Entretenimiento: ¿cómo hacer que el engranaje funcione?
La industria publicitaria vive una metamorfosis marcada por la inmediatez. Trece líderes de agencias, productoras y medios diseccionan el sector: desde la vigencia del craft hasta el entretenimiento como antídoto a la fatiga del usuario. ¿Cómo conectar con una audiencia saturada sin perder la calidad artesanal? Un análisis coral sobre la necesidad de generar valor cultural en un entorno fragmentado. Texto: Javier Pérez Rey.
El sector publicitario se encuentra en una encrucijada donde la eficiencia económica choca con la necesidad de excelencia visual, especialmente en los contenidos enfocados en entretenimiento, la gran baza de las marcas frente a la irrelevancia. No se trata de una crisis de talento, sino de una renegociación de los tiempos y recursos. A continuación, exploramos cómo el oficio sobrelleva los cambios y por qué el detalle, el talento y la idea bien pulida sigue siendo el mayor activo para construir marcas memorables.
1.- ¿El ‘craft’ en crisis?
En un ecosistema publicitario marcado por la dictadura del ‘scroll’, los presupuestos ajustados y el consumo efímero, la calidad artesanal se enfrenta a un juicio constante. Sin embargo, lo que para algunos podría parecer una crisis de ejecución, para los líderes de la industria es una redefinición fundamental. Ya no se trata solo de producir piezas buenas, sino de decidir estratégicamente dónde el detalle se convierte en un activo de negocio. ¿Cómo cuidarlo?
Claudia Mayer, productora ejecutiva de Roma: El ‘craft’ no está en crisis, pero mimarlo antes de que entre en esa fase es parte del día a día. Consiste en calibrar cómo repartir recursos. Lo que está más en crisis es el sentido común.
Esperanza Blanc, directora de desarrollo corporativo de Casanova: El ‘craft’ está cambiando de forma. El reto no es producir más rápido, sino decidir qué merece realmente tiempo y recursos. La calidad artesanal es diferencial cuando está al servicio de una buena idea. La tecnología y los nuevos formatos aceleran procesos, pero no sustituyen la mirada creativa ni el criterio. Consiste en poner el foco en menos piezas, más relevantes y con una ejecución cuidada que conecte con las personas.

De izquierda a derecha: Claudia Mayer y Esperanza Blanc.
Marta Martínez, productora ejecutiva de Landia: Estamos ante una transformación donde cuidar la calidad artesanal es un desafío estratégico. Implica rodearse del mejor talento, manteniendo la mirada y el criterio como piezas clave para optimizar recursos. Es fundamental que agencias y clientes entiendan que la calidad es la vía para construir marca, destacar y perdurar en un entorno saturado de contenido efímero y de poco valor.
Angie Fernández, Branded Entertainment Lead de Little Spain: La manera más efectiva de cuidar la calidad es demostrar que el ‘craft’ logra resultados. En proyectos como Apple, Zara o Late Checkout vale la pena empujar por decisiones de realización como filmar en 35 mm, hacer ensayos de guion o dedicarle tiempo a seleccionar un buen ‘casting’. Quienes se acercan a nosotros valoran ese diferencial y nos apoyan en cada paso.
Maurizio Vitale, Head of Marketing, Streaming and Brand Strategy AMC Networks International Iberia & Latin America: Lo que está en crisis es el tiempo. En un ecosistema saturado, la calidad artesanal es el diferencial entre lo que se consume y lo que se recuerda. En el entretenimiento ‘premium’, cuando la dirección creativa, la escritura y la producción se cuidan, el público responde. La velocidad no debe sustituir al talento ni al criterio. En la economía de la atención, el ‘craft’ no es un lujo: es lo que permite que una idea sobreviva.
Diego Capria, director general de Huinca Cine: Estamos ante una redefinición del ‘craft’. Frente al desafío de producir en contextos acelerados, existe la percepción de que no es lo esencial; sin embargo, aunque la tecnología y la IA aceleren procesos técnicos, el criterio y la sensibilidad siguen siendo humanos. Esto significa apostar por la mirada del realizador y de la producción en la idea creativa, la dirección y la capacidad de contar una historia. Lo artesanal sigue presente, aunque se deba producir de manera más ágil o simplificada.
