Descubre la cárcel que te impide ver a tus seres queridos

Descubre la cárcel que te impide ver a tus seres queridos
Lunes, 18 de noviembre 2019

Ruavieja y Leo Burnett insisten en la idea de dedicar más tiempo a nuestros seres queridos con una campaña que nos invita a descubrir las cárceles en las que nos encerramos nosotros mismos y la llave para escapar de cada una de ellas. La cárcel del orgullo, por ejemplo, se abre con humildad.

La mayoría de las personas estamos atrapadas en cárceles, en las que nos encerramos a nosotros mismos y cuyas puertas han estado siempre abiertas. Se trata de las miles de excusas y razones por las que no pasamos el tiempo que debíeramos con nuestros seres queridos. Esta es la reflexión que Ruavieja nos propone esta Navidad en su nueva campaña a cargo de la agencia Leo Burnett que, además, nos lanza un reto: escapar de nuestra cárcel. Porque sólo si conocemos cuál es nuestra cárcel, en la que estamos encerrados sin saberlo, podremos dar el paso de salir de ella: la rutina, el orgullo, la timidez, la disciplina, la inestabilidad emocional, la ambición… 

Las cárceles

La doctora Olga Córdoba, psicoterapeuta que ha colaborado en la elaboración de la campaña, lo explica perfectamente: “Este tipo de actitudes son uno de los grandes males de nuestro tiempo. Nos encerramos en cárceles que nosotros mismos creamos, la rutina, la autoexigencia, las obligaciones... Nos apartan de hacer cosas con las que disfrutamos, y no nos damos cuenta de que no son reales. Muchas veces hasta que no pasa algo importante no podemos verlo.” 

Una de las más reconocibles es la cárcel de la rutina: sucede cuando se entra en una espiral, en la rueda de la vida que gira y gira hasta que uno se siente incapaz de salir. Una espiral en la que a menudo se piensa: “si voy al trabajo, busco a los niños, ceno en familia, cumplo con mis compromisos y obligaciones… ¿cómo lo hago para ver a mis amigos?” Al pensar esto, aparece el miedo al cambio o la creencia de que no se puede dejar de hacer todas las cosas que habitualmente se hacen. Pero no es cierto. La llave para salir de esta cárcel es muy sencilla: la pausa. Cambiar prioridades, realizar pequeños cambios en el día a día que se traducirán en esos momentos que de verdad te hacen sentir bien. 

El orgullo forma otra de las cárceles más comunes: cuando nos quedamos atrapados en la típica frase de “tienes que venir tú, siempre voy yo”, “hazlo tú, que siempre lo hago yo, te he dicho varias veces de quedar pues ahora tendrás que esforzarte y moverte tú”. A veces quedamos atrapados en un sentimiento de rencor que nos impide acercarnos a esa gente que queremos, pero que alguna vez nos ha decepcionado. En algunos momentos seguramente nos encantaría llamar a ese amigo o familiar y reencontrarnos, pero no podemos, hay una fuerza dentro que en este momento es mucho más poderosa que la amistad: el orgullo. Por su culpa, nos ponemos muros que pensamos que no podemos cruzar. La llave para salir: la humildad. Relativizar y pensar que uno también puede haberse equivocado. 

La timidez también puede convertirse en una prisión: personas que sienten que son aburridas, poco interesantes, miran desde fuera el grupo, lo ven desde fuera porque les da miedo aburrir, incordiar o estorbar. Por eso a veces dejan de salir con el grupo, o con amigos cuando hay gente nueva. Pero, sin darse cuenta, se encierran en una celda en la que están a salvo, pero que puede que les separe cada vez más. La llave de salida: la aceptación. Entender que ser tímido e introvertido no es ni mejor ni peor, es simplemente diferente. 

El sentido de la responsabilidad, la disciplina es una cárcel muy de nuestro tiempo: sucede a menudo que las prioridades son sólo el trabajo, la familia... y, en esa categorización de la vida, las obligaciones y los deberes están claramente muy por encima de cosas como ver a la gente que quieres. La salida a esta cárcel se llama flexibilidad: darse cuenta de que tanta rigidez hace que te pierdas una parte de la vida que también disfrutas cuando te lo permites, como los encuentros improvisados o incluso las sobremesas que no estaban programadas. 

La última de las grandes cárceles: la inestabilidad. Nos sucede cuando mantenemos relaciones interpersonales inestables, fruto de la impulsividad, a veces con enfados un poco exagerados. Las personas que viven en esta cárcel necesitan chutes de adrenalina; si se aburren necesitan maquinar. O te idealizan o te devalúan. Cambios de ánimo intensos, sensación crónica de vacío. Por ello, al conocer su propio carácter inestable, tienen miedo a sentirse abandonados y dejan de llamar y quedar con sus allegados. Muchos se quedan encerrados, por miedo a liarla. 

Una radiografía de nuestra sociedad: ¿cuáles son las principales cárceles? 

Para reflexionar sobre estas realidades, en Ruavieja han querido conocer una radiografía de la sociedad española y sus cárceles imaginarias. Para ello, han realizado un estudio entre más de 1.000 personas con el que conocer dónde nos atrapamos. Así, han comprobado que la rutina es la principal cárcel de los españoles: un 50,5% se encuentran encerrados en ella. 

La segunda gran cárcel es la de la disciplina: un 19,9% de los encuestados aparece encerrado en ella. La falta de flexibilidad, para estas personas, les está haciendo perderse encuentros con la gente que quiere. En concreto, el 69,7% de los españoles confiesa que le “cuesta mucho pensar en hacer cambios en mi vida”. 

Y aunque pudiera sorprender, la siguiente cárcel es la de la inestabilidad (13,0%). En las cárceles del orgullo y la timidez sólo encontramos al 7,4% y al 6,9%, respectivamente. Aun así, el 46% de los encuestados declara que “no les resulta fácil perdonar y pasar página”. 

Lo más importante, en cualquier caso, comprobar que las relaciones personales y los vínculos siguen siendo realmente valorados en nuestra sociedad: para el 77% de los españoles, ver a los amigos es lo que mejor puede remediarles cuando están tristes. 

“Escapa”, una película para despertar nuestra conciencia. 

Juan García-Escudero, Director creativo de Leo Burnett, y Vellas, uno de los realizadores iberoamericanos más prestigiosos, han estado al frente del rodaje de la película. “Ruavieja es una marca comprometida con el propósito de contribuir a crear una sociedad mejor. Esa generosidad se traduce en campañas como esta, que son algo más que simples campañas, porque intentan abrir nuestros ojos a una realidad de la que no somos del todo conscientes: Dedicar el tiempo que se merece a la gente que queremos sólo depende de nosotros mismos", explica Juan.

El test: descubre cuál es tu cárcel. 

Si la película ha despertado tu conciencia, probablemente quieras conocer cuál es la cárcel en la que estás atrapado. Por eso, Ruavieja ha creado un test personal para que cada uno podamos descubrir dónde, entre esas, cárceles de la rutina, el orgullo, la autodisciplina… estamos atrapados. El test, desarrollado por la doctora Olga Córdoba, está alojado en la web (www.tenemosquevernosmas.com) donde, además, podemos ver los testimonios de personas que han estado atrapadas en estas cárceles. 

 


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