Campofrío convertirá toda su producción al cultivo de carne

Campofrío convertirá toda su producción al cultivo de carne
Jueves, 02 de enero 2020

La carne cultivada, también conocida como carne in vitro o carne artificial, se obtiene mediante una técnica de cultivo celular que ya se ha probado con éxito en la medicina regenerativa. Su utilización en la industria alimentaria pondrá fin al sufrimiento animal y a la sobreexplotación del medio ambiente

El director de marketing de Campofrío, Javier Portillo, acaba de anunciar en rueda de prensa que en 2020 esta multinacional alimentaria iniciará un plan general de reconversión de toda su producción al cultivo de carne. “Esta decisión, largamente meditada, es parte de nuestra estrategia de adaptación a los gustos y valores de las nuevas generaciones y se deriva de la política de responsabilidad social corporativa de la marca Campofrío”, ha comentado Portillo, y ha añadido: “el cultivo de carne es la mejor solución tecnológica para seguir ofreciendo nuestros productos sin necesidad de provocar sufrimiento animal y sobreexplotar el medioambiente y, por supuesto, sin menoscabo de la calidad que hace líder a nuestra marca”.

La carne cultivada, también conocida como carne in vitro o carne artificial, se obtiene mediante una novedosa técnica de cultivo celular que ya se ha probado con éxito en la medicina regenerativa y ahora se extiende al mundo de la alimentación, donde ofrece amplias posibilidades de expansión a las empresas preocupadas por la sostenibilidad y el bienestar animal. El plan de Campofrío, que no se culminará en al menos cinco años, consiste en sustituir sus granjas industriales por grandes biorreactores de generación cultivada de tejido muscular de animales vivos. Este tejido artificial, pero de iguales características y propiedades que el natural, servirá para elaborar los conocidos embutidos de la marca. De este modo, no solo se pondrá fin al sufrimiento de miles animales que ahora son sacrificados para obtener la materia prima necesaria para mantener esta industria, sino que la compañía hará una contribución ejemplar a la moderación de la sobreexplotación de los recursos naturales que son necesarios para el mantenimiento de la gran cabaña ganadera actual.

“Los consumidores nos están pidiendo que demos un paso adelante y una empresa líder como la nuestra ha querido ser pionera en satisfacer esta demanda. El pasado COP25 ha significado para muchas empresas una toma de conciencia sobre la responsabilidad que asumimos como grandes agentes de mercado, y no nos vamos a esconder. Estamos seguros de que la competencia seguirá en el futuro el mismo camino que nosotros emprendemos ahora”.

Y hasta aquí nuestro bulo periodístico de Navidad.

Hemos querido que el protagonista sea Campofrío porque su campaña de Navidad está dedicada a las fake news y se cierra con el lema “lo fake, para un ratito, bien; pero la verdad, aunque duela, es lo único que importa”, y la verdad en este caso es que Campofrío no tiene planes para abandonar la producción industrial de productos cárnicos tal y como la conocemos hasta ahora… algo que a algunos tal vez les duela, aunque nunca les dolerá tanto como a los animales sacrificados cada año en la producción basada en la ganadería intensiva.

Si nuestro bulo ha molestado a algunos lectores, les invitamos a que al menos eso les sirva para hacer una reflexión sobre cómo y dónde se están informando actualmente. Porque nosotros avisamos, pero otros no.

Es necesario que la audiencia reaccione rechazando la manipulación interesada de los hechos con objeto de generar audiencia por la vía del espectáculo y las emociones.

Solo así se acabará esta absurda moda en la que los principios elementales del periodismo se adulteran con el objetivo de conseguir más clics en los enlaces de las noticias online.

Aunque nos hemos esforzado por escribir un buen bulo navideño, somos conscientes de que nunca llegaremos al nivel de Natalia Escudero, periodista de TVE que anunció en directo que le había tocado el gordo y “mañana no iba a trabajar”. Debió pensar que tratándose del sorteo de la Lotería se podía tomar esa licencia y no pasaba nada por soltar una “mentirijilla” inofensiva que minutos después aclaró. Pero ya era tarde. Medios de todo el mundo reprodujeron la noticia. Muchos de ellos daban por cierta la historia, otros la manipulaban para darle más “nota de color”, como el diario italiano que tituló “la triste historia de la reportera española que creyó haber ganado el gordo en directo”. Y por supuesto, las redes sociales ardían con conversaciones en las que la mentira ya se daba por verdadera. Es lo que pasa cuando lo vientos salen de la caja de Pandora. Muy gracioso todo si no fuera porque este tipo de cosas enseñan el camino a quien tiene que informar sobre algo más importante que la Lotería; por ejemplo, unas elecciones en Estados Unidos o un referéndum sobre el Brexit.

Por desgracia, la mentira no era tan inofensiva… al día siguiente, Natalia sí volvió a trabajar.


Exponential marzo 2020
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