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El fenómeno Shein

El fenómeno Shein
Lunes, 22 de agosto 2022

Vivimos tiempos contradictorios, tiempos de consumidores empoderados que proclaman una cosa, pero luego parecen hacer otra. Solo así se explica que cuando más se habla de apoyar a las marcas sostenibles, de no continuar con esa espiral infinita de comprar mucho y barato, una marca como Shein se haya convertido en una de las más demandadas por las generaciones más jóvenes.

Como suele ocurrir con las marcas originarias de China su origen es todo un misterio. Al igual que lo es su sistema de producción, capaz de fabricar ropa más barata que nadie. No es de extrañar que gigantes como Zara o H&M estén con la mosca detrás de la oreja.

Según la Wikipedia (y por lo tanto esa información hay que cogerla con pinzas) Shein fue fundada en 2008 por un tal Chris Xu, empresario y especialista en marketing de optimización de motores de búsqueda, en Nanjing, China. Tres años más tarde se registró el sitio web SheInside.com anunciándose como empresa de vestidos de novia líder en el mundo. Pero poco a poco fue empezando a vender ropa de mujer en general adquiriendo piezas al por mayor de Guangzhou, eje central para la mayor parte de fabricantes y mercados de ropa de China.

Un cambio para liderar el sector

En 2015, para que la marca fuera más fácil de recordar pasa de SheInside a simplemente Shein (que traducido del inglés al castellano vendría a ser “ella en”). Un año más tarde su fundador decide dar el paso definitivo para convertir a la marca en lo que es hoy y reúne a un equipo de 800 diseñadores y creadores de prototipos de ropa para empezar a lanzar sus propias creaciones.

Actualmente Shein vende sus creaciones en 220 países y en los últimos 8 años ha duplicado su facturación año a año hasta alcanzar en 2021 una cifra cercana a los 15.000 millones de euros. Esa cifra, si la valoramos únicamente como venta online (Shein no tiene tiendas físicas si bien es cierto que recientemente ha abierto un Pop Store en Madrid), supera a Inditex (7.500 millones de euros en ventas online), Gap (6.500), H&M (6.115) y Uniqlo (3.000).

En cifras de ventas totales, Shein vendiendo únicamente online se acercaría a lo que Uniqlo factura de manera global (16.000 millones de euros), a H&M (19.000 millones de euros) pero seguiría a gran distancia de Inditex que rozó los 28.000 millones de euros en su último año fiscal.

El secreto del éxito

En primer lugar, los precios. Una rápida visita por su web te descubre “montañas y montañas” de ropa a precios que, sinceramente, cuestan de creer. Eso sí, una vez recibes tu pedido (y hemos hecho la prueba para certificarlo) te das cuenta que la calidad es simplemente “aceptable” y los diseños, como no podía ser de otra manera, sencillos y repetitivos. Eso sí, siguen la moda y copian descaradamente lo que famosos e influencers pasean por ciudades de todo el mundo. Dicho esto, es evidente que no es una marca pensada para quien esto escribe, pero si para adolescentes y pre adolescentes (tengo una en casa) que buscan llevarse un guardarropa entero de temporada por menos de 50 euros.

La otra clave es la presencia en redes sociales, principalmente TikTok e Instagram. En ambas, Shein está permanentemente activa. Además, cuenta con un complejo software que rastrea tanto internet en general como las principales redes sociales en busca de tendencias de moda y estilos que a su vez luego plasma en contenido en las dos primeras. La idea es ser siempre los primeros reventando precios antes que nadie.

El futuro

A día de hoy, es complicado predecir cuál es el futuro de esta marca. En principio a corto plazo no parece que nada vaya a cambiar: sus compradores tienen un poder adquisitivo limitado y por muy concienciados que digan estar con el medio ambiente y la sostenibilidad, acaban sucumbiendo a la oferta que pone sobre la mesa su web. Quien puede resistirse a un vestido de 5 euros o a un top de 3. Además, hablamos de una generación que en su mayoría aún está creciendo lo que significa que la pieza de ropa de una temporada difícilmente podrá aprovecharla la siguiente. Por otro lado, si bien las generaciones más mayores empiezan a “comprar” la propuesta de menos y mejores compras (mejor un vestido bueno que cinco de baja calidad), las más jóvenes siguen viviendo el presente y ahí, Shein es imbatible.


 
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