Parnaso noviembre 2019
 

Open Arms: salva una vida o calla una muerte

Open Arms: salva una vida o calla una muerte
Viernes, 21 de diciembre 2018

Así de directo y contundente es el último mensaje de Proactiva Open Arms, la ONG que fundó Óscar Camps allá por el año 1999. Nos hemos sentado con él y la agencia Buzz, responsable de la campaña, para conocer de primera mano las interioridades de una iniciativa tan maravillosa como necesaria.

“Empecé a tener contacto con la Cruz Roja de muy joven y me ofrecí como voluntario para hacer cualquier cosa que necesitaran. Al principio, con 14 años, me dejaban limpiar sus barcas con una manguera pero terminó por quedar en algo anecdótico hasta que unos años más tarde en casa de una novia que tenía, a uno de los porteros del edificio le dio un infarto y a pesar de que pude subirle a mi coche y llevarlo hasta el clínico no sobrevivió. En ese momento, al decirme el doctor que si hubiera tenido conocimientos de reanimación quizás hubiera podido salvarle, volví a involucrarme con la Cruz Roja buscando donaciones y formándome haciendo multitud de cursos. Durante los siguientes 8 o 9 años me dediqué a gestionar playas y puse en marcha toda la formación que se ha venido dando sobre socorrismo y planes de emergencia en los últimos años. Antes de los Juegos Olímpicos de Barcelona no existía nada de todo esto. Durante los años siguientes, 94, 95, 96, yo fui el responsable de las playas de Barcelona, luego de la provincia, después de toda Cataluña y finalmente lo fui también a nivel nacional, y aquí terminó mi progresión. Posteriormente fui asesor del decreto que obligaba a todas las piscinas públicas a tener socorristas profesionales y viendo que existiría una necesidad de socorristas, porque la demanda iba a ser enorme, en el año 99 monto Proactiva. Pero vivir del socorrismo es muy complicado porque no deja de ser un trabajo temporal y necesitas muchos contratos para hacerlo viable así que me lancé en busca de playas y piscinas. Con el tiempo consigo muchos de esos contratos y logro que Proactiva sea una empresa rentable y muy eficaz. Pero ocurre que en el 2015 me doy cuenta que todo ese material y todos los recursos humanos de los que dispongo únicamente los utilizo unos pocos meses al año y el resto del tiempo están acumulando polvo en una nave industrial”.

Así empieza nuestro encuentro con Óscar Camps, dejándonos muy claro que lo suyo siempre ha sido algo vocacional. Y continúa relatándonos lo ocurrido durante aquel fatídico verano de 2015. “En agosto de 2015 empiezan a salir en televisión las imágenes de los niños que mueren en las orillas de las playas de Grecia y Turquía, y decido que con todo ese material y la experiencia acumulada durante tantos años puedo hacer algo por ayudar. Así que nos vamos un compañero y yo hasta allí para ver qué podemos hacer. Invierto 15.000 euros de mi bolsillo y la idea es estar allí hasta que se acaben. En cuanto llegamos, el primer día ya empezamos a rescatar gente pero enseguida me doy cuenta que hay mucho trabajo por hacer y que hace falta más gente y más recursos. Llegan cuatro compañeros más pero incluso así veo que la solución pasa por algo más organizado porque además, si bien habían muchos voluntarios en esas playas, el orden y la organización eran inexistentes porque no había nadie que actuara como coordinador. Una vez empezamos a organizar los rescates apareció la BBC preguntándonos quienes éramos y qué hacíamos allí y acto seguido entró en escena Peter Bouckaert de Human Rights Watch a quien le explicamos cómo habíamos llegado y por qué lo habíamos hecho. Le hablamos de nuestras inquietudes, de que era algo temporal, y de inmediato nos dijo que no, que no podía ser algo temporal, que teníamos que quedarnos allí de forma permanente. Yo le comenté que no teníamos fondos para eso y entonces fue cuando nos dijo que nos teníamos que convertir en ONG, legalizar nuestra situación para que no nos pudieran echar y eso fue lo que hicimos. Al principio todos los fondos salían de la empresa pero entendiendo que aquello no era viable, el propio Peter Bouckaert nos animó a que pusieramos en marcha una página web explicando quienes éramos y qué hacíamos y otra página de `crowdfunding´. Él mismo envió unos cuanto whatsapps y casi de inmediato comenzaron a llegarnos donaciones de Estados Unidos”.

