Cómo luchar contra los sesgos

Cómo luchar contra los sesgos
Lunes, 18 de marzo 2024

Sé sincero o sincera y responde a esta pregunta: en situaciones de alta tensión que implican un riesgo, ¿a quién prefieres al mando?, ¿a un hombre o a una mujer? La respuesta consciente más lógica es "a una persona competente", pero si te ves en la situación es probable que tu subconsciente te traicione.

Hace poco tiempo escuché una charla TED de la consultora americana Verna Myers que me hizo reflexionar. En su relato, compartió una experiencia personal mientras viajaba en avión. Al escuchar la voz de una mujer piloto a través de la megafonía, Myers se emocionó. Estaba entusiasmada, sintiéndolo como un logro casi personal: "Sí, mujeres, lo estamos haciendo genial. Ahora estamos en la estratosfera". Todo iba bien hasta que comenzaron las turbulencias y el avión se movió bruscamente. En ese momento, surgió un pensamiento inesperado: "Ojalá ella pueda manejar esto y logre sacarnos de aquí". Myers explicaba cómo ni siquiera se dio cuenta de que tenía ese sesgo hasta que regresó en otro vuelo y el piloto al mando era un hombre. Y, en el momento en el que también empezaron las turbulencias, nunca cuestionó la competencia de un piloto masculino.

Si nos preguntaran explícitamente a cualquiera de nosotros, diríamos: "¿Piloto mujer? Genial". Sin embargo, parece que cuando las cosas se ponen difíciles y arriesgadas, muchos de nosotros tenemos un sesgo inconsciente: en situaciones de alta presión, preferimos a un hombre a cargo. Los hombres son nuestra opción predeterminada. ¿Quién es tu opción predeterminada? ¿En quién confías? ¿Qué prejuicios tienes?

Para explorar estos sesgos inconscientes, existe una prueba de asociación implícita, que puedes hacer online. Se llama Implicit Association Test (IAT). Es una herramienta desarrollada por investigadores de Harvard que evalúa las conexiones automáticas e inconscientes que tenemos entre conceptos diferentes, como raza, género, edad, peso, etc. El IAT se basa en pruebas de tiempo de reacción para medir y revelar los sesgos implícitos que pueden existir en nuestras preferencias y asociaciones subconscientes. Cinco millones de personas ya han hecho esta prueba y los resultados revelan que nuestra opción predeterminada tiende a favorecer lo blanco. ¿Qué significa esto? Al mostrar imágenes de hombres negros y hombres blancos, somos más rápidos en asociar la imagen con una palabra positiva cuando se trata de una persona blanca, que cuando intentamos asociar una palabra positiva con un rostro negro, y viceversa. Otro de los resultados obtenidos es que, de las 630.000 personas en todo el mundo que han completado una versión del IAT diseñada para analizar las asociaciones entre género y habilidades STEM, más de dos tercios correlacionan hombres con roles científicos y mujeres con humanidades.

El inconsciente es un lugar complejo: aunque el cerebro es capaz de procesar aproximadamente once millones de bits de información por segundo, nuestra mente consciente solo puede manejar entre 40 y 50 de ellos. A medida que esta información fluye, nuestro cerebro la clasifica sin nuestra atención deliberada. Cuando procesamos información de manera superficial, ya sea por prisa, fatiga o distracción, tendemos a confiar en los patrones que ya tenemos aprendidos. Estos atajos cognitivos, aunque a veces son útiles, también pueden ocasionarnos problemas, especialmente si se basan en errores, malas interpretaciones, estereotipos u otra información sesgada. Cuando esto ocurre en personas en posiciones de poder y autoridad, puede tener consecuencias muy graves, desde prácticas de contratación discriminatorias a decisiones dudosas en cuanto a quién merece un aumento de sueldo en una empresa.

En mi trabajo, donde analizo muchas investigaciones sobre el comportamiento del consumidor, es crucial reconocer que los sesgos pueden influir en los resultados y conclusiones obtenidos.

Algunos de los sesgos más comunes son: Sesgo de selección de la muestra, Sesgo de confirmación, Sesgo de disponibilidad, Sesgo de deseabilidad social y Sesgo del investigador.

Nunca había pensado que, cuando analizo una investigación, puedo estar influyendo en el resultado por mis propios sesgos. Es importante que los investigadores y los analistas seamos conscientes de estos sesgos y tomemos medidas para minimizar su impacto, utilizando técnicas de recolección de datos rigurosas, análisis apropiados y evaluando críticamente los resultados obtenidos.

Pero estos sesgos no se limitan al ámbito de la investigación o los negocios. Nos rodean en nuestra vida diaria. Todos tenemos prejuicios. Los sesgos son las historias que inventamos sobre las personas antes de conocer quiénes son en realidad.


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