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Los árboles no nos dejan ver el bosque de la sostenibilidad

Los árboles no nos dejan ver el bosque de la sostenibilidad
Jueves, 26 de enero 2023

Sorprende la cantidad de publicidad en torno a la compensación de emisiones de gases de efecto invernadero mediante reforestación por parte de las marcas. Porque hacer publicidad de la plantación de árboles para compensar emisiones es, en realidad, hacer publicidad de un defecto de marca.

La compensación de emisiones de CO2 consiste en la aportación de una cantidad económica, proporcional a las emisiones generadas, para un proyecto que evite o capture la misma cantidad de CO2 emitida. Con esta compensación, una empresa puede considerarse como “carbon neutral” y etiquetarse como tal.

Cuando una marce se compromete a ser neutra en carbono significa que es consciente de las consecuencias climáticas que causa su actividad en forma de emisiones de gases de efecto invernadero. Y, sin cambiar su insostenible modelo de negocio, siempre puede realizar un conjunto de acciones que compensen su impacto medioambiental. Esto suele hacerse tirando de chequera y pagando a un tercero por la plantación de árboles.

Es un hecho que, en la actualidad, no siempre es posible realizar actividades neutras en emisiones, ni para las empresas ni para los consumidores, y por eso se necesita complementar la reducción de emisiones con su compensación  si se quiere alcanzar la neutralidad de carbono. Pero esto sólo tiene sentido para la sostenibilidad si se trata de financiar proyectos estratégicos que ayuden a generar un mundo más sostenible y se hace de una manera transitoria como apoyo a la propia reducción de emisiones en marcha. Y esto exige, sí o sí, cambiar los modelos productivos por parte de las empresas y de consumo por parte de los clientes. 

La reforestación es el método más fácil y rápido para compensar emisiones, ya que existen multitud de empresas que trabajan como intermediarios en el proceso. Así, la marca insostenible no tiene más que depositar el pago en un tercero y ya puede sumarse una etiqueta de “carbon neutral”. 

Pero los datos son tozudos y nos obligan a entender la realidad de otra manera: un árbol maduro almacena unos 167 kg de CO2 al año. Esto significa que habría que plantar más de 67 árboles al año para compensar las emisiones de CO2 producidas por el consumo de un solo español. Y somos más de 47 millones de españoles. No hay espacio físico suficiente para tanta reforestación  si nuestras marcas no cambian los modelos de negocio y se limitan a compensar sus emisiones mediante la reforestación.

Existen otras vías de compensación más sostenibles para nuestras empresas durante el tiempo que dure su cambio de modelo de negocio. La creación de centrales hidráulicas en países en vías de desarrollo, la financiación para la investigación en “carbon farming” o hidrógeno verde, ayudarán a cambiar modelos productivos insostenibles en otros sectores y geografías. Pero la mera reforestación no crea modelos económicos de desarrollo sostenible y, además, tarda años en producir el efecto deseado.

Lo que hace que una marca sea sostenible no es la compensación de las emisiones generadas por un modelo empresarial insostenible, sino hacer de su producción y distribución algo realmente sostenible. Y eso, aparte de seleccionar con criterio los pagos por las compensaciones transitorias, pasa necesariamente por la reducción de las propias emisiones mediante el uso de energías renovables, el fomento del consumo responsable, recurrir a opciones de movilidad más sostenibles, hacer oficinas verdes o implantar nuevos sistemas logísticos que disminuyan la cantidad y distancia de viajes de las mercancías vendidas.

Compensar emisiones con la plantación de árboles no es una acción ambiental de la que presumir. Es, simplemente, admitir que el modelo de negocio utilizado no es sostenible porque emite más emisiones de las asumibles. Los negocios que tendrán futuro serán los negocios sostenibles, no los que compensan económicamente su insostenibilidad.

Hacer publicidad de la plantación de árboles para compensar emisiones es, por tanto, hacer publicidad de un defecto de marca y una no-gestión de la sostenibilidad.


 
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