En tiempo récord todo adquiere velocidad de vértigo

Laura Lanuza, Directora de comunicación de Open Arms, relata que en cuanto Peter Bouckaert empezó a enviar whattsapps y comenzaron a llegar las donaciones todo se aceleró. “La web, por ejemplo, la hicieron la gente de Buzz en 24 horas porque necesitábamos ponerla en marcha lo antes posible”. Asimismo, Óscar nos explica que esos primeros meses fueron tan ilusionantes como desafiantes: “En un primer momento eché mano de amigos que me ayudaron a ponerlo todo en marcha. Como decía Laura, Buzz se encargó de la web, otro amigo diseñó el logo (en ambos casos sin ningún coste) y un tercer amigo pagó de su bolsillo la primera barca”. Y Laura prosigue con otra fecha que marcó un nuevo punto de inflexión para todos los integrantes de la ONG. “El 28 de octubre de 2015 tuvo lugar el dramático naufragio de más de 300 personas en aguas del Egeo y un par de días más tarde aparecíamos en El Intermedio. Fue entonces como en palabras de la propia Laura, “con nuestra presencia se mediatizó algo que en España nadie sabía que estaba ocurriendo. Y además, hay que decir que nunca antes, en una desgracia de tales dimensiones, participaba una organización altruista y desinteresada que no fueran organizaciones habituales como la Cruz Roja, ACNUR, Médicos sin Fronteras, etc…”

Aparece El Astral

“El Astral”, nos cuenta Laura “nos llega de la mano del fundador de Lo Monaco, Livio Lo Monaco. Hablamos de un velero de lujo, lo menos capacitado para misiones de rescate que te puedas imaginar, pero fue el único que se nos ofreció así que con mucho esfuerzo y bastante dinero lo transformamos en lo que es hoy en día. Pero antes de todo eso, se tuvo que hacer un enorme trabajo desde las redes sociales a través de las cuales tuvimos la oportunidad de explicar lo que estábamos haciendo. Cada día contábamos lo que allí estaba ocurriendo a partir de la información que nos pasaba Óscar y en ocasiones esa información iba acompañada de alguna fotografía”.

Open Armas y Buzz, un tándem perfecto

En palabras de la misma Laura Lanuza, “nuestra relación con Buzz es maravillosa porque además, al haber estado con nosotros desde el principio, tanto la web como toda la parte de comunicación se parió aquí (en las oficinas de Buzz). Lo que ellos hacen es convertir en lenguaje visual toda la información que yo les facilito y esa parte resulta fundamental a la hora de dar a conocer nuestro mensaje”. Preguntado Dani Alcaraz, CEO de Buzz, responde que “mis sensaciones cuando pienso en este proyecto son algo extrañas porque sinceramente nunca pensé que llegarían hasta donde han llegado. Me llena de orgullo, sin duda, y también me satisface pensar que en un pequeño porcentaje hemos podido contribuir a su causa. Además, una profesión como la nuestra, que siempre se la ha tachado de interesada, de mercantilista, saber que parte de tu tiempo lo estás dedicando a algo tan bonito y a la vez tan necesario, no deja de ser una satisfacción interna de todos los que conformamos Buzz”.

Por su parte, Anna Escorial, Managing Director de la agencia, hace hincapié en esta última campaña: “Nace en un momento en el que se empiezan a escuchar voces muy críticas y nos parecía necesario que el mensaje fuera lo más contundente posible y que además, tocara de cerca. Quisimos simplificarlo al máximo y de ahí que se hablara de que si bien cada uno de nosotros tiene sus problemas, eso no lo ponemos en duda, muy cerca de aquí hay gente que se está muriendo ahogada. Tuvimos claro que no se trataba de una campaña para conseguir donaciones; lo que queríamos era sensibilizar a la gente.

Y para cerrar, un parrafo que describe perfectamente la perfecta sintonía entre Open Arms y Buzz en palabras de Óscar: “Lo que ha hecho la agencia es mediatizar un conflicto que nadie en España quería que se mediatizara. Se trata de utilizar la comunicación no para vender ni obtener un beneficio económico, sino para transmitir aquello que tenían que haber hecho los telediarios. Buzz y nosotros, a través de las redes sociales, hemos hecho lo que tenían que haber hecho los periodistas, además de lograr que prácticamente todas las donaciones recibidas (te estaría hablando de un 95%) han venido a través de las redes sociales. No hay ninguna otra organización no gubernamental que haya logrado eso”.


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