La televisión pone todo en su sitio

La televisión pone todo en su sitio
Martes, 02 de abril 2019

"La televisión sigue siendo un medio noble entre tanta vulgaridad. Un medio que todavía permite contar historias y emocionar", reflexiona Alberto Astorga, Fundador y Director general creativo de SantaMarta & Astorga.

El mundo ya es completamente digital. Mientras se digitalizaba, los primeros, los más rápidos, encontraron atajos para tener una gran repercusión con poco o menos dinero. Hacían campañas que se viralizaban como la espuma al calor de la novedad, porque eso es lo que había que hacer. Todo era sorprendente, todo era nuevo y distinto. Gastar dinero en medios pagados cuando los podías tener casi gratis online, con la debida astucia, era el futuro. La televisión era el pasado. Y así nos hemos pasado un par de décadas con este runrún.

De este modo, asistimos a la insufrible atomización publicitaria de Internet, donde la publicidad se ha vuelto más persistente, más pegajosa y más molesta que nunca. Donde esos calzoncillos que buscaste un día te pueden perseguir hasta extenuarte. A quién no le ha sacado de quicio un antivirus maldito. Entonces, en este mar de chapapote publicitario, emerge de nuevo la televisión. Una televisión que ya no es un aparato delante del sofá, sino un concepto que se ha adaptado a mil formatos distintos, como Netflix o YouTube. La televisión sigue siendo un medio noble entre tanta vulgaridad. Un medio que todavía permite contar historias y emocionar. Y al que siguen acudiendo los anunciantes más avanzados del mundo como Apple. La televisión, esa que nos empeñábamos en demonizar como si fuera parte del pasado, sigue siendo el medio ideal para hacer una comunicación premium que posiciona marcas. El medio nos recuerda que nada es gratis, que lo bueno tiene un precio. Pero que ese precio vale la pena, sin duda, pagarlo.


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