El trend 2016 de… Miguel Puime
Miguel Puime, Director creativo ejecutivo de After, acepta el reto de mirar diez años atrás para descubrir que, a pesar de los muchos cambios en su carrera y en el sector, hoy sigue teniendo las mismas aspiraciones que en 2016.
Míralo, pobre. Treinta y cuatro añazos y aún le dura el síndrome del impostor. Demasiado cuadriculado a la hora de pensar: siempre primero, la estrategia; luego, el concepto; después, el recurso... Todavía le pica el orgullo cuando no eligen su idea. En LinkedIn anuncian el fin de las agencias y muchos compañeros las abandonan desencantados. Pero él, yendo a trabajar contento cada mañana y tomándose cada proyecto y cada hora extra más como algo personal que como lo que es: un trabajo. Algo ingenuo, pensando que a esas alturas sigue estando a tiempo de hacer esos "campañotes" con tanto presupuesto de los que todos hablan. Muy ingenuo, con esperanzas de jubilarse en un trabajo que no es para viejos.
Por suerte, ese mismo 2016 todo cambió. El copy ficha por otra agencia como director creativo. Y diez años, un cambio de oficina, dos cambios de nombre, tres cambios de web, una promoción y una entrada en una multinacional después, ahí sigo. Con tantos cambios, ¿cómo me voy a reconocer en el creativo que era en 2016?
Pues resulta que sí. Con solo unos pocos matices, podría firmar hoy el primer párrafo. Me reconozco fácilmente en ese de 2016... y también en el de 2006. Hasta sigo teniendo las mismas aspiraciones. La de las grandes campañas que están por llegar. E incluso la de jubilarme en esto. Un creativo con sesenta y cinco en una agencia es un error estadístico. Pero al menos hay algún motivo para el optimismo. Uno, ya estoy en la mitad del camino y resistiendo. Y dos, pese a edadismos y prejuicios, sé con seguridad que hoy (a mi nivel, sea el que sea) soy mejor creativo que hace diez años.
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