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Pablosky deja de mostrar rostros de menores en sus campañas

Pablosky deja de mostrar rostros de menores en sus campañas
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lunes, 19 de octubre 2026

La marca española de calzado infantil revisa uno de los códigos visuales más utilizados en la publicidad dirigida a las familias: el rostro de los niños como recurso para conectar emocionalmente. Pablosky apuesta por seguir construyendo campañas con niños como protagonistas, pero sin mostrar sus caras, ante los nuevos retos de la privacidad digital.

Durante décadas, los rostros de los niños han sido uno de los principales recursos de la publicidad infantil para transmitir emoción, espontaneidad y cercanía. Pablosky, que también ha construido parte de su comunicación sobre ese lenguaje visual, ha decidido revisar este código y dejar de mostrar rostros identificables de menores en sus campañas y comunicaciones comerciales.

La decisión abre un nuevo reto creativo para la marca: seguir conectando con las familias y contando la infancia sin recurrir a las expresiones faciales de sus protagonistas. El juego, el movimiento, los gestos, los escenarios cotidianos y, por supuesto, los zapatos adquieren así un nuevo protagonismo en su comunicación. Este cambio responde a una reflexión sobre la privacidad infantil en un entorno transformado por las redes sociales, la inteligencia artificial y los nuevos usos de las imágenes. Para Pablosky, la evolución del contexto digital plantea también una pregunta sobre la propia creatividad publicitaria: hasta qué punto es necesario seguir utilizando los mismos recursos visuales para generar emoción.

“Durante muchísimos años, la publicidad ha entendido que los rostros son uno de los principales recursos para conectar emocionalmente. Nosotros también los hemos utilizado. Y ahora nos estamos planteando si podemos seguir emocionando a las familias sin necesidad de mostrar las caras de los niños. No voy a negar que es un gran reto creativo, pero precisamente por eso también es interesante”, explica Eva Martín-Caro, directora general de Pablosky.

Un compromiso que nace del propósito de la marca

Este paso se enmarca en la evolución de Pablosky como marca familiar e infantil. Desde sus orígenes, la compañía ha trabajado para acompañar a las familias en una de las decisiones más importantes de la infancia: elegir un calzado seguro, cómodo y respetuoso con cada etapa de crecimiento. En 2025, la compañía alcanzó una facturación de 21 millones de euros y cuenta actualmente con una plantilla de alrededor de 200 empleados. Con una producción y comercialización cercana al millón de pares de zapatos al año, la marca mantiene una amplia presencia tanto en el mercado nacional como internacional, con presencia en más de 40 países y una red de más de 2.000 puntos de venta, que abarca desde tiendas especializadas en calzado infantil y juvenil hasta grandes almacenes y establecimientos franquiciados.

Ahora, Pablosky amplía esa mirada hacia otro ámbito de preocupación creciente para padres y madres: la privacidad de los menores en el entorno digital:

“Nuestro propósito siempre ha sido ayudar a que las familias tengan una preocupación menos. Hoy esa preocupación no está solo en el producto, sino también en cómo se representa la infancia en un contexto digital que cambia muy rápido. Este compromiso nace exactamente de ahí: de preguntarnos qué puede hacer Pablosky, desde su lugar como marca infantil, para actuar con más responsabilidad”, señala Eva Martín-Caro.

La decisión no supone dejar de hablar de infancia ni de trabajar con niños y niñas en las producciones de la marca. Al contrario: Pablosky seguirá mostrando juego, movimiento, colegio, familias, producto, etapas y vida real. Lo que cambia es la forma de mirar y mostrar esa infancia.

El nuevo código visual de la marca priorizará imágenes donde el producto, el movimiento, el gesto, el contexto, las manos, los pies, la espalda, el juego o la escena cotidiana sean protagonistas, evitando que la identidad del menor sea el recurso central de la imagen.

Un estándar vivo, acompañado por expertos

Pablosky plantea este compromiso como un estándar vivo: una decisión que nace hoy, pero que deberá revisarse y fortalecerse conforme evolucione el contexto digital, la conversación social y las recomendaciones de expertos en infancia, privacidad, tecnología y educación digital.

La compañía trabaja para acompañar esta nueva etapa con criterios visuales, materiales internos y recomendaciones que ayuden a aplicar el compromiso de forma consistente en sus canales y nuevas producciones.

“No queremos plantear este compromiso como una lección para nadie. No buscamos señalar a familias, marcas ni instituciones. Esta es una decisión sobre cómo Pablosky quiere actuar y comunicar a partir de ahora. Creemos que una marca infantil también debe hacerse preguntas sobre el impacto de sus imágenes y sobre el papel que ocupa en la cultura visual de la infancia”, añade Eva Martín-Caro.

Una conversación que interpela a familias, marcas e instituciones

La decisión de Pablosky llega en un momento en el que la exposición digital de los menores forma parte de una conversación social cada vez más presente. El uso cotidiano de imágenes en redes sociales, grupos privados, plataformas digitales y campañas comerciales ha abierto nuevas preguntas sobre consentimiento, privacidad futura, identidad digital y pérdida de control sobre las imágenes una vez compartidas.

Según el estudio impulsado por Pablosky entre 1.126 padres y madres en España, la privacidad infantil ya es una preocupación real para las familias: el 91% cree que compartir imágenes de menores puede afectar a su privacidad futura, incluso cuando se hace con buena intención; el 87% afirma que la inteligencia artificial ha cambiado su percepción del riesgo; y el 85% considera que los adultos estamos creando una identidad digital de los menores antes de que puedan decidir sobre ella. Además, el 92% interpreta que una marca infantil decida no mostrar rostros identificables como una medida de protección, responsabilidad o prudencia.

Para Pablosky, estos datos refuerzan la necesidad de abrir una conversación desde el rigor, la prudencia y la responsabilidad compartida.

“El futuro digital de la infancia es cambiante, pero tenemos muy claro cómo queremos actuar hoy. Queremos construir una forma de representar la infancia más consciente, más respetuosa y más alineada con las preocupaciones reales de las familias”, concluye Eva Martín-Caro.

Con este compromiso, Pablosky quiere demostrar que es posible construir una comunicación infantil emocional, aspiracional y relevante sin depender del rostro de los menores como principal recurso visual. La infancia seguirá estando en el centro de la marca. Lo que cambia es la forma de mirarla.

 

Pablosky campaña

 

Ficha técnica: "Compromiso Pablosky"

Anunciante: Pablosky
Producto: Compromiso corporativo
Marca: Pablosky
Sector: Moda Infantil – Calzado
Contacto del cliente: Eva Martín - Caro
Dirección general cliente: Eva Martín-Caro
Agencia de marketing: Cursiva
Dirección estratégica / idea original: Claudia Cañas
Dirección de proyecto: Belén Balado y Pablo Rodríguez
Agencia creativa: Morbo
Dirección Creativa: Victor Sarrià
Diseño: Lara González
Dirección de vídeo y postproducción: Pol Buch
Motion Graphics: Hodoandmarie
Sonido: Ohanzo Sound
Vídeos de campaña: TSTT
Fotografía de campaña: Marcela Patiño
Estudio de investigación de mercado - Trabajo de campo: Toluna

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