Redes sociales: ¿entorno seguro o el nuevo tabaco?
Si por lugar seguro definimos un entorno libre de contenidos pensados y creados para manipular nuestra atención y para aumentar nuestro tiempo de permanencia hasta límites insanos, no, no lo son. ¿Lo son el resto de las ventanas creadas para captar y mantener nuestra atención a través de contenidos? No.
El control y la influencia social se explican, en buena medida, por la ocupación de los medios de comunicación. Hablamos de las redes como el nuevo tabaco, obviando que han sido los medios quienes nos lo han vendido durante toda la vida. Cualquier ventana que haya captado la atención de las personas ha tratado de manipularla y nos ha influido a través de contenidos malintencionados, sesgados y poco transparentes desde el origen de la televisión en los años cincuenta, desde Rusia a Estados Unidos, pasando La Habana y acabando en el Nodo.
Pensar que un reel es diferente da un editorial es una opción personal, pero, en mi opinión, refleja cierta falta de reflexión.
Asumamos que quien gestiona estas ventanas va a intentar que nuestro tiempo de permanencia en ellas roce lo adictivo y lo insano; que no se regirá por otro principio que la audiencia. Aceptemos que creer que La isla de las tentaciones ejerce una influencia mejor que un vídeo en Instagram es una forma complaciente de ver la realidad; que hablar de manipulación y fake news en Meta y negarlas en los editoriales de cabeceras prestigiosas merece, cuando menos, pensarlo. Y tomemos la decisión que, como marcas, hemos tomado una y otra vez: ¿estoy presente en un canal que capta la atención de las personas utilizando todos los elementos a su disposición, sabiendo que la tecnología los hace cada vez más sofisticado y potencialmente dañinos, o me inhibo?
¿Abandono los medios porque considero que propagan ideas que no comparto? Digamos: ¿me ausento de festivales musicales porque las letras de reguetón son contrarias a mis valores? ¿Me rechazo participar en grandes eventos que suponen una oda a los combustibles fósiles porque considero que no transmiten un buen mensaje? El dilema no tiene fin.
Cualquier límite que establezcamos sobre dónde queremos estar y dónde no será subjetivo y, seamos sinceros, una posibilidad que solo valoraremos mientras exista un espacio alternativo. Pero ¿qué ocurrirá el día en que toda la atención se concentre en entornos que nos hagan sentir incómodos? ¿Renunciaremos al alcance y a la construcción de cobertura? ¿Y cómo se construye una marca sin cobertura?
Al final, supongo que se trata de lo de siempre: de centrarnos en que aquello que hacemos sea ético, de calidad y aporte valor, y de convivir, de la forma más responsable posible, con las ventanas que concentran la atención de la audiencia. Para mí, la clave está precisamente en esa expresión: «en la medida de lo posible».
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