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Se necesita asesor de comunicación

Se necesita asesor de comunicación
Martes, 07 de septiembre 2021

Ester Expósito y otras celebrities asiduas portavoces del discurso feminista exhiben su cuerpo en el yate de C. Tangana y el influencer Aless Gibaja protagoniza un anuncio de Snickers que desata acusaciones de homofobia. Tanto desatino requiere urgentemente de un asesor de comunicación, a no ser que escondan otras intenciones y entonces estamos apañados.

La sociedad infantilizada que por lo visto necesita ser informada de que “hace calor”, y escucha sin pestañear cómo un “experto” entrevistado en los informativos aconseja a la audiencia que camine por la sombra, beba mucha agua y se ponga sombrero para protegerse del sol es la misma que está integrada por esos individuos que cada vez pueden hacer menos cosas sin la ayuda de connoisseurs profesionales. Impulsada por esta tendencia, la profesión de coach sigue multiplicándose y diversificándose. A los coaches para asuntos profesionales se han sumado los coaches nutricionistas, coaches deportivos, coaches de pareja, asesores de imagen, personal shoppers y otros. Vamos hacia un mundo en el que para todo hará falta consultar a un experto. Excepto para una cosa.

Lo que no parece tan necesario es el coach de comunicación, a pesar de los disgustos que provocan a diario las clamorosas meteduras de pata de instituciones, celebridades y empresas en las redes y los medios de comunicación en general. Lo hemos comprobado una vez más este verano, pródigo en incendios en la red (y por desgracia, también en la realidad no virtual).

Nadie avisó a Snickers de que aquel anuncio protagonizado por Aless Gibaja iba a desatar una oleada de críticas y acusaciones de homofobia en las redes sociales; ni siquiera lo vio venir el propio Gibaja, presunto influencer y activista de la defensa de la diversidad sexual. Tampoco le dijeron a Ester Expósito -que aparte de actriz de moda es asidua portavoz de mensajes feministas en sus perfiles- que a lo mejor no era una buena idea hacerse y publicar una foto con C.Tangana posando a lo Jesús Gil en un yate. Y no es menor lo que se podría haber evitado si algún apasionado defensor de los toros que sepa en qué mundo vive le hubiera dicho a los empresarios de la plaza de Gijón que nada costaba cambiar los nombres de los toros “Nigeriano” y “Feminista”, no vaya a ser que pasara lo que por desgracia para ellos terminó pasando.

En estos tres sonados casos se han desatado incendios que los afectados han tenido que apagar con mayor o menor coste para su imagen personal o de marca. Aunque en algunos casos lo hayan hecho con cierta creatividad es razonable pensar que hubieran preferido ahorrarse el trabajo de bomberos. A menos que se descubra que estas provocaciones que tanto dividen y encrespan el ambiente se provocan a propósito y buscando la reacción. En cuyo caso ya no es que necesitemos un coach de comunicación, es que necesitamos un coach de ética y responsabilidad social. Lo dijo hace años gente como Zygmunt Bauman pero nadie le hizo caso porque en el mundo moderno los filósofos han dejado definitivamente de ser influencers. Ya te digo.


 
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