Bienvenidos a la semana en dos minutos, el audioresumen de la revista Ctrl Publicidad
Con permiso del Mundial de fútbol, esta semana tenemos que hablar de política, o mejor dicho, de comunicación política, porque ha habido algunas noticias interesantes al respecto.
La campaña de la que más se ha hablado esta semana es la de la marca de ropa Dmocracia, que como ya sabréis, en realidad no es una marca de moda, aunque lo parezca viendo los anuncios, sino una campaña del Gobierno de España para concienciar a la generación Z de lo que significa vivir en democracia, ahora que celebramos el 50 aniversario de la nuestra.
La campaña creada por la agencia Contrapunto BBDO se ha viralizado, se ha discutido, y ha conseguido mucho publicity en medios, a favor o en contra. Si pretendía crear conversación, lo ha conseguido, y sobre todo entre el target al que se dirigía. Lo lamentable es que esa conversación tenga que girar alrededor de bulos que se han difundido sobre la campaña, como por ejemplo que el gobierno se ha gastado en ella 15 millones de euros. Es completamente falso, aunque lo hayan publicado algunos medios supuestamente profesionales. La campaña apenas ha costado 360.000 euros. Si la quieres criticar, critica los hechos.
Hay que recuperar el valor de la verdad. Lo escuchamos ayer en la presentación del estudio “La verdad de las marcas” de McCann y Economist Enterprise, donde llegaron a decir que en vez de en la economía de la atención ya estamos en la economía de la duda, por no decir en la economía de la desconfianza. O sea, que como todo el mundo miente, empezando por los gobiernos, las instituciones, las empresas, los medios… y de ahí para abajo, ya no nos fiamos de nadie. Lo que crea una sociedad de escépticos, cínicos, y por supuesto, mentirosos. Como esto puede llevar al colapso, la propuesta de MCann para las marcas es que consideren que la verdad es un activo que por escaso es más valioso que nunca. La verdad es la nueva revolución. ¿Quién se atreve a hacerla?
Por seguir con la política, pero en otro tono, hay que comentar el caso del Conde CaraCubo, un personaje real creado por el cómico inglés John Harvey que va por la vida vestido de viajero del espacio y con un cubo de basura en la cabeza. El Conde Caracubo puede conseguir un escaño en el parlamento británico porque es el único candidato que se va a enfrentar al corrupto líder ultraderechista Nigel Farage en la repetición de las elecciones del condado Clacton on Sea. A Farage le ha salido mal la jugada política: para superar un escándalo de corrupción, dimite y convoca elecciones en su condado, diciendo que se vuelve a presentar. El resto de los partidos dicen que no se presentan a esta farsa, con lo que El Conde Caracubo se queda como su único oponente, despertando una ola de simpatía y atracción en los medios que le puede quitar el escaño a Farage, siniestro personaje vinculado al Brexit y otras desgracias.
Esto recuerda un poco a un episodio de "Black Mirror" en el que un dibujo animado ganaba las elecciones. ¡Cuántas cosas anticipó la serie más distópica sobre las nuevas tecnologías!
La semana que viene, más noticias.