El Despropósito del Propósito. #1

El Despropósito del Propósito. #1
Miércoles, 14 de diciembre 2022

"Un principio no es un principio hasta que no te cuesta dinero" (Bill Bernbach).

El despropósito del propósito va a ser una sección periódica en la que vamos a analizar las actuaciones de las compañías e instituciones, grandes y pequeñas, sobre un aspecto que ya lleva unos años que viene estando calentito: el supuesto "propósito" de las empresas.

Para empezar, hagamos un poco de historia. La “fiebre” por el propósito en el mundo de la empresa se puede rastrear hasta “Firms of Endearment: How World-Class companies profit from Passion and Purpose” (2007) y su secuela, “Conscious Capitalism” (2013). Ambos libros  - muy recomendables como referencia - están trufados de ejemplos y supuestas “best practices”.

Aquí la palabra clave es “profit” y la premisa principal de ambas obras viene a ser, en román paladino, “por qué las compañías que son buena gente ganan más pasta”. Al hilo de esto, y aunque ya llevaba algún tiempo funcionando, se popularizó el término de “Corporate Social Responsibility” que tanto juego ha dado y está dando. 

Y ahí el mundo “corporate”, que, salvo raras y contadísimas excepciones, tiene todavía el ADN de Milton Friedman y la escuela de Chicago, según la cual “la responsabilidad social de una empresa es aumentar sus beneficios” con exclusión de todo lo demás, descubre, sin terminar de creérselo del todo, que siendo buen rollito pueden aumentar aún más sus beneficios. No necesitan oír más. A por ello, con furor teutónico. 

Así, las compañías que no tenían un propósito en su ADN - el 99.99% - lo buscan, lo inventan o lo alquilan, y si cuela, cuela. Pero eso sí, que no me cueste dinero, o por lo menos no mucho. Y que no altere profundamente mi objetivo principal, que sigue siendo sacar pasta, cuanto más mejor, caiga quién caiga. 

De ahí empezar con esta cita de Bill Bernbach que, según la historia, no confirmada, la pronunció cuando su agencia, la celebérrima DDB, se negó a hacer publicidad de tabaco, con la consiguiente pérdida de ingresos. Las agencias del siglo XXI ya podían tomar buena nota. 

En mi opinión, la hipocresía que reina en este espacio es apabullante. Por cada onza de sinceridad hay una tonelada de farsa y en este espacio nos vamos a dedicar a denunciarla sin cuartel. 

Las entradas que vienen llegarán cargadas de vitriolo y no dejarán títere con cabeza. Palabra del falso Yvon Chouinard.


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