Abuelo, ¿y tú qué hiciste durante la pandemia?

Abuelo, ¿y tú qué hiciste durante la pandemia?
Viernes, 08 de mayo 2020

Nos encontramos ante una situación sin precedentes. Nunca hubiéramos imaginado vivir un momento como este. Esta pandemia nos ha puesto en jaque y ha cambiado nuestras vidas tanto a nivel personal como profesional. Y creo que todos sabemos que pocas cosas volverán a ser como antes.

Es tal el impacto que esta crisis tiene en nuestras vidas, que ninguno de nosotros olvidaremos lo que hemos vivido y continuaremos recordándolo y hablando de ello durante mucho tiempo. Estoy convencida de que se lo contaremos a nuestros hijos y a nuestros nietos y ellos nos preguntarán, igual que nosotros preguntábamos a nuestros abuelos acerca de cómo vivieron la guerra. Porque todos, de alguna manera, somos parte de nuestros recuerdos.

Sin duda alguna, nuestras biografías estarán marcadas por una situación que ha entrado en cada una de las esquinas de nuestra vida, también en el entorno profesional. Un ámbito donde los cambios van a ser sustanciales. El contexto profesional en el que las compañías, las marcas, las empresas y los trabajadores y trabajadoras interactuamos también vivirá esta crisis como un giro inesperado de guión, que exige capacidad de adaptación y agilidad constantes.

Así, comprobamos estos días cómo las marcas están desempeñando un papel que saben determinará la percepción que generen fuera. Conscientes más que nunca de ese “Res nos verba” que decían los latinos, “hechos, no palabras” y que implica gestionar desde la trasparencia, el compromiso y el rigor ese mundo de los intangibles más poderoso que nunca.

Algo de lo que no hay duda es que en este tiempo insólito que vivimos, si se percibe que una empresa no está actuando bien, el riesgo reputacional es mayor que nunca. Pero, ¿de qué manera podemos diferenciar lo correcto de lo incorrecto? ¿dónde ubicar las líneas rojas por las que no transitar? ¿cómo lidiar con el supuesto oportunismo que ha entrado de lleno en el debate? Tiempos difíciles en los que algunas compañías no están actuando bien tal vez por una falta de análisis previo, poco criterio o porque no cuentan con una estrategia capaz de poner luz entre tanto ruido. ¿Pero cómo sabemos qué hacer y qué mensaje dar?

No existen fórmulas mágicas, pero ciertas certezas como el hecho de asumir que, hoy más que nunca, es preciso que las marcas escuchen a sus públicos, lo cual incluye no sólo a los consumidores, sino también a sus empleados como primer paso. Porque “lo interno ahora es externo”, es algo repetido casi como un mantra estos días en el seno de muchas empresas.

En este contexto, escuchar a la sociedad, con frecuencia y de forma segmentada, resulta clave. Los acontecimientos se suceden muy rápido, se magnifican en las redes sociales y se producen cambios a un ritmo acelerado y en ocasiones alarmante.

¿Cómo no equivocarse como marca? Insisto, no es una cuestión de magia, pero es importante, aunque parezca una obviedad, hacer las cosas por un motivo adecuado. Echemos la vista atrás para recordar la Responsabilidad Social de la década de los años 2000 porque ese propósito tiene que ser la base; aquello que sostenga todo lo demás, desde una actitud desinteresada, alejada de oportunismo y de acciones huecas o maquilladas que después puedan pasar factura.

Las empresas deben ser honestas y justas con sus empleados, escuchar a sus públicos y actuar según su propósito corporativo. Porque seguiremos hablando de ello durante mucho tiempo, porque estamos viviendo un momento que marcará nuestro futuro y porque hagamos lo que hagamos, seremos recordados por ello.


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