Alfonso Velasco, socio y director general creativo de CLV: El ‘craft’ no es una variable presupuestaria, sino una decisión estratégica. Bajo presión el oficio se vuelve más importante: saber cuándo parar, cuándo simplificar y cuándo elevar una idea. El ‘craft’ construye valor de marca y el valor de marca protege el negocio. Cuidar el detalle genera confianza, y la confianza es rentabilidad a largo plazo. En un entorno de consumo rápido y efímero, permanece lo que está bien hecho; aquello que recibió tiempo, criterio y cuidado al detalle cuando nadie miraba.
Álvaro Bermúdez, Managing Director de iZen: Mantener la calidad artesanal requiere decisiones conscientes en cada etapa del proceso creativo. Cuidar la historia, la estética y la ejecución, y trabajar con equipos que valoren el detalle. No importa el formato o la duración: cuando cada pieza está bien construida, trasciende, genera impacto y conecta con la audiencia.
Eugenia Esquerdo, productora ejecutiva de BLUA: El ‘craft’ no debería estar nunca en cuestión. En un contexto en el que todo se acelera, es lo que diferencia un contenido que pasa desapercibido de uno que deja huella. Cuando los tiempos se acortan y los presupuestos se ajustan, cuidar el detalle se vuelve relevante. La clave está en no perder de vista la esencia humana de la película y alinear las decisiones de producción y dirección en torno a esa esencia.
Vera Franco, directora de Branded Content & Experience en BE A LION: La presión por producir más rápido, con menos presupuesto y para múltiples plataformas ha reducido los tiempos de desarrollo, dejando fuera procesos creativos clave para mantener la calidad. Cuidar el ‘craft’ implica replantear prioridades: no se trata de producir más, sino de decidir en qué piezas concentrar recursos. Es necesario pensar en el ‘craft’ desde el inicio de la idea, no solo en la producción. Cuando el concepto nace pensado para el medio y el formato, es más fácil mantener la calidad. Preservarlo es una cuestión cultural que requiere que agencias, marcas y productoras sigan apostando por la calidad como valor diferencial.
Paloma Sánchez, Head of Production de Thinketers: Cuidar el ‘craft’ exige una producción profunda y estratégica. Con presupuestos ajustados, la clave está en optimizar recursos sin comprometer la idea creativa, buscando soluciones técnicas inteligentes y una gestión eficiente del tiempo, el dinero y los equipos. Es fundamental equilibrar ‘craft’ y autenticidad. Los algoritmos favorecen los códigos nativos de cada plataforma, lo que da lugar al ‘invisible craft’: piezas que parecen espontáneas o grabadas con móvil, pero esconden una ejecución cuidada en dirección, guion, ritmo y edición profesional.
Alberto Pachano, Managing Director de We Are Social: Cometemos el error de relacionar el ‘craft’ con presupuestos altos; si bien pueden ser directamente proporcionales, se aprecia mejor al ser resolutivo con soluciones que ponen a prueba el ingenio. El momento es una oportunidad más que una crisis: existen equipos, talento, herramientas y procesos ajustados a la realidad que permiten hacer un ‘craft’ increíble. No darse cuenta es ir con miopía en lugar de visión de futuro.
Matías Dumont, CEO & Founder de Antiestático & Veni.TV: El ‘craft’ es la calidad con la que se percibe tu marca. Como en cualquier sector, la calidad cuesta dinero: el buen talento y los artistas tienen un precio. Cuanto más tiempo para mimar la producción, mejor; las prisas dificultan la atención al detalle. Lo efímero del consumo es independiente del tiempo de producción: un consumo breve no implica un impacto efímero. El craft de calidad asegura que el impacto también lo sea.

De izquierda a derecha: Alberto Pachano y Matías Dumont.
2.- Evolución del ecosistema
El flujo de trabajo publicitario ha abandonado la linealidad para transformarse en un proceso circular y dinámico. La integración temprana de anunciantes, agencias y productoras favorece la agilidad, pero el sector advierte sobre el riesgo de diluir la esencia creativa bajo procesos de validación excesivos. Recuperar la confianza técnica, optimizar la planificación de tiempos y consolidar liderazgos claros emergen como las prioridades para proteger la calidad final en un entorno cada vez más fragmentado. ¿Qué debería mejorar en los procesos?
Claudia Mayer (Roma): Es necesario rescatar la confianza en los procesos, respetar el talento y generar espacios de reflexión. Hay que poner en valor la intuición y la valentía; los estudios de mercado han penetrado con fuerza en los departamentos de marketing y, aunque aportan buenos datos, muy a menudo juegan en contra de una pieza final brillante.
