Opinión
Durante mucho tiempo, las agencias independientes han sido definidas por oposición: frente a las grandes redes, frente a los grandes holdings y frente a las estructuras multinacionales. Sin embargo, el momento actual invita a revisar esa mirada. La independencia ya no debería entenderse como una cuestión de tamaño, sino como una forma de trabajar más cercana al negocio, más ágil en la toma de decisiones y más capaz de adaptar talento, metodologías y equipos a cada reto.
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