beon sept 2018
 

Repaso a la 4ª temporada de "Black Mirror": Prometeo vuelve a arder

Repaso a la 4ª temporada de 'Black Mirror': Prometeo vuelve a arder
Miércoles, 03 de enero 2018

Seis son los episodios protagonizados por mujeres en los que volvemos a ser espectadores de la pesadilla en la que puede convertirse la felicidad que nos prometen las nuevas tecnologías. Los fans de "Black Mirror" no quedarán defraudados. Una vez más, Prometeo roba el fuego de la sabiduría y acaba castigado por los dioses. Atención: contiene spoilers.

Episodio 1. USS CALLISTER

"Black Mirror" despide 2017 haciendo un homenaje, no se sabe si consciente, al premio nobel de literatura de este año, Kazuo Ishiguro. Igual que hiciera el genial escritor anglo-japonés en su novela “Nunca me abandones”, descubrimos que los clones (en este caso virtuales) creados para satisfacer los no siempre nobles deseos de los usuarios tienen conciencia y, por tanto, preocupaciones existencialistas, emociones y sufrimiento. Nada se dice sobre la posibilidad de que esto implique que también tienen “derechos”. Por increíble que pueda parecernos ahora, el debate se parece bastante al que hubo hace cientos de años sobre la esclavitud y ahora sobre los animales. Así que no es descartable que pronto estemos hablando sobre la ilegalización de la tortura de clones virtuales.

La posibilidad de externalizar la mente de un ser humano reproduciéndola sintéticamente en un espacio digital, sugerida en los libros del neurocientífico de moda David Eagleman, produce estos neo-humanos merecedores de la misma compasión que cualquier semejante. El episodio juega hábilmente con los sentimientos del espectador al identificarlo más con los desdichados avatares que con el abyecto ser humano que los explota; un individuo acomplejado que utiliza la tecnología de realidad virtual para satisfacer sus instintos de dominación sobre las personas que lo humillan en la vida real. El protagonista humano es un perdedor al que la mayoría de los espectadores considerará un sociópata, un enfermo o, en cualquier caso, alguien “diferente a ellos”. Y sin embargo, y aunque cueste admitirlo, hay algo muy humano en él; algo familiar en esas fantasías vengativas hasta ahora imposibles. Para darse cuenta de la perversidad de este episodio basta pensar que cualquier videojuego actual en el que se reproducen escenas de guerra dejaría de ser tan inofensivo para la moral si los “personajes” que se matan violentamente en ellos tuvieran conciencia. ¿De verdad seguiríamos jugando con ellos todas las noches al volver de trabajar? Esa es la cuestión.

La tecnología de realidad virtual sigue desarrollándose y pronto será posible hacer en estos mundos virtuales cosas a las que no nos atrevemos o son directamente inalcanzables en la realidad, tanto en la vida laboral como en la sexual o afectiva. Nadie sabe en qué nos va a convertir esta posibilidad tecnológica y el único referente que tenemos por el momento son esos videojuegos que algunos dicen utilizar para “relajar tensiones”. Pronto tendremos que preguntarnos si hay que ponerles un límite ético o al menos una regulación. Todos hemos comprado alguna vez algo que se vende con la leyenda “se recomienda un uso responsable de este producto” en la etiqueta. El problema es que mientras la sociedad siga produciendo inadaptados como el protagonista de este episodio ese uso responsable no está en absoluto garantizado. Con todas las consecuencias.

Un gran episodio que, sin embargo, no supera la melancólica belleza de la novela de Ishiguro.

Por Javier San Román, editor de la revista Ctrl ControlPublicidad

Mantente atento: próximamente seguiremos analizando los episodios restantes de la cuarta temporada de "Black Mirror".  


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