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Opinión

Quevedo, elaborado en Canarias

Quevedo, elaborado en Canarias
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viernes, 13 de febrero 2026

Con su nuevo videoclip Quevedo no ha hecho una campaña institucional, pero ha logrado algo que muchas desearían: reforzar el orgullo de pertenencia y proyectarlo al mundo.

Anoche Quevedo lanzó "Ni borracho" y, en apenas unos minutos de canción y videoclip, logró algo que muchas campañas institucionales persiguen durante años, condensar, proyectar y revalorizar la identidad canaria con naturalidad, orgullo y proyección global.
Lo interesante no es solo lo artístico. Desde una mirada de marketing y estrategia de marca territorio, la pieza es casi un caso de estudio.

Canariedad sin folclorismo forzado

Lo primero que llama la atención es que la canariedad no aparece como disfraz ni como cliché turístico, sino como vivencia real. Quevedo no “representa” Canarias, la habita, la siente y la comparte.

En el videoclip aparecen referentes culturales y sociales de las islas, figuras populares, creadores de contenido, artistas, la banda de Agaete, espacios reconocibles y símbolos que cualquier canario identifica en segundos. El terreno de lucha como escenario principal no es casual, es territorio, tradición y comunidad.

Se mencionan fiestas populares, municipios de cada isla del archipiélago, las patronas (Virgen del Pino y de la Candelaria), tradiciones como la Rama o la Vara del Pescado, lugares como La Graciosa, el Teide, Teror o El Cotillo y, sobre todo, carnavales. Porque no es casual su fecha de lanzamiento. Esto es un auténtico himno del carnaval con multitud de referencias a una de las fiestas más importantes y reconocidas de Canarias. Y es que es eso, no es una isla concreta, es el archipiélago como identidad compartida.

Y eso, en términos de marca, es potentísimo, inclusión simbólica. Cada espectador puede encontrar “su” trocito.

Producto local como narrativa emocional

Hay otro nivel aún más interesante, el guiño a los productos cotidianos. Chocolatinas, ron, cerveza, supermercados de toda la vida… marcas con las que hemos crecido. No es publicidad explícita; es memoria colectiva.
Aquí hay una lectura clara de marketing territorial, cuando lo local se convierte en relato cultural, deja de ser consumo y pasa a ser identidad.

El concepto “elaborado en Canarias”, tan asociado al producto industrial local, se resignifica, también se pueden “elaborar” artistas, talento y cultura con denominación de origen emocional.
Quevedo se presenta como eso: talento elaborado aquí, aunque no haya nacido aquí.

Ser canario no es un lugar de nacimiento

En un momento donde los datos demográficos muestran que una parte importante de quienes viven en Canarias no nacieron en las islas, la canción lanza un mensaje implícito pero poderoso, la canariedad es pertenencia, no origen.
Quevedo nació en Madrid, pero su identidad cultural es canaria. Y eso conecta con una realidad contemporánea, ser canario es compartir códigos, lenguaje, memoria, afectos y formas de entender la vida.

La canariedad es comunidad cultural.

Generación Canarias

Quevedo no es un fenómeno aislado. Y aunque sí es su máximo exponente, es parte de una generación de artistas urbanos canarios que han decidido dejar de mirar al centro y crear desde la periferia hacia el mundo.

Hay una genealogía clara, desde quienes abrieron camino hace años, como Maikel de la Calle, Don Patricio o Bejo, hasta los nuevos nombres que hoy producen, cantan y crean desde el archipiélago. No como excepción, sino como ecosistema. En este tema, de hecho, aparecen cantando Lucho RK, La Pantera y Juseph. Pero también aparece Tony Tun Tun, otro canario de adopción.

Esto se alinea con lo que ha ocurrido en otras geografías, Puerto Rico es el ejemplo más evidente, donde la identidad local se convierte en ventaja competitiva global. Ahora los embajadores de Turismo de PR son Daddy Yankee y Olga Tañón. ¿Veremos en un futuro a Quevedo y otros representantes de esta y anteriores generaciones defendiendo nuestra tierra en el exterior?

No se triunfa a pesar de ser de un territorio; se triunfa desde él.

Nostalgia, raíz y retorno

El concepto de “ni borracho me mudo” encierra una idea profundamente canaria, la nostalgia de la tierra, esa magua.. Esa sensación compartida por quienes salen fuera y comparan constantemente.
Como aquí, en ningún sitio.

La canción está llena de palabras y expresiones del habla canaria. No se neutraliza el acento para ser global; se exporta. Y eso, de nuevo, es estrategia cultural inteligente, la autenticidad conecta más que la homogeneización.

Una lección de marca territorio

Si las marcas territorio buscan relato, pertenencia y orgullo compartido, aquí hay una lección clara de Identidad real, no impostada, incluyendo de símbolos reconocibles, pero también cultura cotidiana y no postal turística. Usando el lenguaje y acento propio sin complejos. Creando comunidad, antes que marketing.

Quevedo no ha hecho una campaña institucional, pero ha logrado algo que muchas desearían, reforzar el orgullo de pertenencia y proyectarlo al mundo.
Quizá la mayor enseñanza es esta, la identidad se construye en canciones, en recuerdos compartidos y en códigos que solo entiende quien forma parte.

Y cuando eso se hace bien, el territorio deja de ser geografía y se convierte en relato.

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