Cambios culturales derivados de la pandemia

Cambios culturales derivados de la pandemia
Martes, 06 de octubre 2020

Los cambios que ha traído consigo la pandemia conllevan un nuevo paradigma y auguran una vuelta de los consumidores a cubrir necesidades básicas. El bienestar, por tanto, se ha convertido en un movimiento global al que podríamos definir como una "nueva religión" y ha desencadenado que las marcas defiendan su democratización.

Backslash, la unidad de análisis de tendencias de TBWA, identifica los principales cambios culturales que están emergiendo durante la pandemia con el fin de ayudar a las marcas a comprender el papel que pueden desempeñar en el cambio de comportamientos y actitudes del consumidor durante y después de la Covid-19.

Las cinco conclusiones en las que ahonda la publicación son las siguientes:

1. Vuelta a lo básico.

Un fenómeno anterior, pero acelerado por la Covid-19, es la confianza en los científicos frente a los influencers: coincidiendo con un bienestar mas primitivo, pero necesario, se ha generalizado el uso de la lejía frente a los aceites esenciales o preferimos darnos un paseo en la naturaleza que engancharnos al gimnasio.

Hoy en día, estamos redescubriendo el valor de las prácticas de higiene sencillas, lo que hará que la industria del bienestar tenga que priorizar las necesidades básicas de los consumidores. Además, las búsquedas globales online relacionadas con la epidemiología han aumentado un 80% desde noviembre de 2019, catalizadas por la pandemia. Las búsquedas de “Cómo convertirse en epidemiólogo” han sido tendencia en los últimos meses frente a otras búsquedas relacionadas. 

2. Priorizamos "Bienestar y salud" frente a "Salud y bienestar".

La crisis sanitaria en la que estamos inmersos nos ha hecho tomar mucha más conciencia sobre nuestra vida y sobre nuestra salud. Tiene sentido pensar que a partir de ahora vamos a tener una actitud mucho más proactiva para prevenir posibles enfermedades, pero al mismo tiempo para mejorar la sensación de bienestar general. Sentir que nos cuidamos genera una especie de efecto placebo que nos hace sentir bien con nosotros mismos. 

3. Bienestar con mayúscula.

El bienestar solía ser complementario, superficial, no probado. Pero el bienestar está creciendo: la próxima ola de bienestar vendrá legitimada por la ciencia y avalada por las instituciones. 

Nos estamos volviendo mucho más selectivos y conscientes de lo que comemos. Los alimentos tendrán un rol nutritivo y protector, y al mismo tiempo, emocional. Las compras de vitaminas, por ejemplo, han disminuido en un 8% desde que comenzó la crisis, lo que sugiere que estamos priorizando remedios más probados. 

4. El bienestar se está politizando.

La Covid ha traído consigo el resurgimiento de movimientos como el Black Lives Matter y una brecha mayor entre salud y riqueza. El uso de mascarillas se ha convertido en una nueva guerra cultural y el autocuidado está recuperando sus orígenes activistas. Además, la próxima ola de bienestar demandará el "acceso para todos" y las marcas defenderán su democratización.

5. El bienestar es nuestra nueva religión mundial.

Si bien la religión solía satisfacer nuestras necesidades espirituales, el bienestar ha ocupado su lugar, emergiendo como una solución integral que sirve a nuestra mente, cuerpo y alma. En un mundo tan polarizado, el bienestar es algo en lo que todos podemos creer.

5 tendencias aceleradas por la Covid-19

En la publicación del estudio Backslash de TBWA también se identifican las tendencias culturales aceleradas por el COVID, y las nuevas tendencias originadas en esta crisis, ambas proporcionan información sobre la evolución de los comportamientos de consumo. 

