¿Deberíamos desterrar el término "PR?

Somos mejores consultoras cuanto mejores profesionales tenemos, pero también cuanto más terreno conquistamos dentro del amplísimo territorio de la comunicación.
Todos hemos oído hablar de los grandes procesos de transformación que en poco tiempo han tenido que llevar a cabo sectores como el turismo, la agricultura, el transporte o los propios medios de comunicación. Sin embargo, no es tan frecuente que se mencione el enorme esfuerzo que hemos hecho en el sector de las agencias de comunicación para saber evolucionar al ritmo que ha marcado la sociedad y las nuevas formas de consumir o relacionarse. Y definitivamente creo que es algo que deberíamos reivindicar más a menudo.
No sólo hemos impulsado la introducción de tecnologías que hace 15 años nadie habría pensado encontrar en una agencia, a las que ha seguido la incorporación de perfiles profesionales inéditos en nuestro ámbito. También hemos tenido que modificar la forma en la que hacemos negocio, diversificar nuestra oferta, aprender a adaptarnos antes que las marcas a los no pocos cambios sociales y culturales de las últimas dos décadas y, al mismo tiempo, transformar nuestro propio relato para ayudar a otros a adaptar el suyo.
¿Tiene sentido en este contexto, en este relato, seguir utilizando el término PR cuando hablamos de agencias de comunicación? Personalmente, creo que cada vez menos. Está claro que, si nos remitimos a la esencia del término, seguimos desarrollando esas acciones estratégicas de comunicación que están en la base del concepto, pero hace ya tiempo que hemos pasado de pantalla.
Nuestro papel se asemeja más al de la dirección de una gran orquesta, encargándanos de que multitud de instrumentos, muy diferentes entre sí, suenen de manera armoniosa y delicada. La sección que se encarga de las relaciones con los periodistas no se entiende ya sin la que ejecuta la partitura de los datos, de la misma manera que la de eventos no estará afinada sin la de marketing digital o la creativa.
En 2025 es mucho más probable que ganes un concurso por hacer una lectura adecuada del contexto cultural y social en el que opera el cliente o por una buena reflexión basada en el dato, que por la cantidad de notas de prensa o de clippings que vayas a conseguir. Y creo que eso es precisamente lo interesante de este sector: lo que antes era el objetivo de nuestro trabajo, ahora es sólo una pequeña parte de los medios que utilizamos para conseguirlo. Somos mejores consultoras cuanto mejores profesionales tenemos, pero también cuanto más terreno conquistamos dentro del amplísimo territorio de la comunicación.
Precisamente este año celebramos el 10º aniversario de theGarage, un tiempo en el que he podido comprobar cómo las agencias hemos perdido el miedo a sumar. Sumar departamentos, responsabilidades y profesiones. Pero también adjetivos como creativos, digitales, innovadores o estratégicos. Seguramente no mucha gente podría haber previsto, tal y como está pasando ya, que las agencias de comunicación le disputaran los premios a las de publicidad en las grandes categorías de los festivales. Y esto no sucede por casualidad. Es el fruto de ese proceso de transformación que hemos llevado a cabo en tiempo récord. Un proceso en el que probablemente nos habremos dejado cosas por el camino, como el apellido PR, pero en el que, sin duda, hemos ganado muchísimo más de lo que hemos perdido.
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