Sergi Zapater cae una y otra vez en el mismo fracaso

Sergi Zapater cae una y otra vez en el mismo fracaso
Viernes, 10 de julio 2020

Sergi Zapater, Director creativo en IM+C, cree que los fracasos son lecciones de humildad que ponen a las personas en su sitio. (Fotografía: smartsign con licencia CC).

A nadie le gusta fracasar, obviamente. No conozco a ningún emprendedor que haya fracasado voluntariamente (con la consecuente ruina) para aprender una lección, o para mejorar como profesional de cara al siguiente proyecto. Recuerdo una oferta de trabajo en USA en la que pedían a los solicitantes que adjuntaran en su currículum un listado de fracasos para demostrar que ya habían cometido ciertos errores. Pero en mi opinión se trata de un supuesto erróneo, ya que el hecho de que hayas cometido un fracaso no implica que vuelvas a cometerlo. Todos conocemos a alguien que colecciona fracasos como si fueran cromos de Panini, con “repes” incluidos.

Lo que sí es cierto es que los fracasos -no los graves, ni los desagradables, sino los de cada día-, tienen una parte positiva. Son lecciones de humildad que ayudan a poner a las personas en su sitio. Píldoras contra la inflamación de ego. Merecidos castigos divinos. Espejos que nos muestran que hay que ser más autocríticos y menos críticos. 

Mi fracaso diario, lo que me recuerdo a mí mismo antes de criticar a alguien o aconsejar como si fuera Don Perfecto, es el maldito tabaco. Cada día dejo de fumar, y cada día vuelvo a caer. Al menos uno. Para celebrar que hemos sobrevivido a la jornada, o que ha salido una buena idea, o que la reunión ha ido perfecta, o que no… De todos los fracasos, pocos golpean tan fuerte y tan a menudo. Eso sí, el día que gane esa batalla no va a haber quien me calle ;).


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