Empecemos el año con entropía
Tal vez sea el momento de dejarnos llevar un poco más por la entropía de la libertad y por la empatía con el ser humano.
Hace un par de años la empresa Cloudfare creó un sistema al que llamó “El Muro de la Entropía” y que consiste básicamente en confiar el encriptado de sus datos a 100 lámparas de lava colocadas en una pared. Un elemento decorativo que mediante su libre maridaje entre agua y cera translucida, hace de lo aleatorio y lo imprevisible su razón de ser.
Ante la matemática contumaz del algoritmo, cuadriculado hasta cuando se siente libre, ese sistema proponía desmontar cualquier atisbo de coherencia, consistencia o serialidad, apostando por el caos y el desorden, que a veces es la única manera de sorprender y de proteger tu marca, tu sello, tu magia o tus datos.
En nuestra profesión lo aleatorio normalmente ha sido despreciado como cualquier otra cosa que se achaque al azar o se escape a nuestro control, pero viendo como viene la mano, sintiendo como empezamos a dejarnos llevar por la marea del sinsentido de las métricas y su afán de encorsetarnos e igualarnos por abajo, tal vez sea el momento de dejarnos llevar un poco más por la entropía de la libertad y por la empatía con el ser humano, cuando es más humano. Cuando se equivoca, cuando se tropieza, cuando nos sorprende, cuando se sale de la caja o cuando nos ilumina. Que es lo que hacen también las lámparas, las de lava y las otras.
Tal vez sea la única manera de que el 2026 no siga el algoritmo del 2025 y nos deje planificar todo lo que nos hace únicos desde la entropía.
Noticias Relacionadas
Artículos recientes
RECIBE NUESTRA NEWSLETTER
