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Los Millennials tendrán que volver a sacrificarse

Los Millennials tendrán que volver a sacrificarse
Miércoles, 01 de julio 2020

Ya sufrieron la crisis económica del 2008, justo cuando iban a incorporarse al mundo laboral, y ahora tendrán que volver a sacrificarse para alcanzar sus objetivos. Así ha afectado a los Millennials la crisis de la Covid-19, que además nos ha hecho reflexionar sobre la necesidad de construir un mundo más sostenible entre todos.

Desde el comienzo de la pandemia el equipo de investigación de MediaCom está siguiendo al detalle cómo afecta la Covid-19 a los ciudadanos y a las marcas y qué implicaciones reales tiene en el consumo según avanzan fases y con ellas los sentimientos. Estas son algunas de las principales conclusiones del mes de junio.

Los Millennials vuelven a ver frustrados sus sueños

Los Millennials, miembros de la generación marcada por la crisis económica del 2008 cuando estaban a punto de incorporase al mercado laboral, vuelven a ver muchos de sus sueños frustrados. Siempre han sido soñadores pero luchadores, viven plenamente, pero saben que hay que luchar para conseguir lo que uno quiere. Con una mezcla de peso racional y emocional en sus decisiones, no les queda otra que estar abiertos al sacrificio para alcanzar sus objetivos. No por nada son la generación más formada y están determinados a ser los autores de su propia vida.

Ahora que los Millennials ya veían que su vida por fin iba encaminada, gran parte de ellos ya avanzados bien en los treinta, con trabajos más o menos estables y empezando a formar una familia, les toca vivir una crisis sin precedentes. Por esto no sorprende que según datos de GWI son de los más preocupados con la crisis de la Covid-19 en España (64%), solamente superados por los Baby Boomers. Y solamente un tercio (35%) de ellos se muestra optimista al pensar que el país superará esta crisis del coronavirus. Son la generación que más está viendo su situación laboral impactada por ERTEs, en consecuencia, son los que más creen que sus financias se verán afectadas (56%). 

Ya que saben que su economía nuevamente volverá a sufrir, por lo que al venir ya de una crisis son precavidos y están posponiendo las grandes compras (79%), pero muchos ya están empezando a tirar de sus ahorros (35%). Dada esta situación y también por su momento vital, son los que más están retrasando compras de mayor gasto como muebles para el hogar (20%) y coches (19%). Pero al mismo tiempo son lo que más prioridad darán a estas compras una vez que se haya superado el brote del virus en España. 

No son los verdaderos nativos digitales, un puesto ocupado por la generación Z, pero tampoco pueden vivir sin internet y viven pegados a sus smartphones. De hecho, son la generación que más mantendrá algunos hábitos digitales adquiridos durante el confinamiento: mayor uso de compra online (33%) y teletrabajo (26%). Los que más comprarán online es ropa (27%), siendo aquí solamente superado por los Z (31%), seguido de electrónica (22%), smartphones (19%), alimentación (19%) y productos de cuidado personal (18%), superando las otras generaciones en todas estas categorías. 

Otra característica fundamental de los Millennials es su pasión por los viajes – la mitad (50%) los retomará una vez se sientan seguros, seguidos por los que tengan estabilidad laboral y financiera (28%). Estos son los factores claves por los que de momento no priorizarán los viajes internacionales y se centrarán en vacaciones en el área regional o nacional, una tendencia clave este año en el sector turístico. 

La nueva normalidad será sostenible

El confinamiento ha impactado de forma positiva en el medio ambiente y nos ha permitido reflexionar sobre un futuro más sostenible. El 73% de los españoles considera que el cambio climático será un problema tan grave como actualmente consideramos la pandemia, por lo que son muchos los que exigen a sus gobiernos que desarrollen, dentro del plan de recuperación económica, acciones en las que también se tenga en cuenta el cambio climático (62%). (Fuente: IPSOS)

Así pues, varios aspectos relacionados con el medio ambiente han adquirido una mayor importancia durante estos últimos meses, como el hecho de que las compañías tengan comportamientos más sostenibles (66%). También los consumidores están dispuestos a cambiar su comportamiento: observamos cómo va ganando importancia reducir la utilización de plásticos de un solo uso (65%) y rebajar la huella de carbono (65%). Además, para casi un 40% de consumidores los productos y servicios respetuosos con el medio ambiente son más relevantes que antes, y parece debido a la experiencia del coronavirus. (Fuentes: GWI, Kantar)

Sin embargo, a veces somos un poco incongruentes con nuestros pensamientos y todo queda en una simple intención. Es evidente el aumento en estos últimos meses del uso de mascarillas desechables y guantes de plástico, que al final nos demuestra que aún nos queda un largo camino en cuanto a sostenibilidad medioambiental se refiere. Es muy positivo ver cada vez más mascarillas reutilizables en el mercado, con un 76% de la población que afirma que buscará alternativas sostenibles de protección, por ejemplo, mascarillas de tela con filtro adicional (Fuente: IPSOS).

¿Y qué pasa con la movilidad?

Durante el estado de alarma, nuestros desplazamientos se habían visto afectados dramáticamente. Ahora que todo el país se encuentra en la ‘nueva normalidad’, los movimientos poco a poco volverán a los niveles habituales. De hecho, si consultamos datos de movilidad como los de Apple Maps, podemos ver que los desplazamientos en coche ya están recuperando los niveles pre-Covid. Sin embargo, el uso del transporte público o el ir a pie aún están lejos de los niveles ‘normales’. Está claro que el aún alto nivel de preocupación por el coronavirus y el miedo a contagiarse causa que muchas personas todavía se encuentren en ‘modo seguro’– poco a poco vuelven a retomar actividades fuera del hogar–, pero prima la preocupación por la salud. Datos recientes de YouGov demuestran que en España la gran mayoría, un 77%, aún evita lugares concurridos en el espacio público y un 22% aún evita ir al lugar de trabajo, manteniendo de momento el hábito del teletrabajo incluso más allá del confinamiento. 

A pesar de la nueva normalidad en la que nos encontramos, es muy probable que la desconfianza que surgió durante la pandemia hacia el transporte público y compartido continúe en el medio/largo plazo. El 60% de los españoles declara que en los próximo 3 meses limitarán el uso de transporte público y un 43% evitará los taxis y VTCs (Fuente: Deloitte). Conducir parece ser el modo de transporte más seguro, percibido como un refugio, donde te puedes aislar del resto, frente a la sensación de falta de espacio en los medios de transporte públicos o compartidos, donde es muy complicado mantener esta distancia de seguridad, a pesar de las medidas implementadas como el uso obligatorio de mascarillas y una mayor higiene.

Por lo cual, el coche es el transporte preferido por los españoles para moverse en este contexto de inseguridad sanitaria, por lo menos en el corto plazo. Pero también otros modos de transporte individuales se podrían ver reforzados como bicicletas o patinetes. De todas formas, los hábitos post-Covid-19 estarán muy influenciados por los medios de transporte usados antes de la pandemia: los propietarios de un coche privado de momento lo usarán más y los que antes usaban el transporte público buscarán alternativas como ir a pie o en bicicleta. El uso de vehículos compartidos (coches, motos, bicicletas, patinetes) dependerá de las medidas de higiene que las empresas puedan asegurar. 


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