusivo. Sin embargo, la misma TNF, con sus modelos de toda la vida, aquellos que puedes comprar en cualquier tienda de deportes, o en su web la semana del Black Friday a mitad de precio, encajan como anillo al dedo.

En definitiva, “normcore”, que algunos también definen como “vestir de nada”, y del que serían un excelente ejemplo los protagonistas de la mítica “Seinfeld”, aparece con fuerza como una de las tendencias estilistas para este año que termina y para el siguiente que está a punto de comenzar.

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