Esperanza Blanc (Casanova): Los flujos de trabajo se han vuelto más simultáneos y menos secuenciales. Antes cada actor entraba en una fase clara; hoy estrategia, creatividad, producción y medios se cruzan desde el inicio. Esto exige transparencia y colaboración real entre todos. Debe mejorar la planificación: los tiempos se comprimen y eso afecta al resultado. Cuando agencias, anunciantes y productoras se alinean en objetivos, formatos y expectativas, los proyectos fluyen mejor.
Marta Martínez (Landia): El ecosistema es más complejo y fragmentado. Los procesos ya no son lineales: los anunciantes participan más en las decisiones creativas y de producción, las agencias trabajan con múltiples ‘partners’ y las productoras hemos pasado de ejecutoras a socios estratégicos. Trabajamos de forma simultánea y con menos tiempo. Urge una comunicación clara desde el inicio. Las productoras llegamos con decisiones tomadas sin tener en cuenta las implicaciones de costes y tiempo: eso pone una presión innecesaria que afecta a la calidad final.
Angie Fernández (Little Spain): El ecosistema ha cambiado bastante. Es frecuente ser convocados directamente por anunciantes o agencias para una participación más colaborativa. Cuanto más directo sea el contacto con la creatividad, más se disfruta mejor se conoce “la cocina” de equipos increíbles tanto en cliente como en agencia. Podrían mejorarse los tiempos, que entorpecen encontrar modelos más ‘ad hoc’ a lo que necesita el ‘brief’.
Maurizio Vitale (AMC Networks): El proceso creativo es horizontal. Marcas, agencias, productoras, plataformas y medios participan desde el inicio; es enriquecedor, pero existe el riesgo de diluir las ideas cuando demasiadas voces intervienen en cada decisión. En el entretenimiento las mejores historias aparecen cuando hay una visión clara y un equipo que las protege. La colaboración es esencial, pero las grandes ideas necesitan liderazgo creativo.

Marta Martínez y Alfonso Velasco
Diego Capria (Huinca Cine): El ecosistema y la relación entre anunciantes, agencias y productoras cambian siempre. Las dinámicas se han vuelto más ágiles, con una colaboración estrecha y rápida ante la multiplicidad de formatos y nuevos actores: creadores, ‘influencers’ o tecnológicos. Esto implica un ida y vuelta acelerado. Lo importante es sostener tiempos de decisión acordes a la expectativa del cliente y a la multiplicidad de requerimientos.
Alfonso Velasco (CLV): El ecosistema se ha vuelto más líquido. Las fronteras entre agencia, productora y medio se solapan; esto obliga a colaborar, pero resulta problemático cuando demasiados intentan liderar la visión. Debe mejorar el foco: menos procesos de validación y más confianza en el talento. Si todos opinan, la idea se diluye. Necesitamos procesos con menos miedo.
Álvaro Bermúdez (iZen): En el ‘branded entertainment’, la productora asume un papel central de coordinación: conecta a anunciantes, agencias y medios, asegurando que las ideas se traduzcan en ejecución y se respeten tiempos y recursos. Cada equipo aporta estrategia, creatividad y acceso a audiencias; sin una coordinación sólida desde la productora, el trabajo se fragmenta y la fuerza del contenido se diluye. Bajo una coordinación clara, el resultado es eficiente, coherente y relevante para la audiencia.
Eugenia Esquerdo (BLUA): El ecosistema está en transformación y los flujos de trabajo son más dinámicos. Las productoras debemos ser flexibles para adaptarnos a estos modelos de colaboración. Existe una oportunidad de mejora: integrar a la productora y al realizador en fases tempranas. Muchas veces los proyectos llegan con las decisiones clave cerradas. Si la mirada de producción y realización entra antes en la conversación, se optimizan recursos, mejora la viabilidad de las ideas y se eleva el resultado creativo final.
Vera Franco (BE A LION): Los flujos de trabajo entre anunciantes, agencias, medios y productoras han cambiado en los últimos años. La digitalización, el uso de datos y la presión por optimizar costes y tiempos han hecho que todo evolucione. El ecosistema es más integrado y multidisciplinar: conviven perfiles de estrategia, creatividad, datos y contenidos, permitiendo abordar los proyectos de forma conectada con la audiencia. Se intenta trabajar de forma colaborativa desde el inicio, evitando procesos fragmentados. Urge mejorar: mayor claridad en roles y responsabilidades, procesos de comunicación más ágiles y una planificación estratégica más sólida desde las primeras fases.
