El sol, se quedó en casa
Durante la 23 edición del Festival Iberoamericano de la Comunicación Publicitaria, el sol se quedó en casa. Cielos encapotados, que descargaron lluvia copiosa, acompañaron el transcurso del festival.
La naturaleza, al igual que los designios de los miembros de un jurado en cualquier festival publicitario, es caprichosa. Del mismo modo que nadie se esperaba que el tiempo cambiara cuando el sol lucía sobre la Concha, nadie podía imaginar que las piezas favoritas que aparecían en todas las quinielas previas, Freixenet/JWT o Metro de Madrid/McCann Erickson, no conseguirían el metal esperado. Pero así son los festivales. Nada está decidido y ningún premio está cantado hasta que los miembros de los jurados concluyen sus deliberaciones.
Por este motivo cuando llegamos a San Sebastián, coincidiendo con la celebración de la primera travesía a nado, y lucía un sol espléndido no podíamos presagiar que éste se quedaría en casa como así lo hiciera también el gran premio de televisión, *S,C,P,F.. para Ikea, ante la competencia argentina.
Juego y competición
Diecisiete fue el número de participantes que se atrevieron a realizar la primera travesía a nado desde la playa de la Concha hasta el barco que tenía preparado la organización para degustar, tras la carrera, un buen marmitako. Con esta actividad se quería fomentar el lado más lúdico del festival aprovechando la experiencia de estar en una ciudad como San Sebastián.
(Presidentes del jurado)
Para leer el artículo completo consulta la edición en papel de CONTROL nº 546.
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