Algo no está funcionando
Les dimos nuestros datos para que nos conocieran mejor. Y, a cambio, nos enseñan el mismo anuncio tres veces en una hora. Quizá el problema no sean los datos sino que nadie está sabiendo utilizarlos.
Hace unos días me sorprendí escribiendo, enfadadísima, a una plataforma de streaming en redes sociales. Era el segundo día consecutivo en el que, en una hora, me obligaban a ver tres anuncios exactamente iguales. Tres veces. En una hora. Les escribí para exigirles algo que, a estas alturas, no debería ser revolucionario: una experiencia publicitaria que no dé ganas de irse a dormir.
Porque, sinceramente, yo me creí la promesa. Me creí que, tras aceptar cookies, dar mis datos y permitirles rastrear cada movimiento digital, iban a conocerme mejor que mi madre. Me creí que me enseñarían productos tan bien elegidos que no podría evitar comprarlos. Y, sin embargo, me encuentro anuncios de leche de fórmula mientras sigo comprando preservativos en Amazon. Algo no está funcionando.
Seguimos viendo campañas con presupuestos enormes construidas sobre perfiles profundamente estereotipados. Planes de medios que no integran la idea. Segmentaciones que no entienden a las personas. Inserciones incapaces de generar un punto de contacto relevante. Y campañas que utilizan a los influencers como simples maniquíes con código de descuento. El valor no puede estar solo en la propuesta creativa.
Esta es una llamada abierta a las agencias de medios y marcas que invierten presupuestos millonarios para impactarnos a diario: POR FAVOR, UTILIZAD BIEN NUESTROS DATOS. Y con “bien” me refiero a usar esa información para ofrecernos una experiencia tan relevante, precisa y atractiva que no podamos evitar consumirla. Que, de verdad, nos entretenga. Y, si no, devolvedme mis cookies.
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