Prescriptores sin rostro
La irrupción de la IA marca un punto de inflexión en la prescripción: tras la era de los influencers, ahora las marcas deben comprender cómo los asistentes de inteligencia artificial recomiendan sus productos y afectan a la decisión de compra.
Hace no tanto tiempo, aunque algunos no recuerden una vida sin su existencia, irrumpía el concepto de ‘influencer’ entre nosotros. Las audiencias más jóvenes comenzaban a seguir en redes sociales a personas con las que se identificaban, que las entretenían, inspiraban, admiraban... En definitiva, a las que respetaban. Estos ingredientes fueron el caldo de cultivo perfecto para dar a entender a las marcas que el poder de la prescripción que los ‘influencers’ ejercían era real, y tremendamente eficiente.
Pues, en esas edades tempranas de fácil convencimiento, que el ‘influencer’ al que seguías recomendara un producto era motivo para comprarlo.
A partir de aquí, todos conocemos la historia. El mercado evolucionó rápidamente y hoy es raro encontrar una marca que no contemple el ‘influencer marketing’ como parte de su estrategia.
Pero ahora que el sector se encuentra en su estado de madurez y las marcas pueden respirar tranquilas ante algo que ya no supone un misterio, se enfrentan a un nuevo reto: cómo posiciona la inteligencia artificial sus productos. Los asistentes de IA se han convertido en una fuente de recomendación para los usuarios. Nos aportan información, pero ¿dónde ha quedado esa identificación con la persona que nos recomienda algo a través de las redes? ¿Es la IA el nuevo prescriptor?
Y es que la IA se alimenta de lo que se dice de nosotros para construir nuestra reputación. Resulta por eso vital escucharla bien y analizarla, para detectar cuáles son las fuentes de las que extrae la información. Porque los consumidores ya no solo buscan la prescripción en las redes. La IA es el complemento en la toma de decisión.
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