La expectativa vs. La realidad
Un día estás en un máster haciendo un portfolio con ideas para clientes con los que nunca trabajarás. Al siguiente eres un trainee haciendo banners porque es lo que toca. Porque eres becario y porque así debe ser. “Todos hemos pasado por eso”.
Consigues el puesto de junior y sin darte cuenta tu vida se resume a una pregunta: “¿y tú qué haces?”. Tu abuela sigue pensando que “algo de marketing o periodismo”. Contestas “creativa” con el entusiasmo y la ilusión de quien está empezando algo que le encanta. Pero la realidad es otra. Antes el propósito era conseguir un contrato, ahora que una campaña salga. Y te das cuenta de que el verdadero trabajo no es ser creativa, que también, sino aprender a dejar que las ideas mueran. Y no enfadarte. Y no ser competitiva. Porque acabas de empezar y “aún te queda para rato”. Cada día aprendes a tolerar la frustración. Y a aceptar el no. Porque de 824 ideas, saldrá una. Y ya es un milagro. Porque en creatividad nada depende de ti. Todo tarda muchísimo o tú eres demasiado impaciente. Y te dicen la frase: “no salvamos vidas” y regulas expectativas. Piensas que das con la mejor idea y la publicidad te enseña que no. Que la mejor idea siempre está por llegar. Porque lo ves en tu alrededor. En las campañas que hacen tus compañeros. Crees que todos son mejor que tú. Y lo son. De eso se trata. De rodearte de personas que sean mejores.
Y, cuando las ideas ven la luz, sabes que trabajas en la mejor profesión del mundo.
Noticias Relacionadas
Artículos recientes
RECIBE NUESTRA NEWSLETTER