  1. Nos vigilan: los gobiernos, las marcas y los dispositivos controlan cada uno de nuestros movimientos. Marcas como Fitbit comparten los datos del usuario con las aseguradoras de salud, y algunos clientes han caminado. Las universidades examinan a sus futuros alumnos en las redes sociales. Los amigos se rastrean entre sí a través de aplicaciones de geolocalización. La necesidad de privacidad está trayendo consigo nuevas empresas para ayudar a los usuarios a mantenerse silenciados o monetizar sus datos. ¿Qué ocurriría si se fijase un precio universal a los datos? 
  2. Apostamos por el sosiego: la generación Z y los millenials huyen de los estereotipos. Las tasas de consumo de drogas, alcoholismo y embarazos adolescentes se han desplomado. Han cambiado sus tendencias de consumo hacia actividades enfocadas a relacionarse de una manera más sana. ¿Y si los dispositivos tecnológicos rastreasen nuestro tiempo de inactividad en lugar de nuestra actividad?  
  3. La era de lo frugal: lo frugal es sexy. Las personas buscan gastar menos y verse mejor ayudados de Apps de ahorro aplicaciones de ahorro y la búsqueda de independencia económica y jubilación temprana (movimiento FIRE). Para muchos, la pandemia lo ha convertido en algo esencial. 
  4. Salud indie: la salud alternativa ya no está al margen, se ha generalizado y complementa y, a veces, compite con la medicina tradicional en cuanto a eficacia, accesibilidad y precio. Con la privatización de la atención médica está ganando terreno un enfoque independiente más simple, dirigido por el paciente, para mantenerse bien. ¿Y si las empresas contasen con protocolos internos enfocados a promover el bienestar entre sus clientes y personal?
  5. Desconexión: nuestro tiempo de desconexión ha dejado paso al tiempo para la reflexión. bienvenido a una nueva era reflexiva. Nos hemos sobre estimulado hasta el punto de desconectarnos de nosotros mismos, y ahora necesitamos reconectarnos. 

Las 5 tendencias emergentes desatadas por el COVID

  1. Neoanimismo: ¿deberían los animales, la tierra y los ríos tener los mismos derechos que los humanos? Un creciente movimiento global dice que sí. En Bangladesh, los ríos tienen el mismo estatus legal que las personas. Colorado dictaminó que los animales pueden demandar a las corporaciones por daños. El 40% de la población mundial es "animista": la creencia de que todas las cosas tienen alma. ¿Y si las empresas respetaran los derechos de la naturaleza al igual que los derechos de los trabajadores?
  2. Wacko World: nos hemos vuelto raros. Lo absurdo, inexplicable y sencillo se ha convertido en un vocabulario común en los memes, la moda y el marketing. Esta es una reacción al consumo excesivo y la lógica, y señala un deseo por lo único e irracional. ¿Y si la salud se convirtiera en el nuevo hedonismo? 
  3. Viajar con conciencia: desde las leyes sobre el exceso de turismo y la huella de carbono hasta las tasas aéreas de los viajes internacionales, el mundo antes de la pandemia estaba tomando medidas para hacer frente al daño de los viajes excesivos. Ahora los destinos nacionales están ganando fuerza. Junto con los nuevos movimientos de ecoturismo y escapadas de fin de semana, los consumidores y las empresas están trabajando juntos para establecer una nueva fórmula. ¿Y si los turoperadores se centrasen en descubrirnos destinos locales y no solo los más exóticos? 
  4. Los límites del trabajo: el trabajo nos define, pero estamos perdiendo el foco. La gente está empezando a poner el trabajo en un segundo plano y centrarse en el bienestar. Las empresas y los gobiernos progresistas los están ayudando a hacerlo para remediar el estrés acumulado y atraer talento. Ya no eres tu trabajo. Buscamos un propósito en otros lugares y nuevas formas de autorrealizarnos. ¿Qué pasaría si las empresas y la cultura centrasen en el talento frente a la adicción al trabajo? 
  5. Economía del hogar: la Covid-19 nos ha convertido en personas más caseras y ha transformado a los millenials. ¿Qué pasaría si las empresas cada empresa reinventarn sus productos y los enfocaran en el consumo en el hogar?

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