Fabrícate un robot. Por una IA personal
La inteligencia artificial agéntica marca un nuevo punto de inflexión: no se limita a responder y empieza a actuar.
En 1984 se lanzó el Mackintosh y, de repente, el ordenador se volvió personal. Por fin podíamos manejar esa máquina sin saber programar, aquella tecnología estaba por fin en nuestras manos, y 1984 ya no iba a parecerse a 1984.
Pues bien, la IA agéntica también es una forma de que la IA esté en nuestras manos. Formalmente su papel no es ese. La gran diferencia entre la IA generativa y la agéntica es que, si bien la IA generativa es capaz de describir para nosotros los pasos de un proceso complejo para que podamos ejecutarlo, los agentes de IA pueden además ejecutarlo para nosotros. Es autónoma, y por lo tanto más capaz, pero lo más interesante es que ya existen herramientas que permiten crear un agente sin necesidad de saber programar. Hoy en día puedes fabricarte un robot.
Plataformas como Zapier o Make, ya permiten hacerlo sin código y las posibilidades son infinitas: un agente que cree para ti un clipping semanal del tema que quieras; un preparador de reuniones que te recuerde con quién te reúnes y qué documentos tienes que revisar; un archivista maravilloso que guarde todos tus documentos importantes en una carpeta concreta, bien nombrados y organizados.
Por fin la IA va a empezar a hacer literalmente lo que quieras, y aumentar tu eficiencia y productividad. Así que, si todavía no sabes bien qué pensar sobre esta tecnología, estás a tiempo de ser un nerd, fabricarte un robot, y hacer de la IA una tecnología personal.
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