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De comprar con ansiedad a comprar con criterio

De comprar con ansiedad a comprar con criterio
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jueves, 23 de abril 2026

El entorno de consumo actual nos empuja a una velocidad de decisión que roza lo impulsivo y lo acelerado. En la VI edición de La Red del Cambio, Wallapop ha decidido transformar sus datos en una experiencia inmersiva para abordar una contradicción flagrante: mientras el 55% de los españoles confiesa que su sueldo no le permite ahorrar ni cubrir todos sus gastos, el 56% reconoce comprar productos sin ninguna necesidad real. 

La VI edición de La Red del Cambio revela una paradoja financiera y emocional: el 56% de los españoles admite comprar productos sin una necesidad concreta, a pesar de que el 55% declara que su salario no le permite cubrir gastos ni ahorrar. Esta brecha convive con una conciencia latente, ya que el 70% de los consumidores afirma que la sostenibilidad sigue siendo un factor decisivo en sus decisiones de compra.

El motor de este hábito es a menudo emocional; siete de cada diez españoles recurren a la compra como "autopremio" ante el estrés, apoyándose en plataformas de consumo ultrarrápido que ya utiliza el 78% de la población —cifra que escala al 95% en jóvenes—. Sin embargo, el alivio es efímero: el 60% confiesa no sentir nada especial tras el clic y un 16% experimenta incluso angustia. 

Frente a esto, Wallapop apuesta por la economía circular. “La segunda mano es una alternativa real para el mercado español, que ya es una realidad cotidiana en España. De hecho, el 87% de las personas cree que mantendrá o aumentará su consumo de productos reutilizados en los próximos años. Por tanto, no es solo una alternativa económica, sino una forma distinta de entender el consumo y, cada vez más, la respuesta lógica a un modelo que exige más de lo que ofrece”, comentó Pol Fàbrega, responsable de sostenibilidad en Wallapop, en la presentación del estudio.

El límite del tablero: cuando el planeta deja de ser infinito

Estamos ante un fenómeno de sobreconsumo que no solo agota el bolsillo, sino que está minando la capacidad de regeneración del propio planeta. Alejandro Dorado Nájera, Comisionado para la Economía Circular, fue el encargado de poner el marco teórico a esta jornada, recordando que el modelo de "extraer, producir, consumir y tirar" nos ha llevado a un punto de no retorno. Según explicó Dorado, actualmente se estima que el "día de la sobrecapacidad de la Tierra", es decir, el momento en que la humanidad agota los recursos que el planeta puede regenerar en un año, se sitúa ya en torno al 24 de julio. A partir de esa fecha, simplemente estamos minando el capital natural del planeta.

Dorado aportó datos demoledores sobre sectores como el textil, señalando que cada europeo consume alrededor de 19 kilos de material textil al año. Lo impactante no es solamente el residuo, sino lo que hay "aguas arriba": para producir esos kilos de ropa, cada uno de nosotros consume 523 kilos de materiales, utiliza 323 metros cuadrados de superficie —el equivalente a la superficie de Grecia si sumamos a todos los europeos— y gasta unos 12.000 litros de agua anuales en este proceso de fabricación de un material que todavía no se recicla adecuadamente. Por ello, el Comisionado insistió en que la economía circular debe entenderse como una prevención de la generación de residuos y una fuente de autonomía estratégica, más allá de la simple gestión de basura.

 

 

El casino digital y la dictadura del cortisol

En el debate posterior, Pol Fàbrega, responsable de sostenibilidad en Wallapop, y el periodista Emilio Doménech analizaron la psicología que sostiene este modelo. Se puso el foco en una frustración generacional: la imposibilidad de acceder a bienes esenciales como la vivienda. Ante este muro financiero, el consumo de productos rápidos, baratos y accesibles desde la palma de la mano se convierte en un refugio emocional, aunque sea blando y momentáneo.

Emilio Doménech fue tajante al describir el ecosistema digital como un diseño orientado a la urgencia: "Las plataformas se han perfeccionado a niveles donde la facilidad para comprar rápido y barato es absoluta: el sistema se siente muchas veces como un casino, no hay más que mirar Temu, Shein o TikTok Shopping". Para Doménech, estrategias como las cuentas atrás, las ruletas de los ‘e-commerce’ chinos o las ofertas que expiran en minutos son "misión imposible" de ignorar, afectando a la mayor parte de los consumidores a la hora de realizar una compra. Esta gamificación de la compra se apoya en tácticas de "stock limitado" o "ediciones especiales" que explotan el miedo a quedarse fuera (FOMO). Según Doménech, el sistema convierte el deseo en una urgencia sistematizada a través de alertas e influencers, provocando que el usuario actúe por impulso para asegurar su sentido de pertenencia al grupo.

Uno de los puntos más reveladores fue el desmontaje del mito de la dopamina. Doménech explicó que, según diversos estudios, lo que realmente nos mantiene enganchados a la redes sociales no es el placer, sino el cortisol: "Estamos enganchados por ansiedad: es la hormona del estrés la que nos mantiene ahí. Muchas veces, para suplir esa ansiedad, buscamos estímulos positivos y compramos por estrés". Esta teoría se ve respaldada por los datos de Wallapop, donde el 70% de los españoles admite que se refugia en el consumo como una vía de escape en momentos de frustración.

Recuperar la agencia: la segunda mano como señal de identidad

Frente a este "scroll apocalíptico" y la pérdida de espacio mental, Pol Fàbrega, responsable de sostenibilidad en Wallapop, planteó la economía circular y la segunda mano como una estrategia para que el consumidor recupere el control. No es solo una cuestión ambiental, sino un alivio práctico: seis de cada diez españoles admiten acumular productos que no usan, y la reventa se ha consolidado como una forma de generar ingresos adicionales. La clave para que este cambio sea sistémico, según Fàbrega, es "reducir la fricción": el reto es lograr que el modelo circular sea tan fácil, rápido y accesible como el lineal. Solo así el consumidor puede recuperar su "agencia" y capacidad de decisión, eligiendo productos con historia en lugar de ser teledirigido por algoritmos intrusivos. Fàbrega destacó que una persona que usa plataformas de segunda mano genera un impacto económico medio de 1.112 €, lo que supone un "sueldo extra" fundamental para muchas familias.

Emilio Doménech cerró la conversación argumentando que la segunda mano se ha convertido en una "señal de criterio" y autenticidad para las generaciones más jóvenes. En un mundo donde el sistema parece haber robado la capacidad de decisión al usuario mediante algoritmos intrusivos, elegir un producto que haya tenido una historia permite ‘hackear’ un poco el sistema y recuperar la sensación de agencia. Según Doménech, comprar con criterio nos permite estar mejor con nosotros mismos y alejarnos de esa dinámica de insatisfacción constante que define el consumo en estos tiempos.

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