Paloma Sánchez (Thinketers): Los flujos entre marcas, agencias y productoras se han acelerado con el contenido digital, acompañados de presupuestos ajustados y la idea de que lo digital debería costar menos. El reto es recordar que el canal no determina la calidad. Respondemos combinando agencia y productora para crear “Content del bueno”, controlando la producción desde la idea hasta la implementación en cualquier formato. Lo hacemos ‘in-house’, simplificando procesos y aportando agilidad y control. La clave es pensar estratégicamente a nivel global y ejecutar con especialistas para conectar con las audiencias.
Alberto Pachano (We Are Social): A las agencias se nos pide innovación, adaptabilidad e ir por delante, pero la realidad de la contraparte es diferente. Hay que ajustar cosas en las agencias, pero esa evolución debe ser compartida por todos los actores de la industria. El punto clave es la demostración de valor del trabajo; es el proceso que tenemos pendiente. Después vendrán los ‘workflows’ y las formas de trabajo, pero poner nuestro valor sobre la mesa es lo primero.
Matías Dumont (Antiestático): Antes los roles estaban claros; hoy la diferencia está difuminada y hay más intermediarios, algo positivo solo si aportan valor al objetivo común. El problema surge cuando se pierde el rumbo en el proceso. Urge mejorar la definición de objetivos e información detallada desde el inicio: qué queremos conseguir y qué es prioritario. Con el equipo alineado, las decisiones se agilizan, el trabajo fluye y el resultado mejora.

De izquierda a derecha: Paloma Sánchez y Vera Franco.
3.- Entretenimiento contra la fatiga
El usuario digital no sufre tanto una fatiga del formato como una saturación de la irrelevancia. En un entorno donde la interrupción publicitaria es penalizada con el desinterés, la marca debe mutar de anunciante a generador de valor cultural. La industria señala que el éxito no reside en "parecer" entretenido, sino en ofrecer historias que justifiquen el tiempo invertido, integrando el producto de forma orgánica en relatos que emocionen o diviertan. Ante este escenario: ¿Es el entretenimiento la mejor salida para las marcas en un contexto de fatiga del usuario?
Claudia Mayer (Roma): Estamos sobreestimulados todo el rato, pero la publicidad siempre ha pecado de ser intrusa en todas partes, así que, convenientemente, la “publi”, en el formato que sea, tiene que comunicar y, si es entreteniendo, pues logrará mejor sus objetivos. Y ya puestos a entretener, que nos haga reír.
Esperanza Blanc (Casanova): El entretenimiento no es la solución automática, pero sí una vía potente cuando nace de una idea de marca auténtica. La gente no rechaza el contenido: rechaza lo irrelevante. Cuando una marca entiende su territorio cultural y aporta algo que merece la pena ver o compartir, el entretenimiento funciona. Es preferible el “contenido con propósito” que el entretenimiento por sí mismo: piezas que aporten valor, emoción o conversación, y que conecten de manera natural.
Marta Martinez (Landia): El problema no es la fatiga del usuario, sino la del mal contenido. El usuario está cansado del contenido malo generado bajo la inmediatez, sin aportar valor ni medir qué papel puede jugar la marca para ser relevante. La gente detecta cuándo una marca intenta entretener sin tener nada interesante que decir. Las marcas necesitan generar contenido que merezca el tiempo de la gente; eso requiere pensarlo y producirlo bien para que no se sienta como publicidad porque entretiene.
Angie Fernández (Little Spain): El entretenimiento debe aportar valor y no interrumpir. En experiencias como las de Apple y Zara se logró mediante la autenticidad cultural, el foco en el ‘storytelling’ y un acabado donde el entretenimiento es la prioridad, con una marca que habilita la experiencia desde un rol clave. Todo ello sin dejar de comunicar el producto, como el iPhone 17 o una colección de moda de fiesta.
Maurizio Vitale (AMC Networks): El entretenimiento es una solución cuando es auténtico. El público está saturado y detecta cuándo una marca intenta “parecer entretenida” sin una historia real que contar. La clave no es solo captar atención, sino generar conexión. Cuando una marca aporta valor cultural, emocional o narrativo, deja de interrumpir y forma parte de la experiencia.
