A la sazón, Enric Nebot
Nos ha dejado el cronista más importante que ha tenido la publicidad española en toda su historia.
Recuerdo perfectamente aquel día de 1992. Andaba aun en la universidad y por algún trabajo para alguna asignatura, acabé en la hemeroteca. Allí descubrí una revista sobre publicidad llamada Control. Ese mismo día convencí a mi padre para que me pagara la suscripción anual, confirmándome la revista que me convertía en su suscriptor más joven.
Conservo aquellos primeros ejemplares recibidos, repletos de anotaciones y subrayados. Aprendí de artículos y entrevistas a gigantes, de asociaciones, de publicitarios que entraban y salían de las agencias, de premios, de cientos de libros que se publicaban por entonces, de anunciantes, de productoras, de empresas de investigación, del auge del marketing directo, de los éxitos del sector y también de sus problemas. Control era perfecta para amueblar la cabeza de un futuro publicitario. Y detrás de aquella revista, un nombre sempiterno quien con el paso de los años se convirtió en un gran amigo: Enric Nebot.
Nos ha dejado el cronista más importante que ha tenido nuestra profesión en toda su historia. Un notario de la realidad publicitaria que nos narró las mejores décadas de la historia de la publicidad en España. A la sazón, como escribiría él. Y lo hizo con una profundidad inmensa. Porque Enric era muy culto y eso, se destilaba en su trabajo.
Control era Nebot como Nebot era Control. El archivo fotográfico de la revista, que nos donaron hace años al Centro de Documentación Publicitaria, recoge cientos y cientos de instantáneas, en blanco y negro y a color, con Enric entrevistando a toda la profesión dentro y fuera del país, porque entre estas fotos, también le encontramos junto a figuras como Bill Bernbarch, David Ogilvy, Frank Lowe, Jacques Séguelá o Washington Olivetto, entre otros. Y cuando has vivido y narrado tanto y tan bueno de una profesión, no te queda más remedio que amar el pasado de toda esta historia, lo cual hizo que el puente que construimos con nuestra amistad, fuese recorrido a menudo. Por ello, el día en el que como miembro del jurado de la Academia de la Publicidad, pude participar en su elección como Académico de Honor, fue de una felicidad indescriptible para mí; aquel reconocimiento se lo merecía con creces.
Apenas queda algo de toda esa época que él nos narró, tan poco como lo que hacemos por preservarla. Probablemente la inmensa mayoría de los que hoy trabajan en publicidad, desconozcan la figura de Enric Nebot. ¿Podemos permitirnos tanto y tanto desconocimiento y desprecio hacia el camino recorrido? Hay desarraigo a todo lo que sea el pasado que se me antoja terrible y doloroso.
Poco después de suscribirme a la revista y trabajando ya como becario en una agencia malagueña, Control organizaba una jornada en Granada con publicitarios de Andalucía y presentado por Enric Nebot. Me subí a un autobús -aquel día hacía un frío que pelaba- y asistí, llevando conmigo una edición de “El nuevo cómo anunciar” de Jane Maas y Kenneth Roman, que acababa de publicar la propia Control. En un descanso, me acerqué a Enric, me presenté, y con la vergüenza y desparpajo de un veinteañero, fruto de la admiración que ya le tenía, le pedí que me dedicara el libro. Allí comenzó nuestra amistad.
Querido Enric, hasta siempre.
Noticias Relacionadas
Artículos recientes
RECIBE NUESTRA NEWSLETTER
