Dodot y VMLY&R Spain ponen fin a los "marronazos"

Dodot y VMLY&R Spain ponen fin a los 'marronazos'
Viernes, 06 de mayo 2022

La nueva campaña desarrollada por la agencia VMLY&R Spain para Dodot se pone en la piel de los padres y madres que cada día se enfrentan a los peores "marronazos" con sus bebés.

Para los padres de un bebé hay pocas experiencias más incómodas que la fuga de caca del pañal. Puede ocurrir en cualquier momento y, lo que es peor, en cualquier lugar, provocando situaciones bastante embarazosas. La nueva Barrera Stop Fugas de Dodot Pants permite que el propio pañal frene el temido desastre antes de que ocurra. Para comunicarlo, VMLY&R Spain, red global de branding, comunicación y experiencia de usuario, ha creado la campaña "Marronazo" con la que, empleando un tono de comedia, aprovecha la tensión dramática que provoca esa experiencia para dar notoriedad a su comunicación.

Y, claro, los peores sitios y circunstancias para que te ocurra un "marronazo" son los que provocan las historias más relevantes y divertidas. A través de piezas de 15” en VOL y social media, la campaña desarrolla tres de esas situaciones en las que inevitablemente piensas ¡tierra, trágame!: una boda, el interior de un elegante ascensor y una fiesta de disfraces. En ellas los padres y su bebé, vestidos para la ocasión, se ven sorprendidos por la aparición de un amenazador globo emoji-caca de cuyo interior surge la palabra Marronazo. A continuación, una sencilla demo de producto nos descubre cómo evitarlo.

La mezcla de lugar y ropa tan inoportunos basta para provocar una rápida identificación del target con el problema, y favorece creativamente el uso de un formato corto, al crear un divertido suspense de cartoon prácticamente con un plano único.

Para la realización y producción de la campaña se ha escogido de nuevo a Yolanda Centeno y Harry, con la colaboración de Paco Femenía en la dirección de fotografía, equipo que ya se responsabilizó de producir "Tan Agustito", la anterior campaña de Dodot, miniserie de cinco películas también en tono de comedia. Rodado bajo el protocolo Covid-19 y con una dirección de arte de tintes teatrales, la productora se enfrentó al reto de trabajar con familias reales sin experiencia delante de una cámara. Para el malo de la película no hizo falta casting:  la postproducción convirtió el universal icono del emoji-caca en un personaje, cuya simple aparición alarma a padres y bebé.

 


 
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