Bienvenidos al Beauty-Verso

Bienvenidos al Beauty-Verso
Lunes, 13 de diciembre 2021

Aunque solo un 38% de la población conoce qué es el metaverso y solo un 32% dice estar interesado en el concepto, lo cierto es que ya hay muchas semillas sembradas en el camino a esas experiencias inmersivas que promete la recién renombrada Meta.

Aunque el término metaverso lo haya popularizado el Sr. Zuckerberg, como muchas de las “ideas locas” que proyectan lo que viviremos en el futuro, nació en una novela de ciencia ficción (“Snow Crash” de Neal Stephenson) hace la friolera de 30 años. 

Hay muchas definiciones de metaverso, según lo que leas y a quién le preguntes, pero la idea general es que supone la evolución del internet que conocemos hasta ahora -y que, en su mayoría, experimentamos a través del móvil-, al siguiente nivel. Un espacio online compartido en el que convergen todas las realidades, física, virtual y aumentada. Un lugar en el que la creatividad no tiene límites y no hay fronteras ni restricciones espaciales.

Aunque solo un 38% de la población conoce qué es el metaverso, y solo un 32% dice estar interesado en el concepto, lo cierto es que ya hay muchas semillas sembradas en el camino a esas experiencias inmersivas que promete la recién renombrada Meta.

Las más obvias y utilizadas están en el mundo del gaming. Pero en el de la belleza también hay unos cuantos anticipos. No en vano, Lush fue pionera en aceptar Bitcoins en 2017, mucho antes que Tesla y Amazon, y los filtros de belleza y virtual try-ons que la mayoría de marcas usan hoy en día, son la antesala de esos NFTs (Non Fungible Tokens) que se están poniendo tan de moda.

Además de un lugar donde podemos relacionarnos con personas, independientemente de dónde se encuentren y experimentar cosas que ni siquiera habíamos imaginado. ¿Dar un concierto ante 90.000 personas? ¿Viajar a Egipto en la época de los faraones? ¿Cambiar la sobremesa con Netflix por una mini escapada a la playa? El metaverso es el espacio en el que podemos explorar la expresión de nuestra identidad y jugar con ella. Como la cantante Grimes, que utiliza su yo virtual WarNymph para explorar los límites de su creatividad y, al mismo tiempo, mantener alejado su yo real del escrutinio público de la fama. Y aquí, la belleza y la moda juegan un papel fundamental como medios de expresión. Infinitas combinaciones e infinitas posibilidades. ¿El futuro del consumismo? La sostenibilidad podría encontrar un aliado en el metaverso si las personas fuéramos capaces de atribuir ese valor a las posesiones virtuales y optar por armarios y tocadores digitales infinitos versus posesiones físicas mucho más limitadas.

Las marcas tienen que decidir qué papel quieren jugar en este futuro que se avecina. ¿Quieren ayudar a construirlo como Meta o Microsoft, o quieren centrarse en perfeccionar la experiencia del usuario?

Mientras que ya hay numerosas marcas de belleza que han lanzado activaciones especiales en videojuegos, como Glossier, Tatcha y Givenchy en Animal Crossing, o los han utilizado para impulsar nuevos productos, como MAC y su colección de pintalabios para Honor of Kings o EM Cosmetics y su Daydream Cushion Foundation lanzado durante un livestream de League of Legends, Benefit ha dado un paso más, lanzando su propio canal de Twitch, Clinique su primer NFT y Dior una colección íntegramente digital a través de la aplicación social Zepeto. Y cada vez son más marcas las que se suman a transformar la experiencia de sus tiendas online: MAC, Nars o Charlotte Tilbury utilizan la realidad virtual para transformar la experiencia de compra, incluso para facilitar la “compra con amigos”, en el caso de Tilbury.

Todas estas acciones están, sin duda, encaminadas a hacer real esa palabra, metaverso, que ahora nos puede sonar muy utópica pero, como dijo Arthur C. Clarke: “cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”.


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