El trend 2016 de… María Cerdán
La Directora creativa independiente María Cerdán echa la vista diez años atrás para revelarnos que muchas veces la vocación no es tan importante como encontrar el lugar idóneo para desarrollarla.
En 2016 trabajaba como directora de arte ultrajunior en DEC por 500 euros. Ya os imagináis que de directora no tenía absolutamente nada. Diseñaba los emails de Conrad Roset (que en paz descanse) para Turismo de Canarias. Le echaba más horas que un pijo, por eso me hice esta foto mojada, como sudando. La foto me la medio copié de una tía que encontré en Behance. Hoy en día eso no sería ofensivo porque es un trend, pero en esa época lo que hice era vergonzoso. Todavía no entendía los códigos.
Salía una hora antes para irme a un máster de diseño gráfico y dirección de arte, porque yo ya intuía que el tema del emailing no iba a ser para toda la vida. Estaba empezando a tocar el "mundo de la publicidad" del que tanto me habían hablado y algo me decía que ahí donde estaba no era. Mis jefes nunca estaban, además eran hermanos, lo cual me parecía rarísimo. Lo que se presentaba a clientes era un tanto cutre... no sé, es que no había ni ping-pong. En 2016 todo el mundo tenía ping-pong.
Tenía una desilusión bastante clara con todo eso que me habían contado, así que como tampoco me daba para vivir, fue el año que decidí salir de ahí. Me fui a ayudar a un amigo a montar un bar en Alemania. Fue mucho más motivador. A final de año me hicieron una entrevista en Rosàs. Tardé cinco minutos en darme cuenta de que ahí sí era. Y eso que tampoco tenían ping-pong, pero el director creativo era un tipo que se hacía llamar a sí mismo Tuning, y tenían futbolín.
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