Diego Capria (Huinca Cine): La exposición a contenido repetitivo y poco original genera cansancio; este desaparece cuando el contenido es relevante y auténtico. El desafío es contar historias que merezcan ser vistas: entretenimiento, emoción, información o silencio visual frente al ruido. La clave es pensar las ideas desde el lenguaje del entretenimiento contemporáneo sin perder la identidad de marca. El objetivo no es competir con el entretenimiento, sino dialogar con él de manera inteligente.
Alfonso Velasco (CLV): El usuario no está cansado del entretenimiento, sino del contenido irrelevante. Si algo emociona, sorprende o divierte, no se percibe como publicidad. El problema es confundir entretenimiento con distracción superficial. Las marcas que entienden la cultura conectan; las que solo intentan gustar pasan desapercibidas. El usuario no rechaza el contenido: rechaza lo que no aporta nada.
Álvaro Bermúdez (iZen): Entretener es clave: disponer de más tiempo libre no garantiza atención. Las marcas captan a su audiencia con contenido relevante, creativo y bien contado. Así el público conecta y recuerda, traduciendo el tiempo invertido en valor real para la marca.

De izquierda a derecha: Angie Fernández y Eugenia Esquerdo
Eugenia Esquerdo (BLUA): El entretenimiento es una vía, pero no la única. En un contexto de saturación, marca la diferencia que el contenido aporte emoción, verdad o una mirada con valores. El reto es contar historias que conecten con las personas. Cuando una pieza está bien ejecutada, el espectador no la siente como publicidad, sino como contenido que merece atención.
Vera Franco (BE A LION): En una sociedad saturada, el entretenimiento es una vía clave para conectar con la audiencia. Para que funcione, debe ser culturalmente relevante y actuar como herramienta de conexión. Requiere comprender a la audiencia y sus intereses para aportar valor real: historias, formatos o experiencias interesantes por sí mismas, más allá del mensaje comercial. En el equilibrio entre narrativa, cultura y propósito de marca es donde el entretenimiento se convierte en herramienta.
Paloma Sánchez (Thinketers): El entretenimiento es una vía poderosa para que las marcas conecten con la audiencia en un entorno hipersaturado y de atención limitada. Ante la fatiga por la hiperconectividad, el ‘scroll’ infinito o el FOMO, las marcas deben crear contenidos que la gente consuma voluntariamente. No se trata solo de entretener, sino de hacerlo con sentido y coherencia. El reto es producir mejor —“content del bueno”—, capaz de generar emoción, historias y atención real.
Alberto Pachano (We Are Social): El entretenimiento es la razón por la que las personas entran en las redes sociales y el entorno digital. La gente no busca “saber” de las marcas. La ecuación es directa: entretenimiento = atención. Es una de las formas más efectivas de conectar y vencer la fatiga. Además, el entretenimiento debe ser pertinente para la marca en su conjunto.
Matías Dumont (Antiestático): Entretener es una vía, pero también lo es inspirar, enseñar, emocionar o sorprender. Lo fundamental es conectar y ser relevante para la audiencia: cuando una historia está bien contada y aporta valor, engancha y permanece. El reto para las marcas es tener algo que decir que sea relevante y encontrar la mejor forma de contarlo para que el mensaje llegue.
4.- Redes sociales
Las plataformas sociales han dejado de ser meros canales para convertirse en el tejido donde reside la audiencia, transformando el alcance en algo inmediato pero volátil. Esta dependencia plantea un dilema: el algoritmo actúa como un megáfono sin precedentes, pero también como un filtro imprevisible que impone sus propios códigos y ritmos. Las marcas se enfrentan a la necesidad de habitar estos ecosistemas para ser relevantes, aceptando que la viralidad suele exigir el peaje de ceder parte del control editorial. Ante este panorama: ¿La dependencia de las redes como grandes transmisores es una fortaleza de alcance o una debilidad de control para el contenido?
Claudia Mayer (Roma): Las redes atrapan y atrapar es algo agresivo. Así que casi es mejor su nomenclatura en inglés…. Es mejor tratarlas como un medio, una oportunidad de contacto con el público; son una plataforma para mostrar actitud y compromiso, pero el mensaje tiene que ser honesto, en las redes y en todas partes.
Esperanza Blanc (Casanova): Las redes son una oportunidad y un terreno complejo. Ofrecen capacidad de distribución y conversación sin precedentes, pero implican ceder parte del control a plataformas y algoritmos. El reto es no depender únicamente de ellas, sino utilizarlas como amplificador en un ecosistema de contenidos y canales propios.
Marta Martinez (Landia): El contenido viaja más lejos y rápido, genera conversación y alcanza audiencias antes impensables. Pero existe una pérdida de control al poder editarse o reinterpretarse, haciendo que cambie el mensaje original. La clave es aceptarlo y crear contenidos pensados para un entorno abierto e imprevisible, aprovechando la conexión para generar conversación en tiempo real y a escala global.
Angie Fernández (Little Spain): Es una debilidad ser esclavos del algoritmo, perder el control editorial y la capacidad de brindar contexto; las redes sociales son un ‘marketplace’: venden productos, servicios, ideologías e incluso estilos de vida. Pero existe un canal de comunicación con la audiencia claro, directo y que genera comunidad. Que la gente se agrupe, se conozca y se comunique por disfrutar de un mismo contenido es algo que siempre ilusiona.
Maurizio Vitale (AMC Networks): Las redes sociales ofrecen escala, pero introducen una dependencia estructural: las marcas distribuyen contenido en plataformas que no controlan y cuyos algoritmos cambian. Las compañías con visión a largo plazo combinan el alcance en plataformas con la construcción de relaciones directas con su audiencia. El alcance viene del algoritmo; la relevancia, de la relación con el público.
Diego Capria (Huinca Cine): Las redes sociales son el desafío para contar historias: ofrecen alcance y segmentación, pero imponen tiempos y formatos que no siempre permiten un contenido amigable con la narración necesaria. Como casa productora, el reto es generar historias que conecten marcas y audiencias, sosteniendo identidad y calidad. Las redes son parte de la estrategia, no la única.

De izquierda a derecha: Álvaro Bermúdez, Diego Capria y Maurizio Vitale
Alfonso Velasco (CLV): Las redes son el mayor acelerador de alcance de la historia y el entorno con menos control. El algoritmo no es un aliado, sino un intermediario con intereses propios: si mañana cambia, todo se mueve. Las marcas deben construir activos propios —comunidad, base de datos, experiencias reales—; las redes amplifican, la marca sostiene.
Álvaro Bermúdez (iZen): Las redes permiten un alcance enorme a costa de la autenticidad. Se pierde el control sobre la percepción del mensaje de marca al pasar horas consumiendo contenidos que no elegimos. Las marcas deben combinar las redes con canales propios y estrategias claras para conectar de manera relevante, sin alimentar la fatiga ni depender de algoritmos.
Eugenia Esquerdo (BLUA): Debemos convertir las redes en una fortaleza: son amplificadores del contenido de marca y prolongan la vida de las campañas. Hablan su propio lenguaje; el reto es segmentar los contenidos para cada plataforma y audiencia, adaptándose a sus códigos sin perder el ‘craft’ ni la coherencia creativa de la idea original.
Vera Franco (BE A LION): Las redes sociales son amplificadores que permiten llegar a audiencias inalcanzables por otros medios, por su facilidad para compartir y la enorme cantidad de usuarios activos. Marcas y creadores multiplican su visibilidad e interacción más allá de sus propios canales gracias a la segmentación por intereses, ubicación, edad y otros datos demográficos. Más que una pérdida de control, el reto es entender la lógica de cada plataforma; adaptar el contenido a sus formatos y algoritmos es clave para aprovechar su capacidad de difusión.
Paloma Sánchez (Thinketers): Las redes sociales amplían el alcance y permiten una relación directa, bidireccional y auténtica entre marcas y audiencias. Esta cercanía es una fortaleza: escuchar al usuario permite generar contenido relevante. Sin embargo, implica una pérdida de control: los algoritmos condicionan la visibilidad y el público puede reinterpretar los mensajes. El reto es trabajar con una mentalidad de cocreación para activar a la audiencia sin perder identidad ni calidad.
Alberto Pachano (We Are Social): Es una fortaleza para las marcas: deben verlo como un canal, igual que la televisión o la radio, medios que tampoco controlan. Deben saber dónde estar, con qué objetivo y cómo medirlo. Si una marca no quiere estar bajo el control de una plataforma, puede intentar construir su propio entorno, aunque con un coste muy superior y una efectividad inferior.
Matías Dumont (Antiestático): Las redes son una herramienta eficiente de alcance. Ofrecen distribución inmediata, pero bajo el control de plataformas y algoritmos que cambian constantemente. Las marcas no deben limitarse a «hacer piezas para redes», sino construir contenido con valor propio capaz de vivir en distintos formatos. Si el contenido depende solo del algoritmo, su vida útil será efímera o exigirá un pago